De "universos" va la cosa

Una visión desde la Ventana, hacia el "universo" exterior...





¡Hola!:
Hoy me he asomado por Ventana de la Cosa Fotográfica, y he visto hacia afuera, a lo lejos, (ya sabéis que soy el Ventanero, y miro desde dentro) y no vi a nadie ahí, en alguna parte, de todas las partes que alcanzaba mi vista. He visto árboles, piedras, hierba, musgo, pájaros, y otras cosas de la Naturaleza, pero no he visto a ningún humano husmear ni de cerca ni de lejos…

Es mismo como si me hubiera asomado al Cosmos por una ventana desde el Planeta, y sólo pudiera ver la luz de las estrellas en la lejanía de más de 4 años luz que es donde más o menos se ubica Alfa Centauro (primera estrella luego del Sol, tirando hacia arriba, a la derecha) aún a pesar de saber que el Cosmos cercano interplanetario está habitado por duendes, OVNIs, pobladores planetarios de color verdoso, (dicen que “martesinos”; lo de marcianos ya está desclasificado) “venusinos calientes”, y “mercurinos al horno solar” que deambulan de un lado para otro en sus quedadas espaciales intergalácticas… Sin embargo, y a pesar de todo esto, ¡que solo está el Cosmos, al parecer, visto desde la ventana del planeta Tierra cuando uno dirige sus ojos al infinito e inconmensurable espacio sideral!...

Pues viendo desde mi particular Ventana, esa soledad misma es la que me parecía observar. Sin embargo, sé que hay gente ahí afuera, rondando cerca de mi Ventana. Y aunque yo no los veo, sí sé que ellos a mi me ven, porque me escriben; me envían mensajes de aliento, de amistad, de congratulación, ¡de yo que sé cuantas cosas buenas!... La verdad es que parece que no estoy solo en este “universo clásico” (fotoclásico, podríamos decir), que se va quedando chico, pequeño, insignificante, en ese “Big Crunch” que lo lleva a la contracción final para hacerlo desaparecer…

Lo cierto es que, el “universo paralelo” que ha surgido en los últimos tiempos, se ha apropiado de todo cuanto había en este todavía universo clásico, aunque ya contraído, pequeño y escueto, a punto de llegar al crunch total (si bien tardará todavía un “rato”, y los “ratos” universales suelen ser bastante largos) y se lo intenta autocontemplar como propiedad “evolutiva” del universo “encrunch-ado” diciendo que la progresión evolutiva es crear “nuevos universos” que resulten más tecnológicamente “perfectos”, más “universales” y “mejor dotados” (todavía no se nos ha dicho en qué sentido) que los universos decadentes y en “encrunch-amiento” progresivo hacia la contracción y “evaporación” total…

A estas alturas ya supongo que el amigo lector que ronde por las cercanías de esta Ventana de la Cosa Fotográfica ya se habrá dado cuenta de que estamos hablando de la nueva tecnología digital, que, sin ser fotografía, científicamente hablando, (aunque se le parezca muchísimo) se ha apropiado del nombre histórico de la Fotografía y todo su repertorio de palabras técnicas, coloquiales, definiciones, y todo lo demás que conlleva luego de hacerse un bien indispensable para la sociedad humana en todos los campos del recuerdo, (como memoria gráfica del tiempo pasado), del saber, de la tecnología y el estudio científico, desde su descubrimiento, allá hace algo más de 150 años atrás en el tiempo y en la historia.

Y no hay que quitarle mérito a la digitálica en ninguno de sus campos de aplicación, puesto que resultan útiles, provechosos y sobre todo, inmediatos. A cada uno, lo suyo, como es de ley y honor. (Que todo hay que contarlo).No obstante, este “universo paralelo”, es simplemente eso: otro, “paralelo”, pero no igual al universo analógico, clásico, o químico, como se quiera decirlo.

El “universo paralelo” puede coexistir al lado mismo, si acaso. Pero al lado, no en el mismo lugar, no en el mismo sitio, no en la misma ubicación… ¿Por qué ese empeño, pues en darlo como la evolución de la fotografía, cuando en realidad no es fotografía sino simplemente “electronigrafía”, por decirlo de la mejor manera posible en cuanto a su idiosincrasia natural, su inherencia intrínseca de ser lo que sea meneando electrones en su medio interno, y sacudiéndose a los fotones de encima, desfotonando el torrente de fotones que entran por el objetivo para pixelizarlos electrónicamente en el digitalizador (o desfotonador) como pulsos de electrones dirigidos a crear campos electromagnéticos y archivarlos en forma de partículas metálicas magnetizadas en un disco duro, una tarjeta de memoria, o un pendriver cualquiera, o simplemente archivar tales impulsos electromagnéticos en discos ópticos en forma de pequeñísimos agujeritos laser que dejan como un colador una capa reflectante, sólo que de manera más irregular que la estructura típica de un colador mismo? ¿Cómo no siendo otra cosa que impulsos electromagnéticos nos lo quieren “colar”, (y nunca mejor dicho, después de haber nombrado al colador) como foto-grafía, cuando en verdad el aparato pixelador en realidad desfotona, es decir, desfotografía, toda imagen que el objetivo hace llegar al captador, para digitalizarlo y hacerlo “provechoso” y rico en píxeles, según los que el captador mismo pueda poseer?

Ahora mismo, el universo clásico y el “universo paralelo”, conviven juntos en el mundo terrestre (no sabemos qué universos poseen los seres verdecientos, los “venusinos calientes”, o los “mercurianos al horno”), pero sus ubicaciones espaciales, especiales, tecnológicas y científicas son totalmente distintas. La tecnología química es una, y la tecnología digital, es otra.

La una necesita películas FOTO-SENSIBLES que hay que trabajarlas en un “cuarto oscuro”. La otra captadores ELECTRO-MAGNÉTICOS, que se manejan a plena luz.

La una requiere de nuevo papeles FOTO-SENSIBLES y de nuevo “cuarto oscuro” para su manejo y elaboración. La otra NO REQUIERE materiales fotosensibles, porque no trabaja con fotones, sino con electricidad, con cargas electromagnéticas que envían impulsos electrónicos codificados y que se trabajan a plena luz

¿Dónde siquiera está el parecido en las dos tecnologías? La una es una tecnología que depende absolutamente de la luz en todos sus pasos. La otra sólo depende de la luz en un 1% de su aplicación primaria. El 99% restante, sólo depende de los impulsos electromagnéticos del captador, y luego del mismo tipo de impulsos electromagnéticos del ordenador, de la impresora de chorro de tinta, de la de sublimación o de la de rayo láser, (entre otras posibles) pero todos ellos dirigidos exclusivamente por pulsiones eléctricas o electromagnéticas, con total independencia de la luz, es decir, de los fotones… ¿Cómo una cosa que desprecia a los fotones, que desfotona a las imágenes, que las des-fotografía, puede ser llamada foto-grafía?...

Alguien dijo alguna vez y en algún sitio (y si no lo dijo, es igual, porque lo pensó, ¡seguro!) que la asofía, es decir la asnedad de la gente es mucho más alta de la que la cultura general de los pueblos modernos parece indicar: La gente ahora sabe más cosas por la televisión; pero tener conocimiento no es tener sabiduría, sino simplemente saber cosas y cosas, y ya está. La mente es un archivo de datos; pero el archivar datos, simplemente, no da sabiduría en ningún caso. Y lo cierto es que la gente no piensa, no reflexiona, y las industrias modernas les dan todo hecho para que archiven datos, pero que sigan sin pensar, sin pararse a reflexionar, y a causa de ello, en el fondo siguen tan burras como antes de la era de la “cultura” televisiva y el bombardeo publicitario comercial… A todos se les ha dicho que la imagen digital es fotografía, y sin más, todo el mundo lo ha aceptado, lo ha creído y hasta los más “sabios” lo defienden a capa y espada. ¡Serán burros!... ¡Que la imagen digital es imagen ciertamente, hombre; pero no es fotografía por mucho que se le parezca!... ¿Es que tu mente, tu cerebro, no da para descifrar esta verdad tan clara? ¿Tanto te has dejado “comer el tarro” por la industria comercial?

El día que la población general, a nivel global sea verdaderamente desasnada, y aprenda sabiduría, y se paren a reflexionar, entonces lo entenderán. Pero ya será demasiado tarde: El “Big Cruch” se habrá consumado. El “universo clásico” se habrá contraído hasta el infinito y se habrá “evaporado”. El “universo paralelo”, entonces se llamará fotografía con toda propiedad, porque ya nadie le reprochará que desfotone, que desfotografíe, que desprecie olímpicamente a los fotones y que siga usando más electrones que nunca para seguir desfotonando…

Y entonces, cuando se haya extinguido el “universo clásico” y haya triunfado plenamente el “universo paralelo”, entonces, y sólo entonces, aparecerán los “iluminados” y crearán movimientos sociales, políticos y hasta “religiosos”, para “LA RECUPERACIÓN DEL UNIVERSO CLÁSICO HISTÓRICO, AHORA EXTINTO, Y QUE SE LLAMABA FOTOGRAFÍA, PORQUE USABA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE, FOTONES, PARA REALIZAR TODAS SUS IMÁGENES”…

Sí señor, estos “iluminados” se basarán precisamente para sus argumentos publicitarios, de forma esencial y preponderante en aquello que, (paradojas de la vida) ahora mismo se intenta sigilar, callar, silenciar, e incluso percudir, y con toda pompa, “honradez” y diligencia formarán grupos, asociaciones y movimientos sociales para: “…recuperar aquello que se llamaba fotografía, PORQUE USABA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE, FOTONES, para realizar todas sus imágenes”… ¡Y tendrán un éxito tremendo. Y sacarán dinero de todas las instituciones. Y se harán gurús y dueños del cotarro, y dirigirán la cosa a su aire y a su manera, en todo el país!...

Pues bien. Aquí dejo la idea, de cara al futuro. Sin embargo, amigo lector, si tu quieres llevar esta idea a cabo en el futuro, no debes de olvidar que primero tienes que ayudar a extinguir del todo el oficio de la Fotografía, (permíteme escribirlo con mayúscula), ya que, si no se extingue del todo, nadie verá la necesidad de recuperar una tecnología que sigue en uso, aunque sea muy limitadamente, y no podrás sacar fama y provecho económico de la idea. La extinción es totalmente necesaria para poder publicitar y concienciar al mundo, de la “necesidad” histórica de recuperar una tecnología que puso a andar el panorama tecnológico, industrial y científico, del siglo XX hasta los límites mismos de lo impensable, como, por ejemplo, la astronáutica…

Seguro que, si eres listo y ambicioso, ya tienes claro tu futuro “comercial”. Podrás vivir de subvenciones y todas esas cosas adjuntas que devienen en el curso del afán de “resucitar” a los muertos; es decir, a los “extintos”…

Mientras tanto, yo sigo en la Ventana. Y sigo mirando hacia afuera, intentando ver algo que me motive, que me ilusione, que me diga que el “universo clásico” sigue estando efectivo mientras camina hacia el Big Crunch que se le avecina con el paso del tiempo, mientras “paralelamente”, ese otro “universo paralelo” sigue en su Big Bang explosivo de expansión masiva… Y sigo en la Ventana de la Cosa Fotográfica, porque seguro que, algún día, a alguien veré a través de ella, y al menos tendré distracción sabiendo que todavía hay alguien ahí afuera que ni es verdoso, ni venusino, ni mercuriano al horno solar, sino simplemente humano, más o menos como yo.

Del “otro” universo, como es paralelo y no es éste en el que tengo mi Ventana, sé que no veré nada de él entre tanto el Gran Crunch no llegue, y los fotones dejen de existir. Tampoco se me pierde nada por ello. Porque, para quedar sin fotones, no me hará falta desfotonar nada, como hacen en el “universo paralelo”, ya que con la llegada del Gran Crunch, se apagará la luz, y listo. Es más cómodo y menos doloroso…

Pero bueno, el Gran Crunch aún va para largo, ¡eh!... Entretanto, ¡¡No problem!!

Xosé Gago
19 Abril 2010
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