DE LA FOTOGRAFIA Y DEL FOTÓGRAFO. (Mayo 2012)

(Entre el “cazador” y el “e-laborador” de imágenes)


NOTA: Esta "reflexión",aunque me la encontré ahora,buscando en el archivo, lleva escrita desde julio de 2007. Ya han cambiado muchas cosas desde entonces, pero el contenido sigue siendo válido a día de hoy, en el mundo de la fotografía. Por supuesto, no es aplicable al mundo de la imagen digital, que es "otro mundo"...


Una reflexión en un momento de asueto.



Cuando el nombre genérico de fotógrafo llegó a la historia para definir a una profesión concreta, en ese tiempo todos los que hacían fotografía tenían que realizar íntegramente todos los pasos de tratamiento desde la preparación del negativo, cuando lo había, hasta la elaboración de la copia final, es decir, las soluciones, las emulsiones, el extendido, y los reveladores y fijadores, y también los viradores, si los usaban.

Cuando la industria algún tiempo más tarde puso en el comercio las películas, y el papel ya preparados, y también los reveladores fijadores y viradores, el fotógrafo siguió haciendo, al menos, los tres pasos fundamentales que están íntimamente ligados a la profesión: La toma, el revelado, y la copia.

En aquel tiempo seguíase llamando fotógrafos a los que hacían todo esto, sólo que, para aquellos que se podían desplazar (ya que al principio esto no era posible) a otros lugares, se les conocieron como “fotógrafos ambulantes”. Lo de fotógrafos, por supuesto, porque lo hacían todo ellos mismos: La toma, el revelado y la copia; y lo de ambulantes, por sus desplazamientos.

Cuando ya la industria permitió que cualquiera, con medios más sencillos y técnicamente más perfectos también hiciera fotografía en sus tres pasos fundamentales ya mencionados (toma, revelado y copia) fueron llamados “fotógrafos aficionados” Y entre estos, incluso se mantenían categorías, pues los de mayor capacidad técnica y artística, siempre fueron conocidos como “fotógrafos avanzados”

Pero ya en este tiempo la tecnología puso aparatos muy sofisticados en el mercado, y habiendo surgido ya los grandes laboratorios industriales, el hombre se dedicó, ya no a elaborar, sino tan sólo a realizar las tomas, enviando luego sus rollos y carretes a revelar a cualquiera de estos laboratorios industriales, (o bien a fotógrafos particulares) con lo cual todas las demás operaciones que habían entrado a formar parte del nombre de fotógrafo, dejaron de hacerse por el mismo. (Por supuesto los verdaderos fotógrafos siguieron existiendo, y haciendo los tres pasos fundamentales, pero ya eran los menos, y muchas veces tenían que trabajar para los más; es decir, para los que solo hacían las tomas)

Y al llegar aquí, el oficio y el nombre de fotógrafo empezó a cuestionarse, cuando antes de esto nunca había sido así: Antes, todos eran fotógrafos incuestionablemente.

Porque, ciertamente, todo aquel que tan sólo aprieta el botón disparador de su cámara, por muy bien que encuadre, por mucho que capte “el momento” clave de una imagen cualquiera, por mucho que espere a unas circunstancias determinadas para hacer su disparo, ¿debe de ser considerado, en toda la acepción de la palabra, como fotógrafo? ¿Como es qué, pues, ha podido surgir la definición de “cazador de imágenes” sino hubiera duda sobre el uso de la palabra “fotógrafo”, para estos casos? ¿Pudiera haber surgido la palabra “cazador de imágenes” si no se hubiera cuestionado a quien corresponde verdaderamente llamarse fotógrafo? Pues no: Porque, mientras que el fotógrafo hacia él mismo todos los pasos desde la toma hasta la copia, nadie cuestionó la aplicación de este término tan “singular” (singular en aquella época, ahora son plural-legión), pues todos eran merecedores incuestionables de poder llevarlo con propiedad.

Todos eran fotógrafos hasta ese momento histórico, si bien se añadió lo de “ambulante”, “de prensa”, “de guerra”, etc., según los casos; pero hasta aquí no había nada que separase al fotógrafo de esta merecida definición de oficio.

Porque luego, en la palabra “cazador de imágenes”, lo de fotógrafo se desterró, y cuando se usaba (y aún hoy sucede cuando se hacen precisiones sobre alguien que no realiza nada más que las tomas) a esta palabra de fotógrafo siempre se añadía un pero, es decir, la aclaración correspondiente para no llamarse a confusión, de tal manera que la expresión resulta siempre ser poco más o menos así: “es fotógrafo, PERO DE TOMA”, ó, “es fotógrafo, PERO SOLO DE CÁMARA”, o bien, “es fotógrafo, PERO ÉL NO POSITIVA”… ¿Por qué esta “interrupción”, esta apreciación puntillosa en definir en estos casos a lo que normalmente llamamos fotógrafos y que tan sólo manejan la cámara y no hacen nada más de todo lo que conlleva el oficio?

No hay duda de que algo indica esta actitud, este separar al “fotógrafo” del revelado y de la copia; este precisar que el “fotógrafo” moderno no entra para nada en el laboratorio, y que el revelado de los negativos y el carácter de sus imágenes positivas no son impartidos por el mismo “cazador”, sino por un “tercero”, que es quien realmente da el carácter definitivo a la obra terminada: ¿Quien es pues aquí el fotógrafo?: ¿El “cazador”, o el laborista? ¿…?

Por supuesto, todo lo aquí comentado es solamente un punto de vista. ¡Y hay más puntos de vista sobre esta cuestión! Tal vez en otro momento de asueto hable sobre otra forma de ver la fotografía desde un punto de vista de diferente perspectiva…



Xosé Gago
Julio de 2007
Derechos reservados.


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