De males de dineros, de huevos, gallinas y hueveros... (Julio 2012)

Una reflexión, a mi manera, de un dia que me dediqué a pensar.



DE MALES DE DINEROS,
DE HUEVOS, GALLINAS Y HUEVEROS
(RELACIONES DISTANTES, MAS SIN PEROS).


En el asunto de los dineros, todos los humanos somos muy sensible y suspicaces, sin que yo sepa muy bien porqué. Pero la cosa es que es así, y, cuando se trata de nuestros dineros propios, la cosa puede levantar ampollas por algún tipo de reacción como de tipo alérgico, pero aplicada al carácter, a los sentimientos y al genio, además de al cuerpo. Y al decir al genio, no me refiero, no, a la genialidad de nuestros cerebros, sino a nuestra índole, temperamento o naturaleza belicosa, irritable y pugnaz. En otras palabras, a nuestra visceral idiosincrasia susceptible y quisquillosa, siempre dispuesta a caer en la irascibilidad a la menor insinuación provocativa de parte de otros, y, a veces, ni siquiera eso, sino a causa de nuestros propios pensamientos, desconfianzas y reconcomios.

De un tiempo a esta parte, parece que solo oímos hablar de crisis económica por todos los lados, bien sea en la calle, en el trabajo, en el bar, en los encuentros casuales (o buscados, que de todo hay) y, sobre todo, en la televisión y en la radio… La crisis es el último tipo de noticias estadísticas persistentes que ha llegado a nuestros medios de comunicación, traslación y rotación (de tanto rotar ya nos va llegando a las narices) que parece va a tener un largo, tedioso y fantástico (por la de fantasías que sobre ello se elaboran a manos llenas) permanecer en nuestra sociedad moderna, tecnológica, comercial y religiosa.

Porque la crisis ataca y afecta a todos los estamentos cuantos hay y son (que algunos ya han dejado de ser por causa de esta misma crisis), y no respecta ni las cuestiones físicas, ni las biológicas (recordemos que la comida nos es necesaria), ni las morales (recordemos también que ahora la gente está robando leche y otros alimentos en los supermercados, cosa que nunca antes se hizo), ni las religiosas. (Recordemos también que el vaticano está en crisis de todo: de vocaciones, de mantenimientos patrimoniales, de credulidad, de escandaleras sexuales, y etc., etc., etc.,… ¡y etcétera….!).

En el Diccionario de la RAE no hay el concepto, ni el precepto, ni, sobre todo, el “acepto”, (de aceptar) de la acepción “Deuda Soberana”. Esto de la “Deuda Soberana” es algo tan reciente, tan reciente para el hombre de la calle, que tan solo hace muy poquito tiempo que se sabe que es, en qué consiste, y qué conlleva. Bueno, y debo aclarar que lo escribo con mayúsculas porque es una deuda de soberbias proporciones, en el sentido mismo en que lo pone la segunda acepción del DRAE para la palabra soberano, donde dice: “Elevado, excelente, y no superado”, y donde lo de “no superado” es una realidad que, a lo mejor, tampoco se puede superar económicamente por el superlativo estado de la deuda del Estado, puesto que nuestro estado de deuda, deja al Estado, en tal mal estado, que, estar estamos, pero en realidad nadie sabe cómo estamos porque, los que lo saben, tampoco nos lo quieren decir, no sé por qué razones....

Porque “nuestra” soberana Deuda Soberana es muchísimo más soberana, si cabe, (o casi) que mismo soberano era el poder del grandísimo emperador Carlos I de España y V de Alemania, sobre cuyo imperio dicen los historiadores que no se ponía el Sol por su soberanía. Y con esto no me estoy refiriendo a la soberanía del Sol, que es mucha y muy grande, no, sino a que la soberanía de nuestro Carlos I de España y V de Alemania (les siente bien o mal a los alemanes), era tan grande, tan grande, también, que el Sol tenía tiempo de sobra para irlo calentando todo por otro lado, mientras unos dormían (para no molestar) y calentando luego por otro sitio mientras que los que dormían eran ya otros, y así sucesivamente, mientras duró la cosa (que, aunque duró, no duró para siempre, como bien sabemos)… Y que la deuda española a estas alturas siga teniendo tanta o mayor soberanidad que la del ilustre y soberano (I y V) Emperador de “todas las Españas”, significa que los españoles todavía tenemos “grandeza” de este tipo, por un tubo (o por dos), lo cual, al igual que antes, seguirá siendo motivo de envidia para todos aquellos que no puedan ostentar tanta soberanía en el mundo…¡Que España es un imperio, al fin, como lo fue antaño, ¿quién lo duda; quien?!

La culpa de la crisis se dice que la tienen los bancos: Que los bancos vendieron dinero virtual a otros bancos, y que estos otros bancos vendieron dinero metafísico y espiritual (y lo de “espiritual” no quiere decir que se usara en velas y penitencias eclesiásticas) aún a otros bancos terceros, y que los terceros a su vez vendieron dinero subliminal a cuartos bancos, y estos, siguiendo la rueda, lo volvieron a hacer con otros, seguidamente… Pero, como las cosas, cuando llegan a quintas, suelen llamarse a filas (no importando que las filas sean militares, de ladrillos, o de edificios llenos o vacios, porque al fin son filas) la cosa derivó, mismo por razones gramaticales, en aquello que damos en llamar desde aquí “quinquebancos”; es decir, bancos del quinto lugar en la cadena de ventas y compras de dineros virtuales objeto sin embargo de deudas reales, pero, donde siendo metafísico el dinero, las deudas, por simpatía, también acabaron por virtualizarse y, en vez de volverse metafísicas, se volvieron simplemente hiperfísicas, que, aunque a decir de los doctos y entendidos en leguaje, los dos términos vienen a decir lo mismo, la pronunciación (aunque es asonante y puede servir perfectamente para hacer versos por lo bien que riman ambas palabras) varía ligeramente al principio de palabra y ello las hace parcialmente disímiles y no iguales morfológicamente, lo cual se puede aprovechar, en materia de magia y escamoteos, para diversas operaciones que los genios; es decir, los magos de la economía, al dárseles la oportunidad por este medio, aprovecharon la cosa y movieron el asunto según sus mejores entendederas sociodemocraticopolíticobanqueras…

Y así se formó una cadena, de ir pasando de banco en banco la cosa de los dineros virtuales, cuestión esta más espiritual que los mismos asuntos de la religión oficial. Pero luego de que estos últimos bancos de quinta generación compraron, y luego de haberse malamente librado los cuartos bancos de las cuentas virtuales que tenían (porque, aunque eran cuartos bancos, de los cuartos parece que ya no tenían ni idea de por donde andaban, y ellos solo tenían números de todo tipo para vender, pero no cuartos) quisieron también hacer lo mismo los quintos bancos. Pero, no se sabe cómo, de pronto el dinero, que ya era espiritual de por sí, parece que decidió espiritualizarse tanto, tanto, (dada su condición metafísica-hiperfísica dualizada que hemos comentado antes) que, cuando lo quisieron contar físicamente para ver cómo estaba el “cuerpo monetario”, se hallaron que el soma de marras se había volatizado en una psiquiespiritualización rotunda; más rotunda todavía que cómo lo hacen las tintas de impresión digital llamadas de sublimación. Y los dineros, de pronto, se sublimaron completamente: Pasaron de físicos y sólidos a gaseosos, sin paso intermedio alguno; de sopetón. Igualito, igualito, que las tintas se sublimación digitales antes dichas…

A partir de aquí, es donde encontramos también, por conversión “espiritual” de la cosa, a los quintos bancos convertidos de quinquebancos, en quinquibancos. Porque, simplemente, quinquebancos significa, según el diccionario en lo de quinque, (que es quinto, como en quinquenio, etc.) que son quintos bancos, y que es lo que les corresponde en el escalafón numeral de naturaleza ordinal de grupos que se fueron pasando, como dirían los futbolistas, la pelota de unos a otros…

Sin embargo, y vistas las cosas, especialistas en cuestiones semántico-gramatical-financiero-subliminales, estudiando el asunto y examinando la súbita “sublimación” de la cosa de los dineros, por la excelsitud misma de ella y por la ídem metafísico-espiritual sufrida del paso de dineros sólidos contantes y sonantes a dineros espirituales de sublime cota “gloriosa”, como en una delitescencia (que dicen los médicos cuando de golpe y milagrosamente desaparece una enfermedad o inflamación) súbita, espontánea y no menos “milagrosamente”, llegaron a la conclusión definitiva, tras el análisis críticamente científico de la cosa, que en realidad, según el diccionario, el asunto no deviene referido al prefijo quinque, (como en quinquenio) o quinto, sino que clara y concisamente deviene del afijo inicial, o prefijo, quinqui, (que indica común y vulgarmente delincuente, ratero) y que la palabra verdadera sociogramaticalpoliticobanquera no es “quinquebancos”, como se decía para disimular, sino que es claramente “quinquibancos”, cuya significación es completamente distinta, pero perfectamente ajustada a la realidad de los hechos acaecidos en la banca…

Así que, para dejar zanjada la cuestión según lo que dicen los científicos expertos en cosas financieras y bancarias, lo de “quinquibancos” viene derivado de quinqui, (ratero, y gente de mala vida, aunque en este caso lo de mala vida debe obviarse, como cae de cajón) como prefijo, y de banco, (guardadores-cuidadores de dinero), con lo cual resulta así tras la unión del afijo pertinente, a la palabra bancos, la palabra significativa completa quinquibancos, que estamos manejando, analizando y concluyendo en sus significares verdaderos sobre la cosa. Y no cabe duda de que la significación hallada en esta investigación gramaticofinancierasociopolíticobancaria es totalmente científica, apodíctica y terminante, dadas las consecuencias derivadas de todo el asunto en los diversos “terrenos” o dominios gramaticales analizados, puesto que, si bien los otros “terrenos” y sus edificaciones pueden haberse sublimado para muchísimas gentes por cuestiones de magia y prestidigitación banquinquinaria, en la cosa de los terrenos gramaticales todo se halla en disposición de ser analizado todas las veces que fuere necesario, lo cual siempre dará el mismo resultado hallado, lo investigue quien lo investigue.

Esto se corrobora ampliamente tras estudiar la cuestión incluso superficialmente. Pero donde se puede observar más fuertemente apoyada y certificada apodícticamente esta verdad concluyente, es en el hecho mismo de que los dineros sublimizados y espiritualizados tan milagrosamente, ya no son, en realidad, dineros contantes y sonantes en ningún caso, al haberse sublimado tan eficaz y miríficamente, y sabiendo todos que lo sublimado, sublimado queda ad calendas graecas. Y el análisis científico, el análisis final y su síntesis más exhaustiva de estos hechos, no deja dudas de ninguna clase; pues, si lo de contante, de los dineros, aun podría conservarse (”filosóficamente”, porque de otra manera ya no es ni será posible) como número matemático negativo, (testigo, además del desfalco milagroso por sublimación dineraria), aquello otro de “sonante”, ya nunca será posible ni observarlo, ni oírlo, pues lo sublimado, sublimado queda, y todos sabemos que el dinero físico sí suena; pero el dinero evaporado (es decir sublimado), no suena jamás, por propia naturaleza de las cosas volatizadas… ¡¡Por supuesto que no!!

Deberíamos ya dejar de hablar de cosas de dineros, pero las noticias no nos dejan respirar sobre la cuestión, y, cuando uno se pone a darle a la neurona neurótica, esta se pone a pensar como loca, inspirando e inspirando continuamente, y claro, uno, aunque quiere dejar de escribir, la dichosa neurona neurótica le insta a esto, a lo otro y a lo demás allá sobre la cuestión de la cuestión de la cuestión de los dineros y lo que estos conllevan de cara al futuro de nuestra sociedad… Así que, continuemos un poco más, pero no mucho, en esta cuestión de dineros nacionales, europeos y…¡¡Bueno, qué más da, si ya no sabemos ni por donde andan los dineros a pesar de que todos los días se nos dan noticias televisivas sobre ello!!... Si los mismos políticos que manejan el país no saben por dónde andan, ¡qué diantres vamos a saber el pueblo llano!...

Definir el país, nuestro país, España, para más señas, si alguien por despistado no caía en la cuenta de que me estaba refiriendo al suelo patrio de la piel de toro, es a día de hoy cuestión difícil, pues definirlo tal como van las cosas políticamente, no es posible hacerlo con certeza, ya que todo está trastocado social, política, sindical y religiosamente por causa de la crisis europeo-mundial que sopla, cual viento huracanado, dejando todo lleno de “escombros” y estorbos materiales, metafísicos y todo lo que pudiera haber de intermedio en la cosa físico-metafísico. (Aclaro que esto va dicho pensando que el lector amigo se da cuenta de que me refiero, con lo de lo “intermedio en la cosa físico-metafísico”, a lo que ocurre, aunque nadie lo sabe, durante la sublimación, que es convertirse algo directamente de sólido a gas, o vapor, sin paso alguno intermedio…)

Pues bien, aunque nuestro país es difícil de definirlo correctamente a día de hoy, el lugar ideal para buscar cualquier tipo de definición, la que sea, es siempre el diccionario. El de la RAE, dado que tiene por normas ser castizo hasta donde se pueda, trae muchas menos definiciones que otros diccionarios, pero en cualquiera de ellos se hallan, normalmente, las raíces mismas de las palabras, su procedencia significativa, y se puede comprobar detalladamente su validez significante. En cuestiones de semántica, pues, nada mejor que un diccionario para hacernos comprender las grandezas del idioma y la mucha ciencia que encierran las palabras en su decir, definir, y concretar

El asunto de la crisis económica mundial casi de la noche a la mañana (cuestión ésta relacionada justamente con el tiempo en que tardó en sublimarse la cuestión de los dineros; es decir, en pasar de físicos contantes y sonantes a metafísicos e insonoros, o silenciosos, por sublimación directa, en fase única de sólido a gas) llegó por obra y gracia mismo, al parecer, de mágicos escamoteos más propios de genios de lámparas como la de Aladino que de otro tipo de genios que sin embargo están involucrados en el asunto sin vivir en lámpara alguna, que se sepa. Y la cosa no tiene explicación lógica que el hombre común, de la calle, el trabajador que más influye con sus impuestos en el bienestar de cualquier Estado, pueda asimilar a la luz de sus neuronas para entender lo sucedido. Y si alguien del Estado tiene alguna explicación convincente verdadera, todavía falta el que se dé públicamente una razón honorable, y deontológica del porqué sucedió y cómo sucedió, pues todo cuanto se dijo sobre ello huele verdaderamente a podrido, y, además a tan rancio, que todos sabemos, aunque no sepamos otra cosa, que esto ya llevaba en el pudridero un considerable tiempo, pues solamente las cosas que llevan mucho tiempo pudriéndose llagan a oler tan fuertemente rancias…

La crisis del dinero, (su mágica sublimación), como toda crisis que se precie, huele a podrido, y ahora desde luego más una vez que, por la presión de los gases de la podredumbre, saltó la tapa del pudridero y el olor nauseabundo y corrumpente envolvió nuestras vidas en un asfíctico y nocible ambiente que no hay manera de purificar de tanta y tanta podredumbre junta. Buscando pues, en el diccionario que es podredumbre, para estar seguro, hallé lo siguiente, en el DRAE:

Podredumbre.
f. Putrefacción o corrupción material de las cosas.
2. Cosa podrida.
3. Corrupción moral.

De todo esto, podemos saber que la podredumbre despide un olor desagradable, y que, aun cuando las narices se acostumbran y parece que la cosa huele menos, el desagradable olor no se quita nunca a menos que la podredumbre desaparezca… ¡¡Eso seguro!!

De corrupción, en la política española ya había tiempo que oíamos hablar de políticos “presuntamente” corruptos… Y esto duró la tira, y parece que aún perdura, pues aquel olor característico sigue en la calle, aunque por costumbre nasal de olerlo, parece menos concentrado. Por lo tanto, busqué también en el DRAE corrupción y halle lo siguiente:

Corrupción
f. Acción y efecto de corromper.
(Las acepciones 2 y 3 no nos dicen gran cosa y las dejamos quedar)
4. Der. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.

Busqué luego la definición de corrupto, y hallé la cosa de esta manera, también en el DRAE:

Corrupto.
adj. Que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar. U. t. c. s.
2. ant. Dañado, perverso, torcido.


La verdad es que las definiciones de corrupción y corrupto, tal como la da el DRAE, me parecen un poco sosas, falta de fuerza y vigor, como suavizada la cosa, sabiendo que, en realidad, una cosa corrompida, es una cosa podrida, y una cosa podrida es algo desagradable en olor fuerte e irritable y además corrumpente para lo sano, como en el caso de las manzanas buenas junto a las malas o podridas. Además todo lo podrido huele a ídem, que es un olor verdaderamente nauseabundo y nocible para la salud y el ambiente... Y me causa asombro y estupor, sin embargo, cuando buscando los sinónimos, me hallo, de pronto, con una tremebunda lista de “negras” descripciones muchísimo más didácticas y efectivas, describiendo la fealdad y la peste de la cosa, que las mismas definiciones académicas en sus acepciones. Así:

CORRUPCIÓN:Descomposición,putrefacción, podrición, podredumbre, pudrimiento, pus, podredura, fermentación.

CORRUPTO: Podrido, infecto, putrefacto, corrompido, descompuesto, inmundo, ilícito, deshonesto.

¡Vaya, esto cumple mejor con la descripción que hemos recibido de nuestras impresiones cotidianas con el trato del idioma! ¿Por qué será que los de la RAE son entonces tan “blandos” al definir estas palabras corrupción y corrupto en el Diccionario, cuando los sinónimos resultan muchísimo más reales en sus significados técnicos y populares que los que le dan los académicos? ¿Estaremos nosotros corrompiendo el idioma, acaso? ¿Pero, no es lo popular lo que hace entrar a las palabras más incongruentes, a veces en el Diccionario? (Ciertamente, a mi no me huele bien este asunto, pero igual es que yo tengo mal la nariz…)

De la crisis sabemos que fue por corrupción, según los expertos. Corrupción de unos, de otros y de otros otros (porque “otros”, hay muchos). Y esto de la crisis, tal como sabemos, fue algo corripiente, sin que “corripiente” signifique en este caso, corrupto o corrumpente como parece decir su fonética por similitud sonora, ya que “corripiente” según la Enciclopedia Universal Sopena, significa “algo que coge o ataca por sorpresa, cuando menos se le espera”, como hizo mismo la crisis, que “corripió” de sopetón a todo el mundo, aunque en España tardamos la tira en caer en la cuenta del suceso, con lo cual se cumple el dicho popular de que en España vamos al menos diez años por detrás del resto del mundo, en todo, aunque en esto de la crisis el tiempo fue bastante menor… Algunos políticos avisaron a sus superiores en el poder de que la cosa estaba “ya aquí”, pero, pareciendo ir todo bien, y cansados de oírle todos los días al que verdaderamente sabia de la cosa y estaba avisando, se le mandó para Bruselas, por si quería arreglar el mundo allí; pero de arreglarlo en España no era la cosa menester, pues todo iba, al parecer, sobre ruedas, como si fueran mismo los tiempos atrás, ya casi olvidados, en que José María Aznar decía: “España va bien; España va bien”… Pero claro, verdaderamente, España no iba bien, y, alguno, en vez de haberse dedicado al arte sutorio, se dedicó a la política con muy malos, muy malos resultados para el país… (¡Que igual no se hubiera podido evitar; pero, lo que es avisar, alguien lo avisó claramente y con tiempo!)...

Más, volvamos al diccionario: No sé en otros países, pero en España, desde la muerte de Franco, a los políticos se les ha dado por decirnos que ahora vivimos ¡por fin! (dicen ellos) en democracia… Pero, democracia, según el DRAE es lo siguiente:

Democracia.
(Del gr. δημοκρατία).
f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.
2. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Ahora bien, si analizamos la situación, resulta que el Estado español corta recorta y reacorta todas las prestaciones sociales más esenciales para la vida digna de sus ciudadanos, haciéndonos finalmente miserables, condenados a vivir muchísimos en el umbral de la pobreza más indigna y asfixiante, y condenados a no poder ni siquiera protestar por ley contra tales miserias desahucios y regresiones sociales… ¿Dónde está la “doctrina política favorable, a la intervención del pueblo”, que dice la definición de la DRAE de democracia, si ni siquiera desde el gobierno escuchan nuestras sugerencias y proposiciones de españoles natos, y oyen las de alemanes, franceses y otros pueblos no españoles que se juntan a “arreglar el mundo” en Bruselas, capital de la desmocratización de Europa? ¿Dónde la Constitución Española apoya esto? ¿Dónde la Constitución Española tiene valor cuando es así vilmente invalidada desde países “extranjeros” que mandan más que los españoles en España acerca de la política legítimamente nacional? ¿Y dónde el predominio del pueblo en el gobierno político, si los que gobiernan ya no son gente del pueblo, sino una legión de gentes de posición tan elevada comparada con la masa media del pueblo, que realmente no son pueblo, sino ricos, poderosos, potentados?... ¿No tiene esto tremendo parecido con un significar concreto tal como el de la palabra timocracia, derivada del griego τιμοκρατία que es exactamente la misma (aunque escrita en griego) y que el DRAE dice literalmente que es:

Timocracia
f. Gobierno en que ejercen el poder los ciudadanos que tienen cierta renta.

Porque, si hablamos solo de “cierta renta”, ¿Es que nuestros diputados tienen solamente “cierta renta” y nada más? ¿Y esta “cierta renta”, no es también ciertamente escandalosa moral, deontológica y sociológicamente, comparada con la miseria que gana el trabajador medio del país, trabajador que lo hace realmente vivir y crecer con sus impuestos? ¿Es que acaso, haciendo la comparación de sueldos, prebendas y canonjías, no resulta que estamos viviendo realmente una timocracia y de democracia ni siquiera una insinuación leve sutil y vaporosa, como dirían los poetas?...

Y lo de timo, como principio de la palabra timocracia, ¿será simple casualidad? Luego de ver las promesas electorales que se nos han hecho; luego de ver como estas se han pasado por alto sin rubor ni verguenza alguna; luego de ver como se nos ha gobernado; luego de ver como se dejaron ir a los bancos por sus libres fueros; luego de ver cómo nos han pegado el tremendo “ladrillazo” que nos ha hundido los cimientos económicos del país y luego de ver como a causa de ello menguan nuestros sueldos, nuestras pensiones, nuestras prestaciones sociales, médicas y policiales y muchísimas otras cosas que no hay páginas para escribirlas, y además y para más irrisión y escarnio, luego de ver como los políticos españoles aplaudían en el Congreso el anuncio de los recortes (escandaloso y vergonzoso acto, y amoral en todos los sentidos) mientras la ministra de trabajo italiana lloraba por hacer lo mismo su país….¡¡¡Vergüenza debería darnos el decir que tenemos una Constitución Española que apoya el bienestar de los españoles, cuando se los está despojando de sus prestaciones sociables y laborales, y cuando tenemos un gobierno que se la pasa, como si fuera un huevo, por la sartén!!! (A esto se le llama “freír”, por si alguno no lo sabe, y, a quien se “fríe”, Constitución en mano, es al ciudadano de a pie, al que se le cargan con más impuestos que a nadie, “para levantar al país”, y por encima se le recorta todo… ¡Si hasta van a acabar por cortarnos los… los… ¡¡los irrecortables, vamos!! ¡¡Vergüenza de país!!)

Luego tenemos, si vamos de nuevo al DRAE, otra palabra “clave” que nos describe bastante bien la situación, pero ya no solo la de España, sino la situación europea, aunque nosotros, los españoles la sentimos aquí, en España, que es donde más nos duele y no en el resto de Europa. Porque allí no vivimos, más vivimos aquí… La palabra de marras, esta vez es, sinarquía. El DRAE lo pone así, en su segunda acepción:

Sinarquía.
2. Influencia, generalmente decisiva, de un grupo de empresas comerciales o de personas poderosas en los asuntos políticos y económicos de un país.

Como vemos, esta palabra, sinarquía, lo expresa todo en cuanto al manejo de los dineros de los Estados europeos todos, por una banda de especuladores comerciales que, según les vaya la cuestión de querer ganar más o menos en determinados momentos de día, o del mes (no sé si por influjo de la Luna, como lo hace ésta con las mareas, o por otras causas, gravitacionales o no, pero que son graves económicamente para quien le toque) alzan, y bajan la llamada “prima de riesgo” (que no es una prima hija de ningún hermano de su padre o de su madre, sino una prima comercial en cierto sentido, sin que lo de comercial quiera decir otra cosa que se pudiera pensar, pero que no es, sino solo referido al comercio europeo) y lo hacen totalmente a su capricho, y resultando de ello que la “prima” esa, es Soberana; pero sin embargo, respecto a ella, ningún Estado Soberano, es realmente soberano en nada, pues no tiene ni poder, ni soberanía alguna para imponerse a los de la “Prima” y decirles que ya estamos hasta el mismo cogote todos de ser los “primos” de la “Prima” esa… ¿No habrá ningún Estado que realmente sea “Soberano”, en toda Europa, y que solamente sea verdaderamente “Soberana” la “Prima soberana” de marras?… ¿Sinarquía? ¡¡¡Pues, si!!! ¡¡¡Claramente!!! Mandan más las primas que nadie; y los “primos” como siempre sucede, nunca dejarán de ser primos; porque, al fin, el parentesco parece que tira, y en este caso “tira” la tira de tirar… ¡de la teta! ¡¡Anda que no maman algunos, ni nada!!...

Pero vueltos a remejer en el DRAE, nos hallamos, además de todo lo ya hallado y comentado, con otra palabra, “mágica” ella por lo que contiene de escamotear. Todos sabemos que la magia, entre otros, la practicaban las hadas, las brujas blancas y negras, (sin que esto quiera decir que unas eran africanas y otras era europeas, por ejemplo) los bancos, y los prestidigitadores, donde la magia de estos últimos es la más parecida a la de la Banca, solo que con la diferencia de que los prestidigitadores resultan ser seres honrados y vehementemente honestos, y siempre hacen aparecer finalmente lo que primeramente hacen desaparecer, para que nadie se marche descontento y con la sensación de ser estafado, mientras que la banca ha realizado la sublimación metafísica de millones de millones de euros, y al parecer, ni ha devuelto nada, ni parece tampoco que vaya a devolverlo… Y es que hay escamoteos y escamoteos, y hay prestidigitadores y prestodigitadores…

Dicho esto ya dicho (para aclarar solamente, sin otra pretensión cualquiera) debemos ahora dejar constancia de la nueva palabra encontrada en el DRAE. Palabra que, ya simplemente vista escrita, o pronunciada, nos trae malas sensaciones corporales, espirituales, metafísicas y de todo otro tipo, normal anormal, paranormal y de cualquier otro “mal” posible que pudiera añadirse. La palabra ésta es bancocracia, definida así, como decimos, por el DRAE:

Bancocracia.
(De banco y -cracia).
f. Influjo abusivo de la banca en la administración de un Estado.

Visto y leído esto, ¿qué mas falta decir? ¿Recordáis el caso Bankia, por ejemplo? No hace falta siquiera retroceder para recordar otros casos de bancos que han hecho aguas en los últimos años y que mediante subterfugios y otras lindezas se salieron casi de buenas (o sin casi, debido a la tremenda deuda generada y a las solucionas dadas a tales cuentas) y la cosa quedó ahí, y ahí sigue parada… ¿Recordáis que Bankia falseó sus números varias veces y muchas cosas más que supongo que todavía están en las memorias de todos nosotros? ¿Recordáis como el Gobierno español quería darle ayuda a fondo perdido, de “pocos” millones de euros? ¿Recordáis como, sabido esto, en Bankia cambiaron los números de su deuda de una cantidad alta, a otra muy, muy, pero que muy superior, porque al final iba a ser a fondo perdido? ¿Recordáis como en el Congreso alguien se levantó diciendo que era un escándalo y una bellaquería el que hubiera dinero gratis en cantidades escandalosos para los bancos, pero no para educación, sanidad, policía, y otras prestaciones sociales?... ¿Recordáis como a tenor de esta protesta hablando así de claro, el gobierno reculó, y luego dijo que no dijo y que no era lo que era sino lo que había de ser, y que si patatín y patatán, para evitar las criticas y otros males que se les podían venir encima?... ¿Y qué creéis que va a pasar con la deuda de los bancos, si la cosa se deja adormecer para que nadie piense en ello, y se olvide? ¿Qué los bancos la van a pagar? ¿Puede la justicia española independiente (o eso se dice) poner la ley en el asunto, y la cosa ir por los cauces morales, honestos y deontológicos que debiera ir? ¿Creéis luego de lo visto y oído sobre los bancos, y sobre todo con Bankia, de manera especial, que la banca no domina al Estado, o, cuando menos lo hizo por un tiempo y tal vez lo pueda seguir haciendo?... ¿Qué cosas parecen saber los banqueros que también parece que el Estado les tiene miedo?...

¡¡Cuantas cosas cohonestadas con descaro; cuanta connivencia convivida; cuanta comulación de inepcias; cuanta combligación oculta entre poderes; cuanto cubiletear secreto, y cuanto despropósito deontológico y moral!!... ¡¡¡Increíble, tratándose de seres inteligentes!!!

Visto lo visto, y en ello, al ver, de paso, vista la cosa, (aunque sin querer), nos damos cuenta de que el gobierno que nos gobierna, en vez de gobernarnos a un buen gobernar para nuestro bien racional, social, moral, físico y político, lo que realmente hace últimamente es desgobernarnos; quitarnos todo aquello que a base de trabajo personal colectivo hemos conseguido llevar a nuestra sociedad todos juntos, con esfuerzo tremendo continuado, para que ahora, en pocos meses, todo ello se vaya al garete; y lo que es peor aún, ¡manda narices!, porque “se lo mandan de Europa”…¡ Pero vamos a ver, ¿Europa, que es?! ¿Acaso Europa no somos también nosotros? ¿Europa Unida no se hizo para prestarse ayuda mutuamente? ¿Para qué queremos ser Europa si al final, Europa nos deja solos y abandonados, a nuestra suerte? ¿O acaso nosotros no somos Europa, por alguna razón? ¡Pues si nosotros no somos Europa, ¿qué pintamos en ella para no serlo?! ¿Qué Europa es Alemania, mandando desde Bruselas? Bueno, pues que se queden con ello; pero que no nos quiten nuestro gobierno desde allí.(Aunque sí les dejaríamos quitar, con gusto, a nuestros gobernantes actuales)… ¿Y qué clase política es la de nuestros gobernantes máximos que van como mendigos a Bruselas-Europa a presumir de País, y luego, tras presumir, se bajan…¡lo que haya que bajar! (Por ejemplo, las bajas laborales, las prestaciones sociales, las prestaciones médicas, educativas, etc., además de lo “otro” todo que se han tenido que bajar los máximos políticos para complacer a..¿Europa?...).

No me extraña que, tal como se miran los tiempos actuales, se imponga la doctrina sociológica del misarquismo entre los sentimientos y emociones del alma y el espíritu. (Sin que ello, en la palabra misarquismo, por lo de misa, o misar, inicial, tenga nada que ver con la religión oficial, que en esto la religión oficial no protesta ni a favor de los pobres, ni de los desahuciados por los bancos, ni de los estafados por los mismos, ni de los cortes, recortes y re-recortes sociales, etc. y solo la religión oficial lo hace porque les quieren cobrar impuestos a ellos). Porque el misarquismo, aun sin conocerlo, aparece por si solo al hacerse cada uno las diversas consideraciones reflexivas que de todo lo que está sucediendo concurren para la degradación del estado del bienestar social que estamos viviendo todos los españoles a pasos agigantados.

El misarquismo, de manera inconsciente hasta cierto punto, se va presentando ante nosotros como una idea general que percibimos al considerar nuestro devenir políticamente manoseado, sobado y ajado por los tejemanejes que en Bruselas se cuecen a fuego lento y mandan entonar cantos semifúnebres a los españoles por causa de los recortes que los “dueños del rebaño” mandan desde latitudes europeas, mientras la política española que obedece mansamente, no toca el dinero de los ricos, pero si el de los pobres, y mientras también la política no baja los sueldos, prerrogativas, canonjías y otras prebendas de los diputados, por ejemplo, que son posiblemente la mayor fuerza corrosiva de nuestra economía, y los que, desde El Congreso podían haber impedido esta “desbancada” de los bancos, el “ladrillazo” del ladrillo, y otras lindezas y sus similitudes… ¿No debería los políticos estos, dar ejemplo a todos los demás españoles, bajándose bastante el sueldo, y “colaborar” así, en tiempos de ruina, “por el bien de todos”, como ellos mismos nos piden a nosotros, los demás?...

Pues sí: El sentimiento de que el gobierno de la nación está en manos poco hábiles, pero mansuetas y docibles a los dictados de “Europa”; el honestar recortes bajo “amenazas” subliminales de futuro; el tomar medidas drásticas de hoz y coz, que atañen a “otros” que siempre son los más pobres de la nación, y el izquierdear moral (aunque sea “la derecha”) son cosas que van impregnando, poco a poco, el ambiente social, político, sindical (aunque los sindicatos ni se mueven, por ahora, no se sabe por qué) y religioso (la religión por atascos de narices tarda más en caer en la cuenta). Y el hombre normal, el trabajador medio, que antes no tenía necesidad de pensar porque todo se lo daban más o menos hecho y disponía más o menos de un sueldo que le permitía vivir aurea mediocritas, ahora empieza, sin embargo, a pensar, entre otras cosas porque está parado y no tiene otra cosa que hacer, y también porque no entiende lo que ha pasado con lo bien que nos iba y lo mal que ahora nos va, y esto exige pensar.... Y el hombre de la calle, aún sin saberlo, porque seguramente desconoce la palabra, va sin embargo haciéndose cargo mentalmente, pensando entre unas y otras cosas, que ahora mismo en España las cosas van muy mal por culpa del Gobierno y uno ve que el Gobierno desgobierna y no hace nada bien sino que anda titubeante como en un cespitar continuo. De hecho, en sus consideraciones viendo la actitud política, y aun sin saberlo él, el hombre español está considerando, políticamente, el misarquismo, aun sin conocer la palabra, como venimos diciendo, viendo todo lo que el gobierno del país parece hacer al revés de toda lógica y razón cabal…

¿Y qué es el misarquismo? (dirá alguno). Pues mira, misarquismo es una palabra cuya raíz viene del griego "miseo", odiar, y "arche", mando, poder, autoridad o gobierno. Por lo tanto, si unimos las dos partes del griego que hemos mencionado para hacer una sola palabra en español, tal como misarquismo, hallaremos fácilmente que nos da como resultado "odiar el mando, el poder, la autoridad o el gobierno". Por lo tanto, misarquismo viene a ser la oposición a toda forma de gobierno, cuando este resulta inútil para la labor de gobernar con lógica, eficiencia y sabiduría… Pero los gramáticos matizan más aún la cosa, y, en una segunda acepción de esta palabra, nos dicen, y con muchísimo acierto, aplicada a los tiempos actuales, que, "misarquismo es la doctrina sociológica y política que considera que el gobierno es un mal"… ¡Ahí queda la cosa!... Esto no se consideraba hace tan solo unos cinco-seis años atrás; pero ahora lo que está en la calle es que el Gobierno no nos sabe gobernar y nos desgobierna al gobernarnos bajo los criterios e imposiciones de Bruselas y el mangoneo alemán… Ahora mismo, que “el gobierno es un mal”, lo piensan la mayoría de los españoles. ¿Por qué será?

Y lo del misarquismo, en los tiempos actuales en España, lo estamos ya viendo todos los españoles, ya no con los ojos del filósofo aplicado en estudios de antiguas civilizaciones que le llevarían a este resultado; ni con los ojos del hombre cordato que analiza la política actual desde el lado de la estadística numérica que más o menos dice y predice como va a ser el futuro por ley matemática fluctuante de términos temporales, como es la estadística; ni desde el punto de vista del desengañado político que ha sido expulsado de su partido por diversas causas, incompatibilidades o turbantadas, tremolinas, turbiedades y ultraísmos, o lo que fuere; no, sino que lo estamos viendo con nuestros mismos ojos de la cara, además de los del alma (que, aunque no ven mucho físicamente ven lo bastante como para hacerse ideas) que nos hacen captar la inutilidad de los argumentos políticos y nos hacen ver sus aplicaciones económicas con la “amenaza” latente y subliminalmente manejada por el Gobierno de que esto es “necesario” si no queremos estar peor en el futuro… ¿Y dónde se han bajado ellos los sueldos para contribuir a esta mejoría, mientras se los congelan a los funcionarios como la policía (que vela por nuestro bienestar, y ahora lo harán menos) los sanitarios (que ven cortados sus recursos humanos de atención a enfermos y heridos, entre otros y sufriremos y moriremos más, que quizás sea esto último lo que buscan) los maestros (que educan para que la población no sea analfabeta y zafia), de los…¡Bah; para qué seguir!...

Pero bueno, habiendo hablado ya de dineros, aunque no sea suficiente porque el tema es largo y tendido, y habiendo hablado también de definiciones gramaticales en ayuda a la comprensión del momento político que vivimos, ahora nos toca a hablar de huevos, ya que así consta en el encabezado de este artículo. No es porque sea necesario hablar de huevos, no; sino que simplemente se hace porque así es el enunciado del encabezamiento, y debemos darle cumplida ley, una vez que se ha hecho constar, pues no vamos a hacer como los del Gobierno que, en las elecciones nos hicieron unas promesas, y ahora no las qquieren cumplir de ningún modo. La cosa de los huevos, pues, va como sigue:

Hablando de huevos, todos sabemos que, normalmente, los huevos casi todos son de gallina. (Curiosamente, los gallos no tienen huevos, a pesar de ser muy gallos ellos y andar de pescuezo erguido, presumiendo). Y esto de que lo huevos casi todos son de gallina, debemos considerarlo tanto en plan productivo, como comercial, como culinario, como de cualquier tipo donde haya huevos por medio. (Que casi siempre los hay, pues son muy recomendables para todo) Y, hablando de gallinas, (no sé si viene a cuento o no, pero me vino a la memoria ahora al mencionarlas) recuerdo aquella frase de Quevedo que, sirviéndole un caldo, estando en la cárcel no sé por qué cosas, le dijo don Francisco al carcelero algo más o menos así:

-¡¡Que caldo tan valiente!!...

A lo cual preguntó el carcelero:

-¿Valiente? ¿Por qué?

-Porque no tiene nada de gallina, dijo Quevedo…

Pero, sigamos con la cosa: Lo acabado de comentar me vino al recuerdo porque, precisamente, las gallinas, que de ordinario son animales cobardes y huidizos, (cosa que no suele ser el gallo, sobre todo, si es “gallo dominante”), cuando tienen polluelos pequeños, cambian de carácter de tal forma, que hasta el gallo dominante les tiene respecto, pues se vuelven agresivas, valientes en grado sumo, y, por lo de sumo, sumamente suspicaces y dispuestas a un belicoso picoteo contra quien ose acercarse demasiado a sus minúsculas criaturas… (En este caso, normalmente el gallo es un cero a la izquierda, aunque esté a la derecha…)

En cuestión de huevos, pues, nada ni nadie como la gallina… (Y esto, pese a quien pese). Otra cosa es que, en cuestión de huevos, al menos en ponerlos “al derecho” tampoco nadie como Colón, que, no sé cuanto sabia en realidad de marinero a pesar de ser almirante de todos los mares y océanos, pero en manejarse poniendo los huevos derechos, fue maestro para el mundo entero desde aquella famosa hazaña luego bautizada por la Historia como “del huevo de Colón”. Y la cosa la digo en singular, porque, a saber por la historia, Colón solo usó un huevo, aunque posiblemente tenía dos, uno de los cuales era, simplemente, el huevo que usó para el evento, y el otro el “huevo de reserva” por si la cosa del primero fallaba, (que podía haber sucedido, pues toda cosa de huevos es asunto verdaderamente contingente), por cuanto los huevos son materia frágil en todos los sentidos en los que se los quiera contemplar…

Mas volvamos a la cosa que con esto de las anécdotas nos vamos apartando del tema, aunque siempre tratando de él: Las gallinas, cuando tienen huevos, cacarean la tira para anunciarlos. Y es que, el asunto de tener huevos, no es normalmente asunto huero (aunque algunos huevos lo sean de vez en cuando, bien por naturaleza misma, o bien porque alguna gallina le da por vaciarlos, que hay gallinas para todo) y es peculiar el cacareo en el gallinero anunciando el hecho de tener huevos, con pasión, vehemencia, fervor y hasta con cargante insistencia para que se sepa y nadie lo ignore… Por otro lado, esto es malo, porque, por razones comerciales, de producción, de “tecnología” y otras razones varias, siempre hay quien, haciendo caso omiso de las gallinas, del cacareo y demás pujanzas del rajar gallináceo, hay quien le echa mano a los huevos, y se los lleva por donde mejor le place, a los mercados nacionales y extranjeros para venderlos al mejor postor, mientras que las gallinas siguen dándole a los huevos por aquí y por allá y otros se los siguen quitando por allá y por más allá, acullá y más aculla de allá… Además, las gallinas, por cobardes ellas (cuando no tienen pollitos, quede aclarado) no defienden en absoluto ni el que le toquen los huevos, ni el que se los lleven. ¡¡Solo saben cacarear para que se sepa que tienen huevos, y con esto, arreglan la cosa de sus vidas!! ¡Que, si las arreglan, no es poco, desde luego, y así hay que verlo! Y así, de cacareo en cacareo, sin vergüenza, ni rubor, ni otra cosa parecida, las gallinas anuncian que tienen huevos sin que, al parecer les importe que se los manoseen, se los quiten y otros disfruten de ellos... ¡¡Y es que las gallinas siempre serán gallinas, por muchos huevos que tengan!! (Que los tienen, no cabe duda)…

Y para finalizar, también conforme a lo anunciado en el encabezamiento, ahora nos toca a hablar del huevero. El huevero, en este caso, no es el ponedero, ni es el cesto de los huevos, aunque estos también se pueden llamar así. El huevero, en este caso el hombre de los huevos, (o la comunidad que mantiene el gallinero) normalmente es aquel que los coge y los usa (bien o mal) para los fines que desee, pues es quien realmente manda sobre la cuestión de huevos, pues para eso manda sobre las gallinas, y las deja cacarear, sin impedírselo, porque así siempre está sobre aviso de cuando debe de coger lo de los huevos para hacer negocio con ello… Por supuesto, siempre haciéndolo con suavidad y hasta ternura, ya que el asunto de coger los huevos (para comerciar con su uso y manejo) es un gran negocio, y, como sabemos ya todos, ahora la cuestión de huevos, por su rendimiento a nivel internacional (o europeo, al menos, porque tampoco se puede llegar muy lejos con ellos, por su fragilidad) es siempre un asunto comunitario; es decir, la cuestión de huevos ya no es a nivel de gallinero casero e individual, sino de comunidad, donde el manejo de los huevos, por ser tantos y tantos los mismos en función, necesitan de muchas manos que los valoren, sopesen, aprecien, calibren y, normalmente, los usen como mercadería financiera de comercio masivo…

Y es que en la cuestión de huevos, no le sirve de nada a quien los tiene (las gallinas, por ejemplo), sino a los que los manejan (los mercaderes, también por ejemplo) que son quienes, de forma parecida a Colón, aunque con menos arte, pero con mas ciencia comercial, hicieron de los huevos (de todos los huevos) los valores más productivos del mercado, sino mundial, si europeo. Y recordemos: Ahora la cuestión de huevos ya no es cuestión casera, familiar o local, no; ahora es cuestión comunitaria, porque solo una comunidad puede manejar semejante huevada…Pero, eso sí, ¡también menudo cacareo tienen que soportar! (Lo malo es que el cacareo, también lo tenemos que soportar aquellos que oímos a las gallinas, y no somos la comunidad que los maneja, aunque vivimos alrededor de ella, muchos a contra voluntad, pero sin poder evitarlo…).

Las relaciones de todas las cosas tratadas en este artículo, conforme se dicta en el encabezamiento, ya veis que son todas ellas distantes, lejanas, separadas; pero sin embargo se atañen y conciernen mutuamente de manera específica, y no hay peros, es decir, no hay dificultades problemas o incompatibilidades entre ellas, y, finalmente todas casan entre sí en estrecha relación de cercanía de alguna manera, a pesar de su aparente lejanía y divergencia

Y con esto, con lo de haber logrado establecer las relaciones verdaderas entre los males económicos, las definiciones lingüísticas pertinentes al caso, la cuestión de huevos, donde entre ambos extremos andan también las gallinas (por la cosa de tener los huevos) y los hueveros, (por lo de manejarlos) creo que ya he cumplido mi labor didáctica e informativa sobre asunto tan actual, interesante y complejo. Aquí queda, pues, la cosa, y espero que el lector halle en ello motivo de abundante reflexión, y tome nota…


´Xosé Gago
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