Alzaprima, alzafuelles, y alzacuellos.(Cosas de levantar, que algo levantan, todos ellos). 20 Ag.1012

Cuando el arte de filosofar está en alza...




La alzaprima, es en realidad una barreta o palanca rígida de hierro, normalmente, que sirve para muchos usos, desde ayudar a levantar cosas pesadas del suelo, hasta abrir cosas atascadas. Su empleo, como palanca pequeña, es de mucho uso entre los cacos y rateros que asaltan domicilios, para reventar puertas y ventanas que no serían fáciles de abrir. De la misma manera, también se llama alzaprima una cuña que sirve para reventar algo, como por ejemplo troncos de leña, o aquella otra que sirve para levantar y realzar alguna cosa. Alzaprima deriva de alzar y premir, apretar u oprimir, que es lo que mismo hace, cuando se usa, tal instrumento

Alzafuelles es la persona aduladora o lisonjera que busca dar complacencia a alguien, bien como rendimiento para ser aceptada y soportada, o bien en busca de alguna conveniencia que pueda alcanzar por este medio de adular y halagar el ego particular de alguna persona que tenga tal necesidad. Alzafuelles, deriva de alzar y de fuelle. Posiblemente quiera decir levantar aire, dar espíritu, dar ánimo, que en este caso sería, precisamente, mediante la adulación y la alabanza que “levantarán” el espíritu egoísta e egotista de quien tales elogios, alabanzas y halagos reciben…

Alzacuello, sin embargo, es una pieza de tela endurecida (antiguamente almidonada) o de plástico con cierta forma que, adaptándose al cuello de las camisas de manera interna invisible, o parcialmente visible, como en el traje eclesiástico, permite llevar el cuello siempre erguido y sin arrugas. Alzacuello, aunque la RAE nos dice que proviene del calco del francés hausse-col, y este del neerl. halskote, ropa de cuello, podemos abreviarlo y decir que deviene de alzar y cuello, y santas pascuas…

A la hora de observar la dinámica implicada en cada una de estas palabras, todas ellas, como se indica en el encabezado del artículo, tienen como misión genérica (principalísima) el levantar o alzar algo, lo que corresponda según su propia idiosincrasia particular para lo que precisamente han sido inventadas y determinadas por la misma etimología y morfología de sus significantes, en base a la semántica establecida.

Pero estas tres palabras, mismo por su fonética y por lo que sugiere su formación, su morfología constructiva, resultan ambas las tres (no; no piense el lector que se trata de un yerro: Lo de “ambas las tres”, viene dado por aquello de que no hay dos, sin tres, con lo cual serían cinco…Bueno, luego, si cabe la cosa, lo explico, sino para otro día), por simple y pura evocación mental de sus pertinentes sonidos, palabras de especialísimas connotaciones sobre asuntos mismo de rabiosa y candente actualidad. Veamos:

Desde un tiempo a esta parte, todos los habitantes del suelo patrio español (incluso los extranjeros que por aquí se andan) estamos oyendo, mediante las noticias de los medios de comunicación, que la Prima de Riesgo está al alza… Y, por asociación de ideas, lo de la palabra alzaprima, cae que ni de cajón en este asunto financieramente peliagudo que tira de la teta de la vaca española (que aunque a España se le llama “la piel de toro”, tiene más de vaca que otra cosa, por lo de leche que se le saca para alimentar a no se sabe a quién) y está dejando las ubres nacionales secas y exprimidas, sin que nadie sepa como “engordar” a la vaca enjuta y llenar sus ubres de nuevo…

La “alzaprima” esa, lo que quiera que sea la Prima de Riesgo en alza, además de alzar o levantar dineros españoles para fuera de España por usureros llamados eufemísticamente inversores, también alza, acrecienta o levanta la Deuda Soberana del país, un montón, poniéndola por la nubes. (No sabemos si hay “nuberos” implicados en el asunto, pero lo parece). No hace mucho, los políticos españoles decían que solamente la Prima esa, “soalzaba” simplemente; es decir, levantaba muy ligeramente la Deuda Soberana patria. Pero ahora, ya no pueden decir tal cosa porque, soalzando, soalzando, de alta que ahora está, se ve hasta desde Canarias, pues, estando por las nubes, solo es cuestión de levantar uno los ojos al cielo, y sin quererlo siquiera, allí se ve de lo abultada y grande que se muestra… ¡Ah!, y lo de “levantar los ojos al cielo”, no es por cuestión de rogatorias, y penitencias (que de estas últimas ya nadie se acuerda lo que son en nuestro país, aunque ahora se comienza a recordar), sino aquello de que, de vez en cuando uno, por intentar ver qué tiempo hará mañana, por ejemplo, lo hace, y pone los ojos en el cielo…. ¿Y qué se encuentra? ¡Pues eso!: ¡Señales de tormenta nacional, en el horizonte económico de todos los españoles, por mor de la alzaprima esta: La Prima de Riesgo en alza… Reclamamos pues, a la RAE, que esta palabra conste de una acepción más en el Diccionario, para poder referirnos a la Prima-de-Riesgo-en-alza, sin tener que usar para ello cinco palabras en vez de una. Ya que el gobierno está con recortes y “abreviaturas”, ¿por qué la RAE no hace lo mismo y nos hace ahorrar palabras?... ¡¡Alzaprima, en vez de “Prima de Riesgo en alza”, es un gran ahorro!!

Igualmente, desde el mismo tiempo a esta parte ya dicho, también los españoles (y los mismos extranjeros que por aquí andan ya nombrados) todos sabemos que nosotros y nuestros prójimos nacionales todos (y extranjeros, ya hecho constar), andamos “con el fuelle abatido”; sin “folgos”, como dicen los gallegos. Esto es, sin resuello, sin aliento, dicho eufemísticamente hablando. Pero si lo decimos de manera clara y concisa, sin espiritualizar el contexto, se quiere decir con ello que andamos todos sin dinero suficiente, pobres, demeritados en nuestro poder adquisitivo, desamparados (hasta un cierto punto muy peligroso) por la Constitución Española, que nos promete, por medio de nuestros gobernantes, una vida digna: Una vida con capacidad de respiración abundante, con aire u oxigeno cuantioso, profuso; oxígeno en óptimas cantidades para llenar nuestros fuelles… Por eso, la palabra alzafuelles, (que significa en lenguaje coloquial solamente adulador, lisonjero, servil alabador, pelotillero, candongo despreciable, etc.) por su fonética y construcción morfológica, es una palabra que debería constar en el DRAE con una acepción especial para significar algo que fuera mucho más “elevado” y excelso filosóficamente hablando: Algo que diera aliento, que insuflara esperanza, que levantara el ánimo, que alzara la moral baja; algo que llenara de oxígeno al intelecto abatido, que resultara como un analéptico para el espíritu, alzando el fuelle de la vida a los abatidos y “desfondados”, para vivirla dignamente como seres humanos verdaderos que somos… (Y ya que la idea se ha vertido, ¿lo tendrá en cuenta la RAE, y nos pondrá tal acepción “analéptica” en el Diccionario?... ¿…?).

Y de la misma manera que las anteriores palabras, y desde el mismo y simultáneo tiempo a esta parte, ya susodicho, de nuevo los mismos españoles todos (y los mismos también sobredichos extranjeros que por aquí siguen andando) sabemos, sin que haga falta que nadie nos lo recuerde de alguna manera, que por cosa de la crisis esta andamos con la cabeza gacha, con el pescuezo decaído, con la cerviz doblegada…Así mismo sabemos que la cosa va para largo, y que el asunto de “levantar cabeza” no es cosa de un día, ni de dos, ni de semanas, meses ni pocos años, si nuestros políticos no son capaces de tener en su sitio sus… ¡sus prerrogativas de Estado Soberano para imponerse a los manipuleos de no sabemos quién o quienes, o qué poderes mercantiles, “bancantiles”, o lo que sea, nos están manejando como marionetas o polichinelas (sin que polichinelas tenga nada que ver con China, ni con muchas (significado de poli) chinelas; es decir chinitas, donde chinelas es el diminutivo cariñoso de las mismas) en un caricaturesco e impúdico guiñol europeo. ¿Quién mueve los títeres? ¿De quién son las manos “mágicas” que mediante cordeles financieros misteriosos mueven los personajes del guiñol español, por sólo hablar del que nos afecta a nosotros?...

Y con respecto a esto, ¿por qué está en tales manos nuestra Soberanía? ¿Por qué nos tienen cogidos por… ¡por la Soberanía, precisamente!, y nos la “están apretando” inmisericordemente, como si de exprimir se tratara la cosa? ¿O sí, se trata de exprimir por tal lugar “Soberano”? ¿Es que se puede coger así, libremente a un país Soberano, por los… ¡por la Soberanía, vamos!, y retorcérsela también así, libremente?... Porque entonces, a ver: ¿Dónde está realmente nuestra Soberanía? ¿Por qué no podemos ejercerla? ¿Qué cosa, asunto o problema impide que seamos Soberanos, como Nación? ¿O es que alguien se ha comido nuestra Soberanía? ¿Y cómo?: ¿frita; acaso escalfada; cocida al vapor?... Y, en este caso ¿quién se la ha zampado?... Y, lo que es peor e incomprensible, usando la lógica racional, (la “otra” lógica, es otra cosa) ¿cómo podemos tener Deuda Soberana, y no tener Soberanía? ¡¡Vaya contradicción!! ¡¡Qué incongruencia!!... ¿Tendrán idea los políticos de tal antilogía, tal antinomia, tal paradojo o absurdidad? (Los nuestros, por poca sabencia, creo que no alcanzan a entender de esto y solo saben de prebendas regalías, canonjías, y otras prestantes “ías”, que haberlas, haylas y se disfrutan…)

Pues bien, dado que andamos con el cuello agachado, con la cabeza caída, con la cerviz vencida, el vocablo alzacuello, debería tener esa acepción filosófico-intelectual mencionada antes, en el DRAE, para poder servirnos de ella en momentos de capa caída, como el momento económico actual. El alzacuello, pues, podía ser algo más significativo si tuviera en el DRAE la acepción correspondiente, porque, por ahora, como se ha explicado, es un simple artilugio “mecánico” para mantener tieso y erguido adecuadamente el cuello de las camisas de vestir. Y aclaramos lo de las “camisas de vestir”, porque hay camisas de sujetar, como las de fuerza; hay camisas de los cilindros de motor de combustión; hay camisas de lámparas de camping; hay camisas de frutos, legumbres y granos; hay camisa alquitranada, o de fuego, usada con fines bélicos; hay camisa de once varas; de lienzo, de seda, de hilo de oro; de rey, de noble, de patán, de… ¡Bueno, camisas de todo tipo, para todas las necesidades camisorias que se puedan presentar en la vida.

Y de esta misma manera que el artilugio alzacuellos para las camisas se usa para que el cuello de las mismas no se retraiga y abata, sino que se mantenga tieso, erguido y con buena presencia y elegancia (para el buen ver y presumir del que lo lleva, luce y presenta) el poseer tal palabra una acepción especial en el DRAE para estas otras situaciones filosófico-intelectuales susodichas, por su forma de sonar, o fonética, en estos tiempos de abatimiento, casi nos resulta hermosa, necesaria y esperanzadora porque nos permite pensar y reflexionar con ella y a través de ella, como alzacuello moral que, adaptándolo a nuestras necesidades espirituales, puede hacer, filosóficamente, las veces mismo que hace el alzacuello camisero. Y así, tal palabra nos levantará el ánimo, nos hará erguir el espíritu y nos pondrá el honor en alto, devolviéndonos de nuevo, (aunque solo fuera en plan moral) nuestra perdida dignidad, tal como nos corresponde por “derecho” constitucional, según reza la Constitución…

Y, a día de hoy, que, por causa de los recortes del Gobierno a nuestros sueldos, pagas de Navidad, pensiones; recortes sociales, recortes en medicina, hospitales, en educación, en cultura, en todos los campos de necesidad perentoria, y por encima con la amenaza de subir los impuestos y otras medidas restrictivas de los derechos que la Constitución Española nos otorga por ley, sin que ningún juez o legista tenga arrestos y otros “útiles” de colgar, (pistolas revólveres, etc.) naturales o legales, que hay que tener para ello (si no se tienen, nada de nada) y se oponga a tal despropósito e injusticia nacional.

Y sintiéndonos por ello humillados y vejados en nuestros derechos constitucionales por quitársenos la dignidad que la Constitución Española nos “garantizaba” por su “grandeza” y magnificencia de poder tener, dignamente, todas aquellas cosas que ahora se nos han quitado (la Constitución solo nos sirvió cuando teníamos de todo, por lo cual, llegamos a la conclusión de que si ahora no sirve para garantizarnos lo que “garantizaba”, es porque ya no servía tampoco entonces, solo que nadie lo notaba, y ahora se nota…) es precisamente ahora cuando nos parece necesario y útil que la palabra alzacuellos, también tenga, con el beneplácito de la RAE, una acepción más, especialmente dedicada a la palabra alzacuello, como “artilugio” lingüístico que indicara alguna cosa, lo que fuere, como analéptico intelectual para el combate pensado y hablado (de reflexión y charla) contra el abatimiento moral, a fin de no andar cabizbajos y con cabeza gacha, sino esperanzados y erguidos de cuello esperando cosas que así no podemos esperar a falta de tal “energética” palabra alzadora de voluntades, espíritus y morales bajas… Así, la palabra alzacuellos, nos proporcionaría, de manera sintáctica unas veces, y filosófica, otras, un auxilio literario a la hora de tener recursos pensados, hablados o escritos para referirnos a la esperanza de salir del bache moral, espiritual, e incluso físico, de la crisis actual, o de cualquier crisis política todavía futura que pudiera llegar por otras causas cualesquiera…

Podía, entonces, (por las causas expuestas), ser la palabra alzacuellos, a la que no le dábamos hasta ahora gran importancia porque actualmente simplemente significa un accesorio casi “trivial” (que no lo es en absoluto a la hora de lucir elegancia y fililí) del que solo se hace uso diario en la rama eclesiástica, en la clase alta burguesa y en ceremoniales, por asuntos de “etiqueta” y otras zarandajas sociales, ese buscado analéptico intelectual- filosófico que ahora echamos de falta en nuestro lenguaje, y, por ende, en nuestro DRAE…

Porque, por ahora, la palabra alzacuellos solo se usa en las ramas anteriormente dichas de cosas eclesiásticas, ceremoniales, y en “etiquetas” sociales, pero no en las demás “ramas” de la vida, como en los estados de crisis de todo tipo en que el individuo anda de capa caída, de cuello hundido y de cabeza baja… Y no hay alzacuellos alguno que ayude a mantener tales cosas (cabezas, cuellos, morales, etc.) erguidos y levantados adecuadamente conforme a las dignidades de cada cual, aunque se haya venido a menos. Pero al menos, (redundando) se podría ir llevando la cosa con una cierta “elegancia” y esperanza, lo que nos haría ser algo más felices de lo que ahora somos, y mantener la moral a los niveles adecuados de dignidad filosófica, al menos… ¡¡Qué la RAE nos oiga, por favor!!

Solo nos falta, pues, que la RAE reconozca la tremenda necesidad intelectual y filosófica de esta palabra alzacuellos, para disponer de ella también en esta otra rama de usos metafísicos y filosófico-intelectuales. Y en estos tiempos de crisis en que mismo ahora también el Gobierno parece “que se anda por la ramas”, (aunque por las “otras”, y no por esta de las cosas morales, honestas, justas y santas, aunque son algunos de ellos mucho de iglesia, rosario, padrenuestros y avemarías) precisamente, la avandicha palabra nos sería de gran utilidad para describir también una esperanza reconfortante, del mismo tipo de analéptico espiritual ya antes dicho para alzafuelles, solo que esta vez, para permitirnos lograr “alzar el cuello” con sano y humilde orgullo, (precioso oxímoron este que me ha salido) y así levantar la cabeza honestamente, con justicia, equidad y dignidad, tal y como la Constitución Española nos promete pero no es capaz de cumplir, dado que al parecer, es solo letra que parece también tener poco fuelle, y, según parece, los políticos, (con sus actuaciones) la tienen más bien muerta que viva, y los jueces, con sus permisiones, connivencias o ignorancia a las violaciones de la misma, (lo de quitarnos impunemente las dignidades que se nos prometen) no se pronuncian, no sabemos si por falta de voz, o si porque hablar es un riesgo, o simplemente porque, por mucho trabajo (que lo tienen) todavía no se han enterado de nada en este mundo de comunicaciones intensivas, masivas, positivas y negativas, además de los demás “IVAS” de Estado y cosas pertinentes que tales comunicaciones llevan y conllevan…

Todavía nos quedan tiempos por venir de tremendas restricciones de todo tipo, y, se supone que también todavía para entonces nos hallaremos en el DRAE sin estas tres palabras que podrían ser, de alguna manera, “feéricas” o mágicas para sobrellevar la cosa de la crisis en todos los campos de la vida. (Porque la crisis económica, como bien sabemos, trae la crisis intelectual, la crisis moral, la crisis religiosa, la crisis política, la crisis… ¡bueno, para que seguir!…) Es necesidad pues, el que tuviéramos esas acepciones lingüísticas especiales de alzaprima, alzafuelles, y alzacuello, en el DRAE, ya que nos servirían de ayuda en muchas de nuestras cosas personales y también colectivas en términos filosóficos y vivenciales. (La primera de ellas, alzaprima, como ya se ha explicado, sólo como palabra de “ahorro”, ya que nos permitiría ahorrar cuatro palabras, como antes se ha explicado, lo que es mucho ahorrar en tiempo de crisis…)

Si volviéramos solamente un poco de tiempo atrás, a la época de las elecciones de esta legislatura política presente, nos daríamos perfecta cuenta de que la cantidad de promesas que se hicieron de parte de los aspirantes a los cargos en juego, fue, como siempre, de límites “inconmensurables”… Ya, ya se, amigo lector que tan cosa es imposible y que podrían contarse las promesas, si se busca y rebusca en los archivos de periódicos, revistas y vídeos de televisión, pero lo de “inconmensurables” va por aquello de que nadie puede retener en mente todas las repromisiones habidas, lo que equivale de hecho a que son realmente no sujetas a medida consciente… Pero, siguiendo con la cosa: Si hacemos a día de hoy una comparativa entre las promesas que se recuerden, y lo que de ellas queda tras los primeros y los últimos ajustes “demandados” por Bruselas, Alemania y toda la “políticancia” juguetona europea, veremos que no queda nada en pie de todo ello, y que si algo queda, era lo que menos nos interesaba que quedara: lo más intrascendente, lo más pueril, lo más innecesario para la realidad de la vida digna a decir de la Constitución Española… Los políticos, y sobre todo, los que ganaron las elecciones, (es decir, el actual Gobierno) se comprometieron a trabajar duro por levantar el país; por trabajar para el bien de los españoles todos; para mejorar todo el panorama social, económico, político y nacional en todos los sentidos, y dedicar tiempo y esfuerzo a la cosa como Dios manda, la ética prevé, la honra exige, la deontología requiere y la justica reclama…

Las previsiones y presunciones eran, de hecho, (como en todas las campañas políticas que se precien), buenas para el país; necesarias para el bien común; bienhechoras para la economía; inexcusables para el estado de bienestar, y apremiantes ante el “caos” político reinante en aquellos momentos. La mejora de las Arcas Españolas (entiéndase Hacienda Pública y sus derivados estatales) estaba en mejorar la administración financiera de los recursos sin aumentar impuestos, sin restringir la capacidad adquisitiva de los españoles todos, sin atacar “estratégicamente” a los sueldos, pagas extra, y otras bienes “nacionales” particulares (particulares, por ser de los ciudadanos, como bienes, que aunque al final dejaderos, necesarios mientras se esté en este mundo; y “nacionales” porque también nosotros mismos somos de la Nación y a ella pertenecemos), ni cortar por lo sano ayudas, sino incluso mejorándolas, y, además mantener la Educación, la Sanidad, la Ciencia, y etc.. etc.…

Pero al presente, tras haber accedido al poder y estar ya plenamente en ello, el trabajo y los sudores de nuestros políticos todos, son preparar y hacer aceptar (incluso mediante decretos ley, lo que ya es el colmo) las últimas previsiones y presunciones del Gobierno, que son ahora sacciformes; es decir, tienen forma de saco, en vez de la clásica forma de “arca”, que es como hasta ahora se definía la cosa. Pues ahora es de saco, pero de saco hondo, o mejor, sin fondo, ya que sin fondos tiempo ha que parece que estamos, luego que ese “grupo de… ¡de lo que sea que sean los impresentables que juegan desde Europa u otros terrestres lugares con la economía de los países exSoberanos, (exSoberanos porque ya no mandan nada de nada sobre sí mismos) hayan hecho Soberana la Deuda. Señora esta última (la Deuda) que ha alcanzado dignidad de “emperatriz”, porque ahora reina y domina sobre todos los países de Europa… ¡¡Qué ironía esta de los “Imperios”; de todos los “Imperios” de todos los tiempos!!... (Qué por cierto, no queda ya ninguno entero de los históricos, y solo el “Imperio” de la Deuda Europea es el que campa actualmente. Esto nos da una esperanza: Es decir, esto de que no quede ninguno de los antiguos imperios nos habla de que todos ellos se caen tarde o temprano, y, al fin, también este se irá al garete. Lo malo es esperar que esto suceda… ¿No hay manera de “ayudarle un poquito? (Yo sé de una manera de hacerlo rápido y bien; pero me dicen que es pecado hasta el pensarlo…)

Y en este tipo de trabajos y sudores en arreglar las cosas para que también las cosas se hagan como a nuestros políticos les demandan desde Bruselas por asuntos de la “Soberana” y otras “cosas” diversas, es a los que se dedica con remango la plantilla del Gobierno actual, mientras tratan de convencernos de forma “conveniente”, de aquella manera que siempre repiten como cantinela, o rezo de que “es por el bien de todos; “es por el bien del país”; “es para tener futuro”, y etc. … Y sudan tanto nuestros políticos; es decir, nuestro “arrufaldado” Gobierno trabajando “por el bien del país”, por nuestro bien colectivo, que ya la cosa se huele hasta dentro del extranjero; es decir, fuera de España.

Y parece que, desde allí, donde fuere la cosa que sea en esto de olerlo lejos de nuestras latitudes, aquellas “autoridades” en la materia ( y con “materia” no sabemos si se refieren a algo distinto, o simplemente a pus, materia podrida de granos y furúnculos, porque en algunos lugares también se dice ahora mismo que “España es el furúnculo de Europa”) se congratulan, celebran y felicitan a nuestros políticos por cuanto vamos por buen camino para la recuperación económica… Y claro, tanto trabajo y tanto sudor, se notan hasta cotas tan lejanas como el extranjero. Esto nos dice que nuestros políticos se mueven un montón (cada viaje suyo nos cuesta también otro “montón”) y trabajan a destajo, secundum artem, (político, claro) por amor a la Patria…

Y es que en esto, de querer “levantar el país”, de “trabajar por el bien de todos” y de “preparar el futuro de España”, (y todo lo demás que están haciendo ante Europa por nosotros mismos) nuestros políticos invierten tanto trabajo como al menos sudor derraman, lo que habla un montón de su dedicación al asunto patrio de la recuperación económica y demás recuperaciones esperadas…. ¡Y esto, repetimos lo saben muy bien en el extranjero!… ¿Y que por qué lo saben afuera, en el extranjero? ¡Hombre, por el característico "odor hircinus" que se desprende cuando se realizan trabajos “pesados”…! ¡Por qué otra cosa va a ser!...


Xosé Gago
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