Prosimios, simios y eximios. (30 Septiembre 2012)

Reflexiones acerca de nuestros orígenes, según la ciencia, y la opinión de los gramáticos de la Lengua Española...




Cuando el ancestral pez crosopterigio, por evolución positiva, dio lugar tras eras de tiempo geológico después, al reptil terápsido progenitor, y cuando luego el musaráñido mas tarde también progenitado, millones de años después, dio origen a todos los demás mamíferos, entre ellos surgieron los prosimios como animales singulares en algunos aspectos, de los cuales, según la ciencia actual más tecnológicamente sabia y esciente, la también sabia naturaleza habría de escoger a aquellos que habrían de ser los ancestros de la humanidad futura, que somos nosotros, según ellos nos delatan, describen y aseguran…

Los prosimios, al cabo, son los prototipos de los simios, los progenitores de los mismos y su mismísimo origen también, en el tiempo y en la historia. Los prosimios, pues, con el tiempo, se ramificaron, por cosas de la vida, y una de las ramas devino en dar en los simios, que son monos también como ellos, pero menos “pro”, y más simios, si se quiere ver así la cosa. Los simios aún hoy se parecen a los prosimios progenitores; pero hay ligeras diferencias de porte, rango, y costumbres, que, como es de suponer, han cambiado también por el paso del tiempo y la evolución circunstancial que rodea a todo ser viviente que no se extingue en poco tiempo....

Los prosimios, pues, de las épocas prehistóricas arcaicas, se consideran, por los científicos, y en alguna etapa concreta, los progenitores ancestrales de los futuros Homos en el tiempo, según los antropólogos, los biólogos y los paleantropólogos. Luego, aparecieron los simios, de los cuales derivaron los demás monos primates y antropoides, y, de los cuales, por ramificación divergentemente drástica, surgió el prehomínido ancestral y luego de nuevas divergencias evolutivas consecuentes o no consecuentes, según los casos, parece ser que, a decir también de los científicos, surgió el primer Homo, que, no siendo sapiens aún, era todavía poco Homo, pero Homo, al fin, aunque, para ir por partes y cronológicamente, debiéramos tacharlo más bien como semiHomo, si queremos hacer justicia a las etapas evolutivas consecutivas…

Los prosimios, todavía andan hoy en día por las ramas en los bosques de Madagascar y otros lugares del África. Todos ellos, siguen sin evolucionar y sin divergir en su raza, manteniéndose como tales desde los tiempos de antaño, sin cambios biológicos importantes que puedan delatar una nueva escisión que acabe en proporcionar simios precursores de antropoides divergentes a dar otras razas evolutivas, como en el caso del hombre…

Los simios, por su parte, siguen tal cual también, a su aire, con sus mismos andares simiescos y sus características carantoñas gestuales, sin cambiar de hábitat específico y sin mostrar tampoco rastro alguno de divergencias biológicas de las cuales pudiera preverse que se estuviera generando mayor crecimiento cerebral, mayor número de neuronas, o que sus arcos ciliares se estuvieran adelantando como símbolo de una mejor presencia estética, como sucedió en el caso del Homo…

Lo cierto, sin embargo, es que, si nosotros salimos primero de una rama divergente del prosimio ancestral, luego del simio progenitor, y más tarde del simiHomo, derivado del simio primero, ahora somos, ni más ni menos que ex-simios, con todo lo que esto conlleva para la historia y el devenir de la raza humana: Raza ex-simia ella, aunque más digna de porte, más elegante en sus andares y de más elevadas miradas, por aquello de andar de pie y ver desde mayores alturas… Eso sí, no haciendo menos monadas, aunque en el resto es de diferentes calidades y de más elaboradas maneras que aquella ancestrales tribus…

Pero, lo de ex-simio tiene su intríngulis, no crean: Porque, en el mundo animal conocido, ya no hay ex-simios que no sean hombres, o “el hombre”. Todos los animales prosimios, simios y monos en general, son lo que son; pero no son ex-simios en ninguna manera, aunque vengan de los prosimios y unos hayan acabado en simios y otros en primates o antropomorfos, como algunos prefieren llamarlos por considerarlos primos-hermanos de ADN, en ciertos casos… (Y, en esto, posiblemente alguno se está cayendo de primo; más el dejarse hacer así es cosa suya, no nuestra…)

Pero el hombre de letras, el gramático, el entendido en lenguaje y expresividad semántica; en reglas sintácticas y en significancias; en raíces etimológicas y en conceptos lingüísticos, ha calificado como eximio a tan sólo una pequeñísima parte de la humanidad, y no a toda ella, como sería de ley, si venimos, como dice la ciencia, de prosimios primero, luego de simios, de simiHomos mas tarde, y finalmente del Homo más simple, todavía no sapiens, pero ya Homo, como la ciencia dice y afirma. Y la cosa tiene su intríngulis porque, ¿qué ha impedido a los hombres de la gramática y del lenguaje, sabiendo por la ciencia que todos los hombres somos ex-simios, calificar de eximios solamente a unos poquísimos ejemplares de la raza humana? ¿Qué pudo, en su subconsciente, guardar la calificación de eximios para tan pocos humanos, habiendo tantos y siendo todos ex-simios?

Porque, la palabra eximio, es un adjetivo calificativo de primer orden, que significa precisamente, y según el mismísimo Diccionario de la RAE la excelsitud y la grandeza, y lo pone así:

Eximio, mia.
(Del lat. eximĭus).
adj. Muy ilustre, excelso.

Por supuesto, todos sabemos que tales calificativos no se les colocan como medallas a todas las personas del género humano, sino a las que son muy sobresalientes en algo, y que son verdaderamente muy ilustres y excelsas, tal como dice la definición de la RAE…

¿Es que acaso la raza humana, y viniendo de los simios como nos dicen que venimos, no somos ex-simios todos? ¿Es que, comparados con los monos, no somos todos ilustres y excelsos en grado sumo, hasta las mismas alturas de lo imaginable en todas las cosas? ¿No habremos, pues, de ser eximios por comparación excluyente de lo que son los simios todos y todos los demás antropoides superiores que nunca podrán superarnos en lo de ser ex-simios? ¿Por qué los “doctores de la lengua” le han quitado la ese de simio, a la palabra ex-simio y le endilgaron la equis, para decirla eximio, disimulando la cosa, y sólo consideran eximio al hombre ilustre y renombrado, que se ha labrado fama en la sociedad por el motivo que sea, y los demás no lo somos? ¡¡Me creo, como Homo sapiens sapiens, que dicen que soy, en el derecho a protestar por ello…!!

Porque, o los científicos no tienen razón al decir que venimos de los simios, y no somos ex-simios en ninguna forma, o bien los gramáticos nos la han jugado, y no nos consideran a los demás, a los que no somos famosos o preclaros, como ex-simios, sino tal vez como otros simios domesticados, sin más, ¡¡pero simios!!... ¡¡Me ofende la cosa!! ¿Vosotros nunca habéis pensado en ello?... ¡Ah!, y quede claro que todos los gramáticos, entre ellos, se creen eximios. ¡¡Todos!! ¡Sin embargo, si los calificáramos de ex-simios, se ofenderían!... ¿Qué saben ellos de la evolución, que nosotros no sabemos? ¿Qué nos ocultan, pues, los gramáticos, como científicos, sobre la evolución de las especies, y sobre todo, de la de los simios? ¿Somos ex-simios, o no somos ex-simios? ¡¡Porque eximios, está claro que no, a decir de los gramáticos, mientras no alcancemos puestos de fama y honor entre la raza humana!!...

¿Sabéis pues, que creo?: ¡¡Qué el hombre no viene ni del mico, ni del simio, ni del mono!! Porque, si fuera así, ¿por qué no habríamos de ser eximios todos? ¡¡¿…?!!

¡¡Lo dicho: El hombre no viene del mono!!: Los gramáticos nos lo dicen indirectamente, y ahora lo hemos descubierto. ¡¡Qué alivio saber que no venimos del mono, por eso no somos ex-simios, aunque tampoco seamos eximios!! ¡¡Qué alivio!!... ¡¡¡Uuuuffff!!!...

Xosé Gago
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