De poner, quitar, y deponer. Tres "cosas" que vamos a ver... 18 Octubre 2012

Reflexiones que reflejan lo que uno reflexiona cuando lo hace...



Con lo de poner, se puede referir uno a muchas cosas, y que incluso algunas de ellas pueden tener que ver con las aves, como por ejemplo, con las gallinas, que, por poner, ponen huevos. Sin embargo, nos vamos a referir a cosas más importantes y no tan prosaicas. Aunque, bien vista la cosa, eso de poner huevos no es cosa tan prosaica como pueda parecerlo, pues nosotros, los humanos, y a pesar de nuestra gran inteligencia, no somos capaces, bajo ninguna forma, de poner huevos como puede hacer la gallina de manera fácil y libre… Solo nos queda, en esto, aquello de “tenerlos”, si somos el dueño de la gallina, y vamos al gallinero a por ellos…

En lo de quitar, en eso sí que ya somos listos, ya, pues le quitamos los huevos a las gallinas, y los usamos para hacer multitud de majares culinarios, a pesar de que no los podemos poner… ¡¡Esto sí que es inteligencia!!... (¡¡Es que en esto los hombres somos…¡¡vamos!!)

Pero está lo de deponer: ¿Qué es deponer? ¿Acaso deponer no es también quitar? Y si deponer, y quitar, es lo mismo, ¿qué hacen las dos palabras juntas para significar lo mismo?

-¡Es para poder redundar sin redundancia!, dice un lector enterado

-¡Ah, bueno! Pero, ¿cómo se puede redundar sin redundancia, redundando?

-Pues, simplemente usando palabras del mismo significado pero con diferente fonética, con lo que, redundando en la misma cosa, parece que no se redunda en ella, estando sin embargo redundando… Es que, redundar redundando sin redundancia, hasta es una técnica literaria o expresiva de grandes y prodigiosas mentes…

-¡Ah, bueno, de nuevo!: ¡¡Magnífica explicación!!... ¡¡Me queda un poco grande la última parte, pero creo que lo he entendido todo, por lo demás!!…

Pues bien, deponer, es quitar; pero normalmente se puede hacer una pequeña diferencia, que, aunque sea muy sutil y liviana, puede ser útil el tenerla en cuenta a efectos prácticos de significación conceptual… Quitar es, ciertamente sacar algo de su lugar y colocarlo en cualquier otro lugar o dejar que se vaya, si es semoviente, a otro lugar cualquiera. Luego, en un momento dado, la cosa misma puede volver al sitio de origen, o alguien puede traerla, ya que el fin de quitar algo no tiene por qué ser irreversible. Sin embargo, cuando se emplea la palabra deponer, hay en ello como una significancia subliminal de que no se desea que vuelva al mismo lugar en que se hallaba, y que la cosa depuesta debe de ser impedida de regresar al tal lugar. Esta subliminal significación, a veces no se contempla en toda su amplitud mental, pero normalmente la palabra se emplea más en este sentido mismo, que en el sentido más normal de quitar sin que sea óbice el volver a poner más tarde. ¡Ah, pero cuando se depone, parece indicarse que no se desea que la cosa vuelva al sitio, y que quede depuesta para siempre!...

Normalmente se habla de quitar y poner, de poner y quitar, pero muchas menos veces se habla de deponer, porque, en el fondo de nuestras mentes, deponer es desterrar, jubilar forzosamente, eliminar, prescindir y excluir para siempre… ¿Por qué llevará esta palabra esta subliminal significación, tan leve, tal vez, tan sutil y delicadamente imperceptible, pero que tiene tanta fuerza en el inconsciente que no la empleamos más que en ocasiones muy contadas y especiales, y con esa misma connotación de eliminar, prescindir y excluir?

¡¡Depón tu actitud!! Es decir; no adoptes nunca más esa actitud. ¡¡Depón tu ira!! Es decir; no te encolerices más… No decimos, quita tu actitud, o aparta tu actitud, porque ello conlleva un plazo temporal como implícito que parece indicar que se puede volver a lo mismo. Pero con la palabra depón, parece indicarse que no se haga nunca más tal cosa, y sin plazo temporal implícito… ¡¡Curiosa subliminalidad la de esta palabra, sí señor; muy curiosa!!...

Deponer, pues, tiene en si una significación especial de origen virtual, en la cual se halla implícita una cierta subliminalidad que la hace mantener connotaciones especiales de destierro, desalojo forzoso y prescindencia o exclusión permanente de algo o alguien depuesto.

Claro que, una cosa es hablar de deponer, y otra cosa (aunque debiera ser o significar lo mismo), es hablar de deposiciones. Lo cual esto, también por una inexplicable subliminalidad de las leyes mentales asociadas a otorgar significados implícitos más allá de los significados simplemente lingüísticos en el sentido sintáctico, conlleva un cierto sentido de considerar otras cosas para las entendederas. Cosas que asocian tales palabras significantes con otras connotaciones significativas mentales mucho más allá de lo que la palabra misma libremente indica.

Porque, deponer, aunque es un verbo que puede significar derrocar, jubilar, prescindir, etc., también puede significar, en otro contexto, defecar, expeler, excretar y evacuar… Pero esta segunda forma de entenderlo es menos común, y normalmente se prefiere emplear estas últimas palabras para significarlo, en vez de la misma palabra deponer. Sin embargo (o, “no obstante”, como también se puede decir, para decir lo mismo que “sin embargo”) cuando se habla de “deposiciones”, siendo esta palabra derivada directa del verbo deponer y por lo tanto significante del mismo tipo sintáctico en su expresividad explicativa de lo depuesto, o derrocado, (o jubilado, o prescindido, si se prefiere) se entiende de otra manera totalmente distinta y singular en su descripción significativa, lo cual lleva siempre a la mente (y aquí radica el asunto del misterio) a pensar en esa mismísima acción del defecar, y no en la acción de derrocar, prescindir, o jubilar...


Porque es verdad, en el fondo, (aunque muy al fondo) que defecar es, en efecto, derrocar, prescindir o jubilar algo interno que está ocupando el intestino grueso de los cuerpos biológicos, y que el deponer tales “cosas” es precisamente derrocarlas, tirarlas fuera, prescindir de ellas; jubilarlas del cuerpo… ¡Pero es que…! ¡Bueno, eso!: ¡Que no es el mismo significado desde el nivel mental, que desde el nivel simplemente lingüístico, aunque sea a nivel lingüístico como ambas cosas se expresan! ¡¿A que sí?!...

Quitar, lo que es quitar, es simplemente eliminar, sacar, retirar, o incluso robar, desvalijar, etc., lo cual se hace en la vida, de alguna manera, todos los días con algo o con alguien, bien sea con buena o mala intención o con otros fines muy diversos y variados… Lo de poner, parece ser la cosa contraria a la de quitar, como si fuera su antónimo más lógico e igual de cotidiano en el diario hacer de las personas que quitan y pones y ponen y quitan continuamente algo a lo largo del día, y todos los días de la semana, del mes y del año, pues ningún ser vivo dejará de hacerlo, hasta que mismo se muera para poder dejar de hacerlo. Es simplemente, esto de poner y quitar, una ley universal de la vida imposible de no llevar a cabo en el día a día del existir diario de toda persona viviente…

En cambio, lo de deponer, aunque en uno de los dos sentidos ya mencionados se hace de cuando en cuando, las deposiciones no tienen por qué ser diarias precisamente, aunque también pueden serlo, pues no hay ley alguna del Universo que lo prohíba. Pero lo de deponer es cosa siempre menos frecuente en la vida que aquello mismo de poner y quitar que es diario y compulsivo incluso, forzosamente, por cómo somos los seres humanos y por cómo mismo es la vida en sus patrones de ser como es.

A la larga, sin embargo, es cierto que quien quita y pone, también depone. Y las deposiciones, aunque son menos frecuentes, tienen una cierta continuidad vital imprescindible para la vida, que no podemos tener a menos, y que, aun cuando nos olvidemos de ellas, como normalmente sucede, hay mecanismos recordatorios que avisan de que no se deben de tener en olvido. Y aquello de deponer debe de cumplirse, al menos de cuando en cuando, no sólo en la vida de los individuos, por necesidades mismo fisiológicas, sino que también a veces es imprescindible en la cosa de las monarquías, los estados, los califatos, las repúblicas y otras entidades que también ponen y quitan y quitan y ponen hasta que se deponen. Y se deponen, cuando es así por algunas razones, las que sean, que obligan a las deposiciones, o bien voluntarias, o bien forzosas…

¡¡Qué lo de deponer tiene su fuerza (y que fuerza, a veces) y también su gracia, aunque para algunos pueda ser, verdaderamente, mismo desgracia!!...

Quitar, poner y deponer, pues, son cosas de la naturaleza del hombre, y del hombre de la naturaleza. ¡¡El hacerlo “con naturaleza” o no, eso ya es otra historia!!...





Xosé Gago.
Derechos reservados.


VOLVER