Exorar, expilar y expeler. (De ruegos, robos, expulsos, y más que ver...) 24 Dic 2012

Reflexiones reflejas del reflejo de nuestra sociedad, en sólo tres palabras...


Exorar significa pedir, solicitar con empeño, rogar encarecidamente. Este significante puede tener otros sinónimos diversos, como deprecar, orar, rezar, implorar y suplicar, por ejemplo. Pero el uso de la equis en su fonética, a la palabra exorar le da una belleza singular y algo así como un cierto fililí fonológico… Esta palabra, exorar, a pesar de su belleza, no nos permite hacer muchas derivaciones útiles de ella, pues, por su configuración, (no la escrita, sino la pronunciada), puede dar lugar a una circunscrita disemia, (de di dos, y sema, significado) la cual, de no ser aclarada oportunamente, puede dar lugar a confusiones de tremenda consecuencia en su entender la significación correcta, cual sea.

Porque, ya de por sí, si a alguien que nos saluda por la calle desde la otra acera, (sin que en este caso “la otra acera” signifique nada malo. ¡¡En absoluto!!), con el ánimo de hacernos parar para charlar un rato o darnos a conocer algo, por ejemplo, si vamos de prisa y no queremos pararnos por la razón que sea, si le saludamos simplemente sobre la marcha y le decimos (por ejemplo, claro) “lo siento, no puedo pararme porque voy con prisa, ya que voy a exorar empleo”… ¿qué nos puede entender el otro, al que hemos saludado y le hemos dicho esto? Pues, dado que la palabra es disemia y puede tener dos significados, en vez de entendernos lo correcto, que es “voy a pedir empleo”, puede entendernos, por el contrario, que: “voy a ex orar, empleo”; es decir: “voy a dejar (ex) de pedir (orar, rogar) empleo”…

Así que derivaciones de la palabra exorar, como exoración, podría entenderse por ex oración, o ex rezo; y la derivación exorante, como ex orante o ex rezante; como una persona que ya no ora ni reza, ni recita rosarios…¡ni siquiera el de la aurora!... Con lo cual la cosa podría ser un caos en el asunto de la religión de uno y de sus congéneres afines en esta mística santa, donde los otros podrían incluso considerar a uno como un prescito; es decir, como un condenado al infierno… Y eso sin contar que quedaríamos ante ese prójimo, como herejes, incrédulos e impíos, además de otras cosas peores que se podrían pensar a partir de este pensamiento de que ya no queremos hacer subir al cielo ni rezos ni plegarias, ni peticiones beatas, ni siquiera por los demás prójimos y familiares, dejando además a los santos sin trabajo y a los hombres sin sus favores en lo que a uno toca… ¡¡Tremenda!! ¡¡Tremenda podría ser la cosa!!...

En cuanto a la palabra expilar, esta significa robar, despojar, quitar, desvalijar… Palabra esta, expilar, que, aunque en desuso y fea por lo que significa, es sin embargo, también por el uso de la equis en su estructura, hermosa fonéticamente y eurítmica de suyo; armoniosa en su decir. En una palabra: Eufónica. Y aunque algo “corta” para ello, (sólo tiene tres silabas) también es cadenciosa y sonoramente agradable… (Lo de “corta” va por aquello de que una palabra “larga”; es decir, con al menos cinco sílabas, puede incluir más cadencias o distribuciones fonéticas, que una palabra tan breve, que no deja tiempo suficiente para ello… ¡Se comprende la cosa, ¿no?!). Por ejemplo, posibles palabras derivadas que tuvieran poder de “mantenerse en la boca” por lapsos mayores de tiempo; es decir, que pudieran ser más largamente pronunciadas, tendrían también esa mayor capacidad cadenciosa de flexuarse muellemente sobre los elementos pronunciadores de la fonética parlante, de tal manera que notaríamos, en su mayor largor de pronunciarlas, también esas flexiones de morboso encanto y belleza eufónica… Algo así, pero en sentido metafísico, como aquello de sentir en la boca ese “sssssssssssfffffffffffffsssssssssssssssssssssss”….etc. de una agradable bebida carbónica en tiempo caluroso de verano (porque el verano también puede ser frío) sólo que, en vez de sentir el cosquilleo en el paladar o en el interior de los carrillos, la cosa se sentiría más bien en el interior del alma…. (O en el espíritu, si es que alguno lo tiene…)

Sabiendo pues, que la palabra expilar significa robar, despojar, quitar, desvalijar, al menos, con ella se podrían componer nuevas y muy significativas palabras usándola simplemente como elemento compositivo a modo de prefijo, lo que nos permitiría incluso crear un lenguaje “técnico” de hermosísimos términos sonantes en cuanto a fonética se refiere. Y, si las palabras compuestas son todas ellas largas o algo largas, como antes hemos sugerido para una perfecta euritmia y eufonía por su permanencia en la boca por mayores plazos sonantes, la cosa podría resultar de una belleza y hermosura increíble por aquello otro también antes dicho de constar una equis en su cuerpo físico (cuerpo de letra formado con tinta, de donde lo “físico” de ello) y en su soma sonoro… (O “cuerpo” de pronunciación hablada. O bien cantada, en el caso de una palabra incluida en canciones...)

Así, por ejemplo, palabras “largas” derivadas, de expilar, (robar, despojar) podrían ser las siguientes: Expiladestética, (robo hecho bellamente, con arte, con plástica, con una estética impecable…); expilasinvuelta, (robo a todas luces irrecuperable, aunque se hubiere hecho de noche…); expilaextorsión (robar y extorsionar conjuntamente, de mala manera); expilatrincar, o expilatrincosis, (robar luego de trincar o atar a uno primero); expilaextremosis, (robar en extremo, sin que esto signifique aquí “robar en la esquina”, precisamente); expilagobernación, (Gobierno desde el que, de alguna manera, se roba a alguien, también de alguna manera); expiladextrorsis (de expilar o despojar por un giro a la derecha, lo cual ya nos es bastante conocido, en estos últimos tiempos…); etc., etc., y otros cuantos etcéteras más…

Claro que, dada su fonética, de no ver plasmadas y escritas estas palabra sobre alguna superficie (papel por ejemplo) alguien que no sepa de qué vaya cosa, y que no sepa tampoco que tales palabras devienen del “elemento compositivo” expilar, en este caso, si solamente las oye pronunciar, podría creer ese alguien que la cosa va de “ex”-algo, lo que sea, y en ese caso entenderá, en contra de la realidad, a que uno se está refiriendo a que algo dejó de ser lo que era, tal como también decíamos al principio de la palabra exorar…

Y claro, en este caso, dado que las palabras anteriormente expuestas no se prestan a este sentido, la cosa podría parecer extraña e incluso rara en su explicar y entender lo que fuere, pues, por ejemplo, de oír pronunciar solamente tales palabras y entender de “expiladestetica” que se ha pronunciado “ex-pila de estética”, uno tendería a creer que se trata de una “pila de estética” o de un pilón de lavar la cara o la cabeza, que ya no lo es, por la causa que fuere,por ejemplo. O de oír al pronunciar “expilasinvuelta” si entendiere “ex pila sin vuelta”, entenderá que se trata de una pila desechable, sin retorno. O de oír aquello otro de “expilatorsión” como si fuera “ex pila torsión”, creerá entender que se trata de una pila o montón de extorsiones. O bien de oír lo de “expilagobernación”, tenderá a entender “ex pila gobernación”; es decir, que los políticos del Gobierno se han quitado las pilas. O bien oyendo aquello otro de “ex pila dextrorsis”, podría uno creer que los de derechas también se han quitado las pilas… ¡¡Esto podría traer muy graves, (¡¡gravísimas!!) consecuencias políticas para el país, al creer las gentes “diestras” que su partido se habría ido al garete por falta de “pilas”, o motivaciones, por ejemplo!!… Y claro, los “diestros” en política, bien harían en estar preocupados si este fuera el caso real, que no lo es, por cierto, ni mucho menos…

Pero bueno, esto sólo podría darse en casos en que también sólo fuera discursiva la cosa. Donde el asunto se viera por escrito, no habría posibilidad de equivocación. E incluso, en las conversaciones, la cosa dependerá del contexto, por lo cual no creo que llegara a haber este tipo de desentendidos en nuestra sociedad culta, moderna, brillante, conspicua, y sufrida…

Vamos ahora con la última palabra que nos queda por disertar sobre ella:

Expeler, por su parte, es una palabra que significa expulsar, echar fuera, despedir algo; excretar, arrojar o lanzar alguna cosa fuera, lo que sea. De manera igual que las anteriores, palabras, ésta también consta de una equis “corporal” o somática que le proporciona, de igual manera, esa exquisitez fónica propia de su pronunciación. De ella se derivan palabras como expulso, expelible y expelente, por ejemplo, que de manera igual, conservan esa especial singularidad fonética dada por la forma de pronunciar la equis que las conforma en sus sonares pronunciativos todos…

Así mismo, de la palabra expeler, podrían formarse otras palabras de mayor largor silábico para que tuvieran así más capacidades sonoras al poder flexionar más largamente también sus somas, o cuerpos fonéticos, en la boca del hablante… La forma de componer tales vocablos, sería exactamente la misma empleada anteriormente para la palabra expilar, cosa que, como se ve, no es nada difícil, y sin embargo, resulta tremendamente proficua en proveernos de significancias sonoras nuevas, agradables y, sobre todo, fruitivas en sus pronunciaciones…

Y de esta manera tendríamos sonidos flexuosos como los que podrían obtenerse de usar la palabra expeler (o expulsar en su caso) y así pronunciar hermosísimas palabras “largas”, como por ejemplo, las siguientes: Expulsística, expulsónica, expulsitancia, expulsistación, expulsisticabilidad, expulsisticación. Expelibilidad, expelibilidancia, expelibilidástica, espelidonística. Expeledación; expeledoncia, expeledoncística, expelentación, expelendición, expelentucia, expelendística y, si acaso, expelendástica. Esta última para referirse a una forma de expeler, fantástica y de gran esplendor expulsístico, por ejemplo…

Claro que, todas estas palabras, a día de hoy, no van a estar refrendadas, ni mucho menos, por el DRAE. Pero, si les damos uso, y la cosa cunde entre el pueblo, por su belleza fonética, su capacidad de expresión de más amplio rango, y su posible uso masivo por su fonético y agradable son de pronunciarlas, quizás podríamos verlas impresas en el DRAE dentro de unas cuantas ediciones….¡¡Quién sabe!! ¿Por qué no probamos todos a emplearlas masivamente, a ver si esta posibilidad se cumple?...

Fonéticamente, todas estas palabras, además de eurítmicas, armoniosas y cadenciosas proporcionalmente en sus somas vibrantes, son también de gran suficiencia en su largor fonético, por lo cual, como antes decíamos, dan y causan ese placer especial al pronunciarlas, al que anteriormente nos hemos referido como ese agradabilísimo y nunca bien ponderado “sssssssssssfffffffffffffsssssssssssssssssssssss”….etc de una bebida especial carbonatada en la boca en tiempo de calor, pero en este caso, mismo sentida la cosa en el alma, o en la psique, allá en donde quiera que esta interactúe con las neuronas….

Sin embargo, aparte de la belleza susodicha contenida en sus “cuerpos”, estas tres palabras, (exorar, expilar y expeler) por sus significaciones, “ofrecen” contenidos lingüísticos muy disímiles entre sí, si bien son completamente relacionados en algunos sentidos. Porque, ¿Qué tiene que ver exorar, o rogar, por ejemplo, con expilar, o robar? ¿Y qué tiene que ver expeler o expulsar con las dos anteriores? Sin embargo, las tres forman, en ciertas circunstancias, una cadena. Una cadena de relaciones circunscrita, cerrada, circuida, que, una y otra vez, da vueltas sobre sí misma para hacer también, una y otra vez, lo mismo… Pues bien, a explicar estas relaciones recurriremos ahora para que el lector entienda la manera subliminal en que se enlazan todos los contenidos de tales significantes vocablos:

Exorar, que, como se dijo al principio es pedir o solicitar con empeño algo, se puede ligar física o metafísicamente, (según lo pidan las circunstancias) con aquello otro del significar preciso de la palabra expilar, o robar o despojar, ya que, si alguna cosa que uno quiere no se la dan por las buenas o bajo un precio que uno estime a su gusto, simplemente se roba, ¡y punto! O, si se tiene poder para ello, creando leyes que lo permitan, ¡y punto también! O, si se tiene también poder para ello, cambiar las leyes presentes, por otras futuras, o con “complementos” de legislación que lo dejen resuelto ya desde antes de aplicar las tales leyes o sus “complementos”…¡y de nuevo, ¡punto!...

Ante todo esto, no es difícil saber o percibir en dónde encaja entonces la tercera palabra y su significar concreto, ya que esta palabra, que ahora es expeler, se aplica, “por ley” (habiéndolas cambiado al efecto, las leyes) para echar fuera de derecho al que se oponía a dejar la cosa o cederla, o prestarla o venderla, según fuera el caso; con lo cual, también el caso, ya queda resuelto, “por ley”, y sin posible reclamación legal por la cosa, la que fuere…

Un ejemplo de todo lo dicho, es nuestra “querida” Constitución Española, en la cual quizás algunos ingenuos han creído que todos aquellos derechos que dice que otorga, son derechos de Derecho, y no de revés… Porque, en realidad, de todo lo que dice la Constitución, sobre dignidad, trabajo, hogar, pensión, bienestar social y otras muchas “dignidades” dignas que el tal Derecho Constitucional otorga por “Derecho”, resulta que en la realidad las “desotorga” y no las concede, porque, si obra de derecho, no puede obrar de revés… Y ya sabemos que, las mejores leyes siempre se han hecho de forma “diestra”, es decir, con destreza, con mano derecha, para que funcionen al revés, sin parecerlo… Y diciendo que son derechos lo que se nos concede por verbigracia de tener derecho, por ende entendemos que todo lo de derechas es al derecho, y no al revés como lo son las cosas de la izquierda… Porque la izquierda se llama zurda, torcida, siniestra…. ¡Aunque se ponga a la derecha de lo que sea!...

Y que la derecha es siempre lo mejor, lo dicen las mismas leyes, pues estas se llaman, por antonomasia (o algo así) Derecho: Derecho Civil; Derecho Canónigo; Derecho Judicial; Derecho Penal: Derecho Constitucional; Derecho Familiar; Derechos Humanos; Derecho Administrativo; Derecho Municipal; Derecho Político; Derecho de Pataleo; Derecho de Pernada... Pues, con tanto Derecho, ¡que viva la Pepa!... La verdad, es que no hay un solo Izquierdo, en esto de las leyes (ni siquiera en La Constitución Española, donde todos los “derechos” son posibles, pero, también donde, aunque todo se hace al revés, no hay, sin embargo, tampoco izquierdo alguno…), ni tampoco lo hay en todos aquellos otros documentos, bien “de Estado” o bien de otras instituciones, que, sin embargo, son siniestros… Y todo esto que ahora mismo estamos comentando, me lleva a recordar aquello otro ya escrito anteriormente bajo el título de Inconsultos, diestros siniestros y ambidiestros donde se habla del tema, aunque desde otro punto de vista ligeramente distinto… (Lo dejo marcado, por si alguien quiere volver a darle un vistazo:

http://www.fotografiaquimica.com/index.php?categoriaid=24&articuloid=679)

Con todo y ahora, donde el Derecho de derechas es lo que se precia, se lleva, está de moda y todo eso, los de izquierdas no tienen nada que hacer en el asunto, y van dejando ir, a ver como acaba la cosa, al final...¬¬

Pero de todo lo dicho sobre el título de este artículo -“Exorar, expilar y expeler.(De ruegos, robos, expulsos y más que ver)”- haremos, pues, un repaso para poner cada cosa en su lugar en el buen entender del asunto, de manera abreviada, clara, concisa y específica:

Exorar derechos, pues, es derecho de todo español que se precie. Lo dice La Constituciño, cuando dice: “Todo español tiene derecho”… Por pedir, pues, que es lo que significa exorar, que no quede: Pidamos, pues, derechos constitucionales. ¡Pidamos todos!

Expilar, lo que es expilar; es decir, robarnos, despojarnos de derechos, por derecho (y por el revés, si hace falta), el que más y el que menos ya lo comprueba diariamente en su vida, y, dentro de ella, sobre todo en aquello donde ahora suele más doler… (Los bolsillo, muy rascados, se irritan y duelen la tira, y pomadas para los tales todavía están por inventar, excepto que toque la lotería…). Expilar, nos expilan desde todos los lados, a los españoles, diga lo que diga la Constitución, acerca de nuestros derechos, que, ahora mismo, van más que torcidos…

Expeler, lo que se dice expeler, es aquello de expulsar, echar fuera. Y entre otros significados de la palabra también se incluye, por una parte, lo de cagar, excrementar, expulsar residuos inmundos del organismo… ¡Y, estamos siendo expelidos, mandados fuera de nuestros derechos, como si fuéramos… ¡pues...¡eso mismo! (¿Nos estarán mandando, los “diestros” en la cosa, a algún lugar impuro, junto con nuestros derechos? ¿Nos estarán mandando a… ¡a la escatología, acaso?... ¿Nos estarán, además toreando, y por eso son “diestros” los que lo hacen? ¿Somos acaso, en este momento histórico preciso, los españoles de a pie, expulsos, expelidencias, expelos?... ¿Habrá una expelendástica española, en este momento, que se halle ejerciendo el ejercicio de expeler, por derecho, mismo de ser “Derecho”, y no izquierdo?...

Pues, querido amigo lector: Sobre este tema de “Exorar, expilar y expeler. (De ruegos, robos, expulsos y más que ver)”, creo que ya hemos más o menos visto y repasado todo lo que había que repasar para saber de ello, en buena y cumplida manera, sobre las cuestiones de actualidad y las aplicaciones del idioma al devenir del día a día del patrio vivir la vida… Sólo nos queda sin explicar el final del paréntesis con que termina el titulo de este artículo, que es aquello de: …”y más que ver”. Pero esto, ya lo iremos viendo, poco a poco en nuestro futuro devenir diario, a partir de aquí mismo, pues, lo que se nos viene encima, es otro tanto de lo mismo pero, elevado a no sé qué potencia matemática…

Con todo, y a pesar de lo grave del asunto, ¡que vivas para contarlo! ¡Al menos, no estarás muerto para entonces; lo que es un consuelo, aunque sea duro y difícil de vivir!...


Xosé Gago
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