Períoca, permuta, permisión y permistión. (Una cadena, eslabón a eslabón...) 2 Enero 2013

Reflexiones de futuro para un año que empieza y no sabemos que nos depara, aunque la períoca, algo dice...


Períoca es una palabra que, en concreto, significa sumario, compendio o resumen de algo, tal como el argumento de un libro reducido a pocas palabras en comparación con todo el verdadero contenido de frases, párrafos, capítulos y demás, que tal libro posee… La períoca, pues, es una síntesis que nos permite saber, abreviadamente, todo esto por sí misma, sin necesidad de saber el todo punto por punto…. También el saber que algo es una períoca, nos permite saber que se trata de un resumen de algo, lo que sea, sin necesidad de más explicaciones sobre lo que es un extracto o síntesis de algún discurso, novela u otra obra histórica o imaginaria de cualquier tipo o índole…

Permuta, es cambio, canje, trueque, cambalache, si se quiere, o conmutación efectiva de alguna cosa, donde ésta se entrega para recibir otra acordada, la que fuese.

Respecto a permisión, es la acción de permitir algo, bien sea de manera consenciente (consintiendo hacer algo malo) o consintiente (consintiendo en ello de buena manera), o incluso de manera negligente, por no poner diligencia en evitar algo no bueno ni deseado antes de suceder lo que fuere. Permisión, en fin, es la acción de permitir, lo que fuere. o dejar en libertad de hacerlo, a quien fuere, también…

Y aquello otro, de permistión, la cosa es simplemente la mezcla más o menos íntima o grosera de cosas varias; y, generalmente, referido a líquidos que se juntan y aúnan entre sí para dar un conjunto o especie de mejunje de lo que sea.

Pues bien: Cuando algo se presenta como períoca, en la vida, podemos saber ya, de entrada, que se trata de una especie de sumario o resumen de aquello otro que nos espera en la continuación de la cosa, la que sea, que viene a cuento, y donde la períoca es la introducción al asunto, resumida… Por ejemplo, cuando en las cosas de la política una ministra (por ejemplo, volvemos a decir) “suelta” una especie de pequeña “andanada” sobre que “los demás” españoles vamos a tener que apretarnos el cinturón en algunas cuestiones, como contribuir a pagar los desorbitados gastos de Estado que no han sabido gestionar, (para que los políticos no se tengan que bajar los sueldos en subsanar sus yerros, que por ley y justicia es lo que debiera ser ) o para que los bancos puedan ser rescatados sin que sus mandos tengan que pagar de sus bolsillos los tremendos desfalcos de sus gestiones, esto es, precisamente, una períoca: Un “adelanto” de lo que se avecina en cuestiones de pérdida de poder adquisitivo para cada trabajador español, pero no para cada político de turno (y lo que es peor, no tampoco para los que viven de cobrar los subsidios políticos, que son inconstitucionales al hacer que los demás españoles tengan que contribuir a que ellos cobren sin perder estas prestaciones que los demás perdemos) ni para cada banquero que arruinó el banco que ha estado gestionando hasta que lo hundió del todo…

Pues bien otra vez: Con esta períoca de la ministra, ya sabemos de qué va el futuro de la economía del trabajador español. No hace falta ni ser adivino, ni acudir a la bruxa gallega, ni llamar al hierofante, ni al augur, ni al extispice o arúspice, ni a otros sabedores del futuro como nigrománticos, axinománticos, botanománticos, brizománticos, clerománticos, cledonismánticos, dactiliománticos, y otros “ánticos” de oficio, que, por haber, hay la tira de ellos…

Y, con esto de lo que ya predice en alguna manera la períoca, ya sabemos que lo siguiente y subsiguiente en ello, en la cosa o en el asunto, es la permuta; es decir el cambio de un estado de bienestar, más o menos conseguido con sacrificio, insistencia, ahorro y todas esas otras cosas que siempre se dan y hay que hacer en ello… Y la permuta, como es un cambio, va a resultar que, por lo que la períoca predice, aunque de manera abreviada y sintetizada, va a ser que nos van a cambiar este “pequeño estado de bienestar” que hasta ahora hemos tenido, por “un grande malestar” que se nos avecina, y que se nos anuncia mediante la períoca de marras, dada por la ministra, y que no va a dejar de ser cumplida, ya que ellos (los políticos) pueden hacerlo y nosotros (el pueblo), no podemos impedirlo…

Por lo tanto, la períoca nos anuncia o nos da la nota abreviada de la permuta, que va a ser el cambio… El cambio de una cosa buena, por otra mala; el cambio de algo que nos costó sudor y lágrimas (según el dicho histórico, pero trasladado a nuestras circunstancias), por más sudor y más lagrimas todavía, pero con un factor exponencial que aún desconocemos… ¡¡La permuta; la permuta!!…. ¡¡Ay la permuta!!...

Seguidamente de la permuta, vendrá la permisión; es decir el permitirnos, 2el darnos permiso” con todas las bendiciones, para que aceptemos de buena gana la permuta, porque esto es “lo mejor para todos los españoles” como nos van diciendo toda vez que pueden… Nos darán permiso, pues, para poder aceptarlo… porque, siendo ellos los que mandan y dan permiso, nadie puede rechazarlo e ir en contra; pues ello es ir contra la ley que así se ha formulado, aprobado y puesta en el BOE, si hace falta, para que todo quisque se dé por enterado… La permisión, pues, se nos la dará gratis, y, además, por ley, para que aceptemos “voluntariamente” la permuta… según ya antes la períoca tuvo a bien darnos a entender la cosa…

Y claro, de todo ello, al final, vendrá la permistión; es decir la mezcla de todas las voluntades que, ya bien bajo amenazas, de alguna manera, bien por el hecho de ya no poder el español de a pie denunciar a nadie porque le cobran todo un sueldo por admitir la denuncia, la cosa se habrá entonces licuado, por aquello del dicho popular (del pueblo, quiero decir, no del PP, por ejemplo) de las esperanzas “pasadas por agua!...

Porque, en poquísimo tiempo, según se puede entresacar de la períoca, de la ministra, los españoles todos habrán perdido toda la solidez moral, toda la solidez psíquica, toda la solidez de carácter, toda la solidez de justicia y toda la solidez de ánimo que aún uno pudiera tener para defenderse según los métodos democráticos y las promesas de la Constitución para el bienestar de todo español… Porque si ahora, desde hace nada, ya nos cobran un sueldo por presentar una denuncia contra una barbaridad injusta, cuando la Constitución dice que todo español tienen derecho a una justicia “justa”, de alguna manera, ¿no es ello para el ciudadano español de a pie, perder toda la solidez que tenía, amparándose en ella, por ejemplo?... ¿En qué Constitución se puede amparar y hallar solidez el español trabajador y no rico, que le hagan pagar casi un sueldo entero por poner una denuncia contra una injusticia? ¡¡El español trabajador y no rico se ha quedado sin Constitución que le ampare!!... ¡¡Está liquidado!!.. ¿Solidez, ahora? ¿En dónde?...

¿Y qué pasa si los ciudadanos perdemos la solidez? ¡¡Pues que, por ley, los que la hacen y la aprueban “democráticamente” nos meterán en el Túrmix, y nos harán papilla a todos juntos, licuándonos y haciendo de todos nosotros ese mismo mejunje que, en la períoca, ya se nos adelantaba; en la permuta, ya se nos cambiaba por menores prestaciones; en la permisión ya se nos permitia que así fuera, y en esta última etapa del Túrmix, se nos hace papilla… ¡¡Y todo por ley!! Y claro, como somos seres orgánicos, que no inorgánicos, debemos entender también que todo ello es por ley, ¡¡pero por ley, “orgánica”!!…

La verdad, es que, así de licuaditos, liquidados del todo, no podemos decir que la cosa sea precisamente una mierda, ya que esta es espesa y pastosa; pero lo que si no se puede evitar, es aquello de pensar, decir y proclamar, que sí la cosa es “un meo”… ¡¡También orgánico!! ¡¡Como la ley!!...



Xosé Gago
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