Suoperbo, superchero y superstición. ¿"Todo por arriba", es una bendición?... ¿...? 15 En. 2013

Reflexiones sobre como se entiende la vida a veces, según el significar de las palabras...



Las palabras que comienzan con super, siempre son palabras que parecen significar elevación, altura, eminencia, levantamiento… Lo super, es lo que está por arriba: lo contrario de lo que indican las palabras que comienzan con infra-, que es lo que está por abajo, o por debajo… Lo super, pues, es el empiece o “arranque” de todas aquellas palabras que indiquen algo superior, en lo que sea, a cualquier otra cosa que se le compare y que no lleve, de arrancada, tal “elemento compositivo”, (super-) como nos dice el DRAE. Claro que, no todas las palabras, aún comenzando por super, indican superioridad, si la raíz etimológica no deviene de este “elemento compositivo” (super-) que indica precisamente esa elevación de rango, condición o jerarquía de escalafón, si lo hubiere…

Porque, el DRAE, nos describe así lo de super:

Super-
(Del lat. super-). 1. elem. compos. Significa 'encima de'. Superestructura.
2. elem. compos. Puede significar también 'preeminencia' o 'excelencia'. Superintndente, superhombre, superdotado. 3. elem. compos. Significa 'en grado sumo'. Superfino. 4. elem. compos. Significa 'exceso'. Superproducción.

La palabra superbo, pues, lleva en si esta connotación superior, por todo lo alto, y su significar deviene en decirnos que es, según el DRAE “Soberbio”. Es decir, magnífico, grandioso, excelso, superior, excesivo, de sobra, en demasía; sin ahorro, con liberalidad y grandeza… ¡Superlativo, vamos, para más redundancia en lo de super…!

Igualmente, la palabra superchero, que nos parece que lleva también el empiece o “arranque” con ese “elemento compositivo” de grandes alturas significativas, nos incita a creer igualmente en una excelencia; en una superlación en alguna cosa que la palabra contiene en su significar. Y vamos a buscar, para saberlo, en el DRAE; y este nos explica que, la “cosa” en cuestión, es lo siguiente:

Superchero. adj. Que actúa con supercherías. U. t. c. s.

Claro, así y tan escueto y ralo en su definir, no nos llega el asunto para comprender lo que es un superchero, por lo cual, para ello, es necesario que también conozcamos lo que es o son, las supercherías. Y como "supercherías" también empieza a escribirse con super, la cosa parece que va a ser de lo más elevado todavía… Y, de superchería, el DRAE nos dice, de nuevo:

Superchería. (Del it. superchieria). f. Engaño, dolo, fraude.

¡¡Hummm!! Ahora, pues, ante este significar, nos damos cuenta de que la raíz de la palabra superchero, no es el “elemento compositivo” super-, sino que la palabra es una e indivisible, como tal. Palabra ella de origen italiano, y que no indica nada grande en su género, en absoluto... ¡Qué chasco! Chasco, pues lo esperado, es que la cosa fuera, en realidad, con respecto al superchero, al menos, al menos, un grandísimo estafador; un engañador de altísima cota; un individuo que sabe manejar el fraude por las más altas alturas de las cotas superlativas del engaño más sutil y delicado, despachado a su vez con elegancia, fililí y hasta democráticamente ejercido… ¡Por lo menos, esto, y por todo lo alto!...

¡¡Pues no!! Superchero es, simplemente, (además de lo que dice el DRAE de engañador, doloso y fraudulento), suplantador, simulador, fingidor, farsante, embaucador… Y en vez de ser elevado, sutil, magnifico en fililí fraudulento y al menos otras cosas que merecieran ser súper, o superiores, al menos en su oficio, ¡pues no!: Un superchero puede ser tan vil, bellaco, ruin, zafio y rústico, como le venga en gana, sin perder ningún atributo de súper en algo, porque, realmente, lo de súper nunca lo tuvo, ya que no consta tampoco en la palabra como raíz, arranque o empiece de la misma… ¡¡Que miserable condición, pues, la de superchero, cuando la palabra parece indicar una magnificencia y superlación en algo, lo que pudiera ser, y realmente, no es sino pura bellaquería y ruindad!!...

Pero, aunque la palabra superchero no tiene empiece elevado en ningún caso, careciendo de “arranque” por todo lo alto, (como expresa su carencia de raíz superlativa), sin embargo su fonética simple sí que parece expresar otra cosa bien distinta de aquella que realmente significa como engañador, fraudulento, doloso, etc., etc…

De hecho, la palabra se ha prestado para que nos preguntáramos sobre ella: "¿Qué nos dirían de la cosa, si preguntáramos a alguien, “qué es superchero”?...

Pues, por ejemplo, haciendo una encuesta a pie de casa, me hallé haciendo la pregunta de esta manera:

“Buenos días, ¿me podría decir que es superchero?”

Y algunas de las respuestas, entre otras, prácticamente iguales, fueron las siguientes:

-"Solo una parte del armario de mi habitación"….

-"Un galán de noche y parte del armario ropero"…

-"El que más uso, es el respaldo de una silla, para la ropa de a diario"…

-"El mío es una simple silla; el de mi marido, un galán de noche"…

Ninguna de las personas consultadas, se le dio por pensar que, preguntando por "superchero", me estaba refiriendo a un engañador; a una persona que finge ser lo que no es; a un ser humano que ocupa un lugar que no le corresponde; a un embaucador, estafador o ser fraudulento… No; todos creyeron que les preguntaba qué tipo de perchero usaban en sus casas para colocar las ropas de noche, cuando se las quitaban, para acomodarlas sin coger arrugas ni otros vicios de forma… ¡¡Todos, en absoluto, ¡todos! me habían entendido que yo les preguntaba: “¿Qué es su perchero?”!!...

Bueno: Quede aquí esto como anécdota, y no le demos más vueltas al asunto. El que quiera sacar conclusiones, tiene terreno abonado para ello…

Por último, la última también, de las palabras que nos toca a tratar en este artículo, es ella la palabra "superstición".

Superstición tampoco es palabra de empiece o arranque “noble”, de altitud o alcurnia, en ningún caso. Superstición, según el DRAE, es lo siguiente:

Superstición. (Del lat. superstitĭo, -ōnis). f. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. 2. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo.

Cuando aplicamos criterios religiosos a la palabra superstición, en ello nos funciona perfectamente, con plenitud y llenura, la primera acepción. En esto, tenemos por sinónimo de ese significar, a palabras tales como hechicería, magia, brujería, ocultismo, nigromancia y etcéteras parecidos. Creer estas cosas, no tiene por qué estar enfatizado; es decir, no tiene que ser ello creencia superlativa, en grado alguno, para que ello sea creencia supersticiosa, aunque alguno pudiera ejercerla, en efecto, en grado de altísima compulsión o exigencia anímica elevada…

En cambio, la segunda acepción, parece desviar nuestro entender hacia, precisamente, un límite algo "más allá" de lo que es normal y corriente, "más allá" de lo general y estandarizado, para adentrarnos en el terreno metafísico, precisamente, de lo elevado, lo trascendente, lo encumbrado, lo que está por encima de lo normal y vulgar…¡¡Es decir: Nos mete directamente en el terreno de lo súper!!... Porque, cuando dice el DRAE en su segunda acepción que superstición es la “Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo”, lo de "valoración excesiva", es precisamente eso: "Excesivo", más de lo normal, súper, o superior, más lleno, pleno, alto… ¡Superbo!, en una palabra....

¿Será pues, esta palabra superstición, un ejemplar “mixto” de palabra medio super- y medio no super-, de entrada, o empiece? ¿Será para la una acepción (la primera) palabra enteriza, indivisible, vulgar y corriente en su no significar elevación alguna, en su significar de la cosa primera, y será sin embargo palabra con “semi-elemento compositivo” super-, la segunda acepción de la misma? ¿Tendrán idea nuestros Académicos de la Lengua este posible "desdoblamiento" lingüístico que parece sufrir tal vocablo por obra y gracia de sí mismo, tal y como están redactadas las acepciones primera y segunda, en el DRAE? ¿Será acaso, superstición el verlo así, o será en ello superstición el no quererlo ver de la otra manera? ¿Se dieron acaso alguna vez, los Académicos, cuenta del detalle, y no quisieron mentarlo nunca,ni cambiarlo, precisamente, por superstición, acaso? ¡¿…?!

¡¡Anda que la cosa no puede darnos que pensar de todo ello, ni nada!!... Si empezamos a sacar conclusiones y a hacernos planteamientos de la cuestión (para un mejor comprender la cosa y para un mejor defender el asunto sin posible vuelta atrás) en forma de silogismo simple, o mejor, complejo, para que la cosa quede clara y concisa en su desenvolvimiento físico-metafísico-científico, ¿hasta dónde cree el amigo lector que se puede llegar en conclusiones indefectibles, fiables, inconcusas y definitivas?… ¿Qué pudieron haber visto los Académicos de la RAE para hacer la descripción de ambas acepciones, la primera exenta de la posibilidad de superioridad a algo, y sin embargo, la segunda, con esa connotación claramente, no ya insinuada, sino preclaramente marcada en el significar, aunque dicho como si fuera un eufemismo para “suavizar la cosa? ¿Por qué es "medio-término" esa ambigüedad solapada; ese "eufemismar" o "eufemismizar" la cosa, como si les diera miedo “subirla” a efecto de superior significar?...

Y es que la cuestión del asunto de la superstición, dado a cómo es el hombre de botones adentro; es decir en su psique, en su ser intelectual o espiritual, el tema puede dar para largo en opiniones, creencias, y en metafísicas filosofías, teologías, teleologías, y otras posibles “ias” de este tipo, ya que, las creencias humanas, dependiendo de condiciones de educación, regiones geográficas, cultura popular propia y otras muchas contingencias, proyectan, mentalmente, situaciones particulares a cada individuo y a su manera de ser, pensar, obrar y creer… ¿Por qué los Académicos de la RAE no iban a ser supersticiosos, pues, si todos los católicos lo son, de origen, y en esto son incorregibles bien que su religión dice que la superstición es “una creencia extraña a la fe religiosa (se supone, a la católica) y contraria a la razón”?...

Bueno, tenerlo todo por arriba; es decir, por lo superior, lo superbo, lo sublime, lo elevado de la vida, puede ser una bendición, mismo a juzgar de cada uno, puesto que con ello normalmente,q uno le va bien. Porque, de lo que le va mal, no lo considera uno en absoluto súper, o superior a nada… Más, este considerar así las cosas propias, cuando van bien a gusto de uno, ¿es realmente una bendición? Y, ¿es acaso maldición, entonces, el caso contrario, que es cuando a uno le van las cosas de mal en peor? ¿Entrará aquí la palabra última que hemos considerado, ("superstición") en su faceta significante de ser un ejemplar “mixto” de palabra medio super-, y medio no super-, de entrada, o empiece, tal como ya nos hemos preguntado antes?...

Bueno, habiendo también de esta vez, en este artículo, cumplido con mi “ración de palabras” a meditar o reflexionar sobre ellas, dejo también las preguntas para que el amigo lector indague sobre ellas a más profunda relación de su significar físico y metafísico, que seguro que hallará nuevas vías de entendimiento para su instrucción comunicativa, sean bien en lo de recibir y percibir enseñanza de otros textos, libros o discursos, o bien en lo de dar información precisa en unos casos, medio-precisa en otros o incluso información encriptada en otros, si fuere el caso, que para eso mismo sirve el lenguaje, y para eso mismo también es para lo que los humanos sapiens sapiens, lo usamos… ¡¡Pues a ello!!. (¿Que, aun no siendo gerundio, (lo de “¡¡ pues a ello!!”) lo parece, por su significar metafísico!...)


Xosé Gago
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