Computistas, computantes, y computeros. (Todos con los mismos fueros...) 11 Mar.2013

Reflexiones a mi manera sobre los misterios de la vida, la matemática y la actualidad...


Unos con “com”, y otros sin “com”, pero lo cierto es que hay tanto putistas, como computistas; putantes, como computantes, y puteros como computeros en la vida, y cada uno tiene su trabajo, sus fatigas y sus beneficios en estas labores, como los demás tienen en otras labores cualquiera…

Pero, en este artículo, nosotros nos vamos solamente a referir a aquellos que son, tienen, o funcionan con “com”; es decir, a los computistas, los computantes, y los computeros, gentes todas ellas relacionadas, de alguna manera, con los números, las matemáticas, y la aritmética, en general…

Computar es contar o calcular algo por medio de los números, y de manera principal, años, tiempos y edades, según nos lo explica el Diccionario de la RAE. Pero, la verdad, es que se puede hacer con todo cuanto hay y existe. Así que, los computistas, son los que cuentan o calculan cosas usando los números, es decir, las matemáticas para llevar a cabo tales cuentas, las que sean… (¡Ah!, y estén donde estén, aunque sea en bancos suizos…)

Los computistas, son los que computan. Pero, los computantes, también lo son. Porque computan, en verdad, como los computistas. Por lo tanto, tenemos que decir, que, computantes y computistas, son las mismas personas (o máquinas, pues contar también lo pueden hacer las máquinas), y la elección de decirlo o señalarles de una u otra forma, está pues en cómo a cada cual le suene mejor la cosa a la hora de ponerlo en contexto por razón de algo, lo que fuere, como por ejemplo, que a uno le sea más sugerente o llamativa la una forma de decirlo, o la otra, bien sea por razones fonéticas o de sonoridad, o porque su terminación no forme una cacofonía en ciertos casos en que no quiera variar la otra palabra que da lugar a ello…. Sobre estas significaciones puede haber variaciones en pequeño grado si se necesita ampliar el repertorio de significaciones, como luego veremos, pero, en principio, bien la cosa podría ser así…

-Y los computeros, ¿qué son?, preguntará el lector impaciente

-¡Hombre!; computero debiera ser el que maneja el computador, ya que el que maneja tal máquina no puede ser el computista, ni el computante, pues, en tal caso, ya lo es la propia máquina que hace el cálculo o los cálculos…

-Sí, pero, esa palabra no se halla en el Diccionario de la RAE. ¿Cómo podemos estar seguros de que ese apelativo es el que debiera usarse para el que maneja un computador?

-¡Ah, bueno! ¡Es muy fácil!: Basta seguir las reglas de otras palabras significativas para hallar la respuesta correcta y sin equívocos. Veamos: Si a nuestras tres palabras computistas, computantes y computeros, les quitamos el “com”, inicial, tenemos, de manera simple: putistas, putantes y puteros… Y ahora nos cabe preguntar: ¿Quiénes son los putistas? ¿Quienes los putantes? ¿Y quienes los puteros? Hechas pues, estas preguntas, las respuestas serían: El putista es el que mantiene y defiende putas; el putante es el que tiene puta, es decir, el chulo, y el putero es el que anda de putas…
Llevado esto al terreno que nos ocupa, y añadidas estas tres palabras simples de aquella triza inicial silábica “com”, al empiece de palabra, hallaremos lo mismo por extensión significativa del lenguaje, de tal manera que:

Computista es el que es versado y mantiene y defiende computadores.

Computante es el que tiene computador,

y

Computero, pues, es el que anda de, o con computadores…

-¡Pues vaya forma de llegar a conclusiones mediante analogías!...

-Bueno, es que, si no hay manera de hallar una explicación para el caso en el Diccionario de la RAE,(porque no haya una palabra técnica para algo concreto), basta con usar las mismas reglas que éste usa para otras palabras, para dar con la cuestión. ¿Es qué acaso no es lógico el razonamiento y no es cabal su conclusión? ¿Ves alguna incongruencia en los planteamientos que han sido expuestos? ¿Hallas contradicción en algún término empleado?

-¡Hombre, no!; pero, así de pronto, esa manera tan expeditiva y terminante de dar por zanjada la cuestión, me parece poco reflexiva, demasiado drástica y sobre todo, apurada, llevada hasta el extremo… ¿No hay otros razonamientos alternativos que pudieran hallar otras explicaciones?

-¿Los ves tú, que puedan resultar mejor que estos?

-¡Pues no!; pero…

-¡Pues si no los ves, es que no los hay, sino los hubieras visto!...


Pues bien: La cosa de la computación es la cosa, en principio, de andar con números. Y las cosas de los números, siempre se llevan con cifras, las cuales son guarismos, o dígitos. Y los dígitos, los guarismos y las cifras, son cosas también computantes y computadas Y la verdad es que cosas tan computantes y tan computadas como los números, pocas hay en la vida. Y si bien el dicho popular dice que "el que más vive, y computa, vive más, computando" bien es cierto que los números son cosas computadas de las más grandes y solemnes que puedan existir o mediar entre el hombre y las cuentas, donde los números y las cifras son siempre computados de formas superlativas… Y cuando se piden grandes sumas de dinero, por ejemplo, a eso se llama, o se dice que es, ¡una “computada”!... ¡¡Y las de cosas de estas, es decir “computadas” que nos hacen los números cuando nos equivocamos con ellos!! ¡¡Y lo que también nos hacen sufrir los números cuando computamos mal, o incluso cuando computamos bien, pero no a nuestro favor!! ¡¡¡Y no digamos ya, cuando sus computadas formas (las de los números) nos la juegan económicamente!!!... (Esto pasa mucho en la bolsa y en la banca; por eso se dice aquello de: "computas, mucho mejor con bolsa llena, que vacía". Esto, en referencia, claro, a que cuantos más computantes haya en la bolsa computando, más fácil es seguir los números, entre todos…).

En la cosa de computar, o de andar computando, el asunto es mover números. Sin números, normalmente, no se puede andar computando, pues lo que se computa, son, precisamente, números. Y en asuntos de bancos, bolsa, “política de sobres” y otros menesteres “mayores” o “menores” que en la vida hay, no se puede nunca, computar, si la cosa está en “números rojos”. Porque parece que, los “números rojos”, no computan nunca, no sé yo muy bien porqué. Pero pudiera ser que fuera porque igual descomputan; y si son números putantes, o putativos, como también creo que se puede decir en estos casos (sólo en estos casos, claro) entonces tales números estarían haciendo una jugada de desputación, lo que redunda al parecer, en la cosa de la economía porque no es lo mismo desputar que computar, aunque se anden con números en los dos casos; es decir, en uno con números positivos, y en el otro con números negativos…

La cosa es que, en estos últimos tiempos, la cosa del computar se ha puesto de moda en la política, en las finanzas del Estado y en los movimientos “computadores” de los bancos, que han hecho computadas con las “preferentes” esas (lo que realmente quiera que sean esas computadas cuentas) y los afectados mismos reconocen que se les han hecho computadas veces la computación, y, al parecer, ya están hartos de que haya tanto poder de computar entre ellos, (entre los bancos) y tan poco de hacer lo contrario y devolverles el dinero…

En cuanto al Estado, ellos, (el Estado) en lo de computar, computan, al parecer, lo suyo, pero, además, en todos los terrenos. Y así, suman y suman y suman; es decir, computan, computan y computan positivamente, de tal manera que ya su computancia resulta una resta para los ciudadanos por no haber descomputación de sumar lo que se le resta en el estado social, el estado de bienestar, en el e estado de la Sanidad, en el estado de la Enseñanza, y etc…

Porque, para computar tanto y tanto junto, se descomputa al ciudadano medio y al de más abajo, ya no sólo de sus números, sus sueldos, su bienestar, su salud y su cultura, sino también de sus prestaciones sociales y, lo que es peor, de las llamadas “prestaciones” constitucionales y, rimbombantemente, democráticas… Porque la Constitución ya no presta nada al ciudadano, y en cuanto nos descuidemos, hasta es posible que nos cobre, como atrasos, todo aquello que parece ser dicen que nos estuvo "prestando" hasta hace muy poco…

Y esto sería una nueva computación para el Estado (si el Estado cobra, computa, pero al alza) y una descomputación para el ciudadano (si el ciudadano paga, computa, pero al revés; es decir, descomputa, o simputa como igualmente se opodría decir) y la cosa no es justa, por no ser recíproca la correspondencia. Y conste que, al hablar de correspondencia, no estoy hablando ni de sobres, (los de correo) ni de sellos ni de ningún otro tipo de franqueo… Porque, en realidad, en lo de computar, tanto derecho tienen a computar los ciudadanos, como el Gobierno ¡Y, sin embargo el Gobierno, a través de Hacienda, por ejemplo, computa sumando, y el ciudadano computa restando; es decir, Hacienda quita de aquí, de allá y de acollá, y suma, y al ciudadano se le quita de aquí de allá y de acollá, y resta, ¡siempre resta!...¡Pero, vamos a ver, ¿No era esto una democracia? ¡¡¿Entonces?!! (Deberíamos recordar todos, incluso el Gobierno, que los estados de equilibrio inestables, son todos ellos ídem, a la postre…)

Es que, claro, si además vemos, por ejemplo, que la computación nacional llega hasta el límite de que en los juzgados las comisiones (¿o no son comisiones?) que se cobran para poner una denuncia justa, por cualquier injusticia, al pobre no se le da opción de ponerla por lo que le cuesta la computación de la cosa, mientras al rico le puede ir bien porque no denunciando el pobre, por no poder, el rico, siendo culpable, por ejemplo, por encima sale ganado porque el pobre no le puede denunciar por falta de poder computante en sus dineros. Y entonces, sin haber denuncia, porque el pobre no puede, resulta que el rico puede volver a hacer lo mismo que antes hizo, por segunda o tercera vez, si gusta, porque incluso computará más a su favor, y la computancia computera será incluso doble o triple para su bolsillo y para su gustirrinin personal… Y es que, últimamente, la justicia, computa, y computa mucho, pero al revés, porque la computación esta no la puede soportar el ciudadano pobre, que, como antes decíamos, en vez de computar, descomputa, o bien simputa, que tambien así se podría expresar la cosa…

Y eso que, según parece, todavía no ha llegado el copago a eso de los condones, que, cuando llegue, ya se verá que pasa con las computaciones… (¿Se computarán más hijos, acaso, que el día de mañana levantarán el país gracias a darse de alta en la Seguridad Social?) Y la cosa, parece ser que, computando, computando, suma y sigue por parte de las autoridades competentes haciéndoles computaduras al pueblo. Computaduras, o computancias,si se quiere decir de esta otra manera, pero restándoles de la cosa; es decir, restándoles de ello…lo que quiera que “ello” sea aquello que puedan restar, en el computar…

Además, aún, las famosas listas computantes de computaciones sobre-computadas de los famosos papeles llamados de “Barcenas”, nos han dado una “ligera” idea de cómo se puede, computando, computando, llegar a poseer 12, 22 y hasta 38 millones de euros computados todos ellos en una computada conjunta para determinado momento en el tiempo y en el espacio… ¡Pues menuda computada esta!... Lo otro, lo que “sobraba”, o lo que se dice que era de “sobre”, o de “sobra” (porque supongo que también habrá sobres femeninos, o sobras, en lo cual estarán de acuerdo todas las feministas que buscan la igualdad hombre-mujer, o macho-hembra) eran sobre-computancias que parece que todas ellas tenían, presuntamente, claro, sobre-computados y sobre-computadas… Y si los sobre-computandos existen, eso, el darlo por cierto o no, dicen que la justicia lo habrá de saber y publicar si la cosa de la computación, la sobre-computación, y la computacioneidad del asunto se puede demostrar por los documentos y la computación de los hechos a computar…

Y aquí termino. Más espero que, al amigo lector, esto de saber y conocer nuevas palabras y sus derivaciones, y para qué sirven en el leguaje, (a fin de entendernos mejor entre todos) les sea de gran provecho a la hora de entender algo, no sólo la actualidad nacional (lo cual, posiblemente se podría extrapolar fácilmente a la internacional europea) sino también la actualidad cultural, social, y últimamente, hasta la religiosa, pues parece que en la Iglesia Catolico-romana las cosas de la computación de todo tipo, se ha ido también, muchísimo más allá de los límites del propio computar con dignidad y decencia… (¿Cómo habrá tanto computista, en el mundo? Es decir, ¿cómo habrá tanto computador, computante y computero, en esta civilización actual?...)

Para acabar, puesto que la cosa es seria, démosle un poco de lirismo al asunto, y hagámoslo con reflexión, cordura y cabalidad, en el mejor uso de nuestra maltratada sindéresis por la abrumadora carga de la información computada… (O sin ella. ¡Para lo que nos sirve!...)

(Nota recomendatoria:
El siguiente sonetillo, dado que tiene connotaciones subliminales de carácter eminentemente metafísico-esotérico, para poder entenderlo en toda su profundidad, es mejor que uno lo recite en voz alta, y el otro (o los otros, cuantos sean) lo escuchen con los ojos cerrados, sin tener acceso al texto escrito… De esta manera, la mente, sin tener que estar atendiendo ni al escrito ni a la morfología estructural de las palabras, percibirá hiperfísicamente vibraciones enérgico-psíquicas y podrá controlar, mentalmente las otras significaciones ocultas de su preciso y subliminante significar… De esta manera, la mente, sólo absorta en escuchar, y sin distracciones visuales, habrá de percibir y entender todas las connotaciones pertinentes de signo cabalístico-enigmático-guarismal, que tal sonetillo encierra en su cuerpo lírico-poético….)

SONETILLO.
Computas bien, dijo uno,
mismo a otro computante,
ambos los dos de brillante
computancia de consuno.

Estando, pues, oportuno
en su alabar ponderante
el otro dijo, al instante:
¡Pues, como tú, ¡ninguno!

Y así, los dos computantes,
se avienen en alabarse
haciéndolo el uno antes,

luego el otro, al enterarse…
¡Y computa el uno, y también,
computa el otro!…¡¡Qué bien!!...


NOTA FINAL:
El amigo lector queda en libertad de poder manipular el texto para separar palabras, poner mayúsculas, si lo desea, poner guiones si quiere y otros signos lingüísticos que pudiere necesitar, para su mejor comprender el asunto, en vista de la mayor cultura y civilización que ahora poseemos y a la cual todavía no se ha adaptado del todo el contenido del DRAE… (Quizá para la próxima edición ampliada y corregida…)




Xosé Gago
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