Reflexiones de un presente movido "bajo cuerda", como un juguete... (14 junio 2013)

De cuando uno aplica el pensamiento "creativo", a jugar, como un niño...



NOTA: Este artículo se terminó en febrero de este mismo año, pero, por parecerme demasiado largo, no lo subí a esta página en su tiempo. Pero me he dado cuenta de que el asunto puede perder actualidad, y, ya que está hecho y acabado, decidí subirlo por si alguien se "pierde" por aquí, y deseando emplear su tiempo en saber mis "opiniones" para entretenerse, decide leer algo de ello, y, si se tercia, incluso leerlo entero... ¿Para qué voy a privar de ella a algún osado mortal que por aquí quiera pasaqr su tiempo de ocio, entretenido en tal lectura? Dudo que alguien lo haga, pero, en el mundo somos tantos, y tan raros muchos de nosotros, que todo puede ocurrir...¡Pues ahí queda!...:


Hagámonos reflexiones,
en la cuestión de razones:
Si la razón, no en-caja,
en otro sitio ¿es estafa?...
(Que si hacienda somos todos
¡vaya, con algunos modos!...)
Sí, querido amigo lector: de esta vez, el encabezado o titulo de este artículo, va en verso "sextetillo" (por ser de arte menor, o "infantil") porque la cosa es verdaderamente lírica (folklórica diría un chungo; pero no es eso, no) y “brillantemente” sonora en lo que toca a la situación del país en los últimos tiempos. Sólo nos faltaría acompañar la cosa con los sones de las liras griegas, como el epandorón, la pettide (pequeña y de sonidos agudos y el forminx (de sonidos graves), o para hacerlo más complicado y así más sofisticado y “artístico”, tocando el simichon, lira griega de treintaicinco cuerdas, casi todas, dobles… O bien hacerlo con sus flautas o aulós o con ambos tipos de instrumentos a la par, que sería aún más “rellena” de lirismo, la cosa… (A día de hoy, y tal como están las cosas por el país, hacerlo a ritmo de gaita gallega y pandero de Lugo, no nos parece buena idea…)

Pero, vamos al asunto: (Y el asunto, aquí, es la razón de “hacer caja”, si bien la cosa, no en-caja, puede ser una estafa, sólo que, “honrada”, mientras no se demuestre lo contario…)

En estos últimos meses, desde que empezó el año 2013, se nos han dado datos aritméticos de millonarias fortunas españolas “esporádicamente” repartidas en paraísos fiscales extranjeros, de gentes muy relacionadas con la política del país, y, como suele decirse, con supuesto conocimiento y compadreo de amigos, adláteres y connivencia de mandos y diversas autoridades que, tanto moral como deontológicamente debieran haber puesto coto y fin, mucho tiempo ha, a tales desmanes de desviar fondos nacionales de por ahora dudosas procedencias, a tales edenes, vergeles o nirvanas financieros, allende las fronteras nacionales…

En medio de todo este escándalo surgido a raíz de no se sabe qué ocultas razones, las noticias de la prensa escrita dando cuenta de detalladas listas de cuentas en lineales renglones de hojas contables, con anotaciones de aritméticas sumas y con “recibendos” políticos de importancia “capital” del país, han puesto como piedra de escándalo, a nivel nacional, e internacional, a todo el equipo del Gobierno Rajoy; y más, a todo el partido gobernante, por mor de tales nombres y apellidos allí relacionados en razón de dividendos divididos para ser aportados en variabilidad de “sobre”-cantidades” según los cargos, y según otras razones posiblemente que allí no constan, pero en razón de que no tendrán menos razón de peso que las razones de ídem… Parece ser que hubo “sobre”-valorandos, que recibieron “sobre”-valores, y que la cosa “sobre”-valorada es de alta cota numérica en cifras millonarias, donde la cosa no en-caja… sino en “B”; o, dicho en africano, “en negro”…

Y es más: En la nación española, ahora mismo, luego de la muerte del “acaudillador” patrio, todos los demás Gobiernos, que, bajo la bandera de la democracia se montaron para dirigir y guiar democráticamente a los acaudillandos españoles, resulta que todos ellos fueron, de alguna manera, culpables de “presuntamente”, permitir, conniventemente, y sin que sepamos razón congruente de la razón de ello, que los dineros españoles siguieran colocándose en “urnadineros” (de urnas y dinero; es decir en bancos) de otros países allende nosotros…

Porque, millonarias cantidades de, primero pesetas (a la muerte de Franco salieron para Suiza hasta camiones cargados de obras de arte, recuérdese) y luego, con la primera “estafa democrática”. (Luis Roldán, ¿recuerdan, también?).Y la cosa no dejó de hacerse hasta el día de hoy, de una u otra manera de hacerlo, sólo que ahora se hace con euros, que rinden más, con menos peso físico… Si hiciéramos una pequeña búsqueda de datos sobre el reciente pasado “democrático” español, la cosa debiera ser de escándalo y de vergüenza, si bien sabemos que no lo será por cómo es nuestra atávica naturaleza latina, tanto en lo moral, como en lo deontológico… (Lo religioso, no cuenta, y sólo sirve para afectar pinta de santidad o beatería, que, si bien hace unos años, aún “iba a misa”, actualmente ya no va. Y menos desde que la Iglesia ha eliminado de un plumazo el purgatorio y el limbo de los niños, y ya los padres no se pueden preocupar de ello…)

El asunto llamado de “los papeles de Bárcenas” publicados en parte por el periódico “El Mundo”, y también por “El País” con mayor profusión de datos, no se sabe cómo llegó a la prensa, ni porque llegó ahora, en el momento presente actual, y no hace ya muchos años, habiendo fechas y datos algunos bien confirmados, de que esto lleva ya años en candelero, si bien el “candelero” estaba con las velas apagadas, y por ello, no alumbrando la cosa, ésta no se veía ni se miraba. ¡Ah!, pero “alguien”, quien fuera, creyó conveniente (por razones que los demás no sabemos), que era hora de pegarle un cerillazo a las velas, y “encenderlas” y que cada cirio, de los del candelero, comenzara a dar luz, y a poner su pabilo alumbrante, en derredor de su soma cerífero, dejando ver su capacidad “alumbrativa” y también como cada pabilo podría acabar “retorciéndose” por el “calor” de la lumbre…. (Aquello de que “cada palo que aguante su vela”, que alguien dijo, (antaño, no “ahora”) no tiene nada que ver con esto, ya que sólo tienen “palo” las velas marinas, que es a donde van sujetas, como velamen, y no los simples cirios de misa y rosario…)

Y luego del “cerillazo”, la cosa, comenzó a “arder”, poco a poco. Y al principio, sin mucho “ardor”, porque, como todo, cada vela, o cirio, tiene un periodo de inercia en tanto en cuanto no se calienta la mecha y se eleva la temperatura… Pero, aun luego, durante este período inicial de calentamiento mecheril, la cosa es que el pabilo de las velas se ofusca, y se emite menos luz, y se ve menos, por ello… Sin embargo, alguien, con unas buenas “espabiladeras”, cortó los “estorbos” que entorpecían la luz; es decir, “espabiló” las velas, y, cada cirio, en particular, comenzó a emitir más luz, y con ello, se comenzó a ir pudiendo ver cada vez más alrededor del cuerpo de cirio, o soma ceroso, de cada una, lo que había al efecto como “defecto”; es decir, como “chorreones” de cera que, por el “torcimiento” o mejor dicho, por la no “rectitud” y verticalidad perfecta de cada “cirio”, estos lucían sobre sus somas externos y el de los demás “cirios” que estaban al lado o en derredor, vista la configuración del “candelero”, o cirial, en forma de círculo o corro …

Como los demás hechos ya son conocidos de todos los españoles, nos vamos pues, ahora, a simplemente considerar las consideraciones consideradas por aquellos que, afectados poco o mucho, y salpicados de cera o de polvo que, cayendo sobre la cera caliente y derretida se les ha “pegado”, dieron razones para explicar el origen de tales “corrimientos” céreos sobre sus somas físicos y sus psíquicos o metafísicos y “honorables” principios de honradez, moralidad y deontología…

Pero, para hablar de razones, primero debemos saber que es la razón, en razón misma de la razón, que, sobre la palabra razón, da el patrio y glorioso DRAE, rector y egregio acendrador categórico del idioma. Pues bien, de la palabra razón, hallamos lo siguiente:

Razón. (Del lat. ratĭo, -ōnis). f. Facultad de discurrir. 2. Acto de discurrir el entendimiento. 3. Palabras o frases con que se expresa el discurso. 4. Argumento o demostración que se aduce en apoyo de algo.

La facultad de discurrir, de la primera acepción, se supone que la tienen todos los seres humanos, y, por lo tanto, también la segunda. La tercera acepción, sin embargo, ya es más dudosa de que la apliquen bien los humanos todos, ya que algunos parecen discurrir, o pensar, “con los pies”, según un dicho popular. Por otro lado, y en la cosa de pensar, si bien todos los humanos piensan (cosa que, a su manera también lo hacen todos los animales), en cuanto a algunos humanos, lo único que saben bien sobre pensar, es precisamente lo que también el DRAE dice sobre la cosa de pensar, donde lo expresa así el glorioso libro del idioma:

Pensar (2). tr. Echar pienso a los animales.

Pues bien, es esta segunda forma expresiva o significante de la palabra pensar, hay verdaderos artistas y artesanos en el país, ya que, en “echar pienso a los animales”, en esto, hay verdaderas figuras nacionales… Empero en la otra forma de pensar, racional, no parece haber muchos; y menos, en la clase política si nos atenemos a las razones que los tales esgrimen para defenderse de presuntos infundios, connivencias, compadrazgos, alcahueterías, desfalcos y otras desgraciadas y presuntas actividades, non sanctas, precisamente…

La facultad de discurrir, aplicada a la expresión del discurso y al argumento y demostración aducido como defensa de los presuntos cargos de corrupción que han desarrollado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Sanidad Ana Mato, no han convencido a la gran mayoría de los españoles, y tampoco, curiosamente, a la gran mayoría del partido político gobernante, siendo, al parecer sólo la cúpula o el “remate cuspidicular”, (la punta o ápice de la cúspide) los que parecen dar crédito a las excusas vertidas en tales discursos de proclamación de inocencia… Pero claro, estas proclamas de inocencia se hicieron, tal como suele decir el refrán popular, tarde, mal y arrastras… (Cosa no del Partido, precisamente lo del refrán aunque sea popular).

El discurso de aquellos que han querido quitarse las culpas de encima con declaraciones de inocencia y amenazas de querellas judiciales por atentar contra la presunta honorabilidad, no fue, en caso alguno discurso demostrativo de nada, y todos los “extras”, que se añadieron después (declaración de la renta del Presidente Rajoy, por ejemplo) o aun se puedan añadir, ya no mejorarán en nada la credibilidad y honorabilidad de su discurso. Y esto, precisamente por estar falto de razones racionales; razones de razón, razones de peso… La “rarefacción” del discurso, su debilitamiento en la falta de “densidad”, han hecho de tal “declaración de principios” de honestidad y deontología, sin embargo, una raridad, una rareza; una extraña y extravagante justificación, tardía, rarefacta, y rascona; es decir, áspera al paladar, y “no fácil de tragar”, por ello…

Pero, de la palabra razón, de nuevo el DRAE nos da razón, en otras acepciones, de un significar distinto, en donde, a razón de esta misma razón, razón significa motivo, móvil, causa de algo… Así, pues, las “otras” acepciones de la palabra razón, son las siguientes, en el DRAE:

Razón. 5. motivo (ǁ causa). 6. Orden y método en algo. 7. Justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas. 8. Equidad en las compras y ventas. Ejemplo: Ponerse en la razón. 9. Cuenta, relación, cómputo. Ejemplo: Cuenta y razón. Ejemplo: A razón de tanto. 10. coloq. Recado, mensaje, aviso.11. Mat. Cociente de dos números o, en general, de dos cantidades comparables entre sí.

La acepción número 5, que explica que, razón, es también motivo o causa de algo, (lo que fuere), nos debiera dar razón para saber por qué razón el ex tesorero del Partido Popular, Bárcenas, tuvo razón de obtener y guardar en Suiza 12 millones de euros, primero, y luego en razón de qué pudo añadir a los tales una cantidad de euros más, que llevó a elevar la suma de los unos, con los otros, a 22 millones de euros finales, en esta etapa… Y más tarde enterarnos por sus mismas declaraciones que la cantidad total ascendía a 38 millones de euros…¡¡Qué barbaridad!!... Por supuesto, en ello hay que buscar la razón que la palabra razón del DRAE en su acepción 6 significa, y que es “orden y método” para hacerlo, conseguirlo, y poseerlo… Razón de orden y método, pues, tuvo que haber para ello, en vistas de lo que explica el DRAE sobre el asunto de la palabra razón…

Claro que, luego de lo anterior, entramos en las otras variables de la palabra razón, y nos hallamos que, la acepción número 7 nos dice que razón es “justicia, rectitud en las operaciones o derecho para ejecutarlas”… Sin embargo, parece que ninguno de los españoles, excepto la cúpula del Gobierno actual, no cree que esta razón de la acepción 7 del DRAE, haya sido precisamente la razón que pueda “justificar” la rectitud de la razón de tener tales cuentas en Suiza, en franca huída de los derechos nacionales de impuestos fiscales, ni la razón del “derecho de haberlas ejecutado” (las operaciones y los depósitos) en razón de alguna legalidad conseguida judicialmente o estatalmente… (¿O sí, podría preguntarse alguien?...)

Y, si examinamos la razón de la palabra razón en su acepción octava, nos dice que razón es también “equidad en las compras y ventas”; razón esta que tampoco nadie se cree que sea la verdadera razón de tales sumas “cumquíbucas”, (de cumquibus, dinero) y tiene que haber otras razones, (aunque no sean razonables) por las cuales, la razón de haber razón de tales dineros, cuentas y entresijos elípticos (abreviados, con elipsis) o medio longos, tiene que ser otra razón distinta de esta que tratamos… Porque, en esta misma acepción, es cierto que el DRAE nos pone el ejemplo de: “A razón de tanto”, para ilustrar la razón de la palabra razón en su octava forma. Pero, si la razón de hallarse todo ese dinero en Suiza y fuera de España de manera ilegal, no es esta, debemos considerar que si se hizo tal fortuna a base mismo de “a razón de tanto”, debemos entender que, “a razón de tanto por ciento”, si bien no sabemos en realidad de qué, además de dinero… Y si esta razón que tratamos por el DRAE es la razón honorable y justa de la cosa por cual razón existe tal palabra razón, si esa “otra” razón, no es esta, precisamente, (y no lo es, porque la estancia en Suiza es a razón ilegal), nos preguntamos: Si no es tal razón, la razón honorable y justa de la equidad de compras y ventas, ¿qué tipo de razón es esta otra razón?... ¿Política, acaso? ¿Acaso social? ¿Religiosa y beata, por un otro acaso? ¿De otro tipo, abstracto o metafísico, quizá, pero con dinero disponible en físico cuando hace falta?...

La décima acepción, que dice que también razón es “recado, mensaje, aviso”, ha obligado a muchos a pensar que Bárcenas, en razón de sus buenas o malas razones (según desde qué lateral se mire la cosa) ha aplicado también esta razón de la décima acepción, en razón de lo que fuere la razón de hacerlo, y ha “avisado” mediante formas explicitas, implícitas, (y bien de rebozo, o bien sin rebozo) que, razones hay, para que sea dada razón de lo que fuere “razonable” dar como razón, en razón misma de la razón que él cree que le asiste como razón de algo, (lo que fuere) que maneja como razón estratégica, por razón “de protección y defensa”, y en razón mismo de su “necesidad” de hacerlo así, en razón de ello…

Y en la oncena acepción de la palabra razón, hallamos que también razón lo es tal palabra, en la relación entre el “cociente de dos números, o en general, de dos cantidades comparables entre sí”… Si buscamos pues, la razón de esta razón, en razón de hacer la cuenta de hallar un cociente, nos hallamos que, de hallar primeramente, en Suiza, 12 millones de euros, y luego 22 como total, el resultado final, es, aproximadamente, casi el doble de la cantidad de euros que había en principio… Y luego, la razón entre los 22 millones finales de euros, y su relación con los finalísimos 38 millones, es ya una razón de órdago que, si se establece la relación entre los doce iniciales y los 38 finales, la cosa es ya como para no hallar razón a tal razón, por mucho que le demos a la imaginación para teorizar como se puede llegar a tal cota de riqueza “eurípera”… (De euro y pera; es decir, de ser la cosa “la pera”)…

Y la pregunta vuelve a ser: ¿Y en razón de qué, tal razón ha crecido? ¿A razón de un tanto por ciento de alguna compra, alguna venta, alguna mistura de ello, o alguna otra cosa, en razón de alguna otra razón que tenga razón de ser?... ¿En razón de ser un “genio” de las fianzas, las confianzas, y las finanzas (y otras posibles “anzas”) sin ser sin embargo, como el genio de Aladino, el de la lámpara… ¡¡Que tantos millones de euros “añadidos” a una cuenta de doce, para sumar veintidós, y luego treintaiocho, en razón de alguna razón de alguna otra razón, son muchos euros a contar, para ser simplemente en razón de simple, o complejo,“tanto por ciento”!!... (El “valor” crematístico, del asunto, es de un grandísimo, y aún, sobre-superlativo “valor”, no cabe duda, aunque ignoremos la razón o en razón de qué…)

Y, siguiendo con el asunto desde el Diccionario: Luego de acabar las acepciones, el DRAE nos da una relación de otras razones que lo son, por ser razones, si bien estas son siempre “razones acompañadas”, pues tales razones forman, para ofrecerse y usarse, frases concretas, aunque cortas, y por eso “discretas”… La cosa va así:

Razón aritmética. f. Mat. Diferencia constante entre dos términos consecutivos de una progresión aritmética.

La “razón aritmética”, pues, vemos, (viendo la “explicación” del DRAE) que es la razón, que, aplicada al caso Bárcenas, nos da la diferencia que “constantemente” se fue generando, a partir de la cifra de 12 millones de euros, hasta la cifra final conocida de 22 millones, en el banco suizo, resultando aún, que luego, se disparó hasta los 38 millones de euros, desconociéndose si esta misma “razón aritmética” en la actualidad, sigue haciendo su función diferenciadora en razón de alguna otra razón ahora no conocida por nosotros, pero razonablemente conocida por el “interfecto”, en razón de que él está al tanto de ello, con seguridad, y de su posible crecimiento, que no decrecimiento, aunque sea en otros bancos…¡seguro!…

Pero, además de darnos el DRAE lo de la “razón aritmética” comentada, también nos da la siguiente:

Razón de pie de banco. coloq. La que es conocidamente disparatada o inaplicable al caso.

La “razón de pie de banco”, tiene dos opciones de entendimiento para Bárcenas; pero, para todos los demás mortales, sólo tiene una. La que sólo sabe Bárcenas, de las dos, es aquella “otra” razón que no es la del DRAE, en razón de saber en dónde, cómo, y cuánto tiene, en dineros, por hallarse siempre de alguna manera ubicado “a pie de banco”. Y sea este Suizo o no, y bien sea física, telefónica (esto dudable) o electrónicamente, él tiene, (en razón de esta razón) razón de conocimiento de la “razón de pie de banco”, en doble ración, de razón de lo mismo… Por supuesto, este hombre sabe de esta doble razón de la “razón de pie de banco” porque, además de ésta “otra” que maneja, (extraña al diccionario) también sabe y conoce la “razón de pie de banco” del DRAE, y que es la que pasamos a contemplar y expandirnos en ella, ahora:

La “genuina” y legitima “razón de pie de banco”, (la del DRAE; la que es “conocidamente disparatada e inaplicable al caso) es la que han dado en usar para disculparse tanto Bárcenas al decir que esa letra manuscrita del documento acusador publicada por los periódicos, no es su propia letra, (cosa que, sin embargo no había negado anteriormente), como las razónes que también dieron el presidente del Gobierno y la ministra de Sanidad, Ana Mato. Y todas fueron “razones de pie de banco”, por lo de “disparatadas y no aplicables al caso” según describe el DRAE, por la falta de argumentos claros y justificativos indudables; por la falta de convicción discursiva; por la falta de conmoración o expolición explicativa; por las precedentes y escandalosas circunstancias de conloar con anterioridad en el tiempo, juntamente sobre las responsabilidades del caso Gurtel, justificando circunstancias parecidas de mismos y terceros; por la simpleza de creer que los españoles son todos tontos, y que se iban a creer que, mostrando la declaración de la renta del Presidente Rajoy, los españoles todos se iban a conformar creyendo que, lo que no consta en la declaración de la renta, como “cuentas B”, no consta porque no existe… (¡Que los españoles somos todos tontos, es en definitiva lo que quiere decir la cosa, para ellos!…¡Qué falta de respeto, al pueblo patrio, que incluso les da de comer, dejándose robar, sin protestar por ello!…)

¡Es que, siendo de verdad tontos los españoles, con esto, ¿no es considerarnos además, idiotas perdidos, ineptos intelectuales, asnos mentales; estultos y estólidos ciudadanos; torpes, nulos y negados…? ¿No es tenernos a todos por soplagaitas y por zambombos, por aquello de que lo hacen “tocándonos los instrumentos”, según las más finas y delicadas técnicas, para que nos guste la cosa?... ¡Por favor! ¡Un mayor respeto a la ciudadanía; a los españoles todos que formamos la inmensa mayoría pagana del país, y que así de tontos e idiotas se nos ha considerado creyendo que este hecho de publicar la declaración de la renta del presidente del Gobierno nos iba a “demostrar” que las propugnadas y presuntas “cuentas B”, no existen, porque allí no constan!... Ciertamente, pueden no existir; pero, si existen, ¿es que acaso se han creído la clase política gobernante que, si no aparecen en la declaración de la renta del Presidente, es porque realmente no existen, y también nosotros nos lo vamos a creer? ¿Es que acaso habrían de aparecer cualesquiera “cuentas B”, en la declaración de la renta, de cualquier ciudadano, de existir? ¡¡Pues vaya tomadura de pelo para todos los españoles, desde los “altos” estamentos!! ¡¡Para todos!!...

Y la razón que han dado los políticos presuntamente implicados en todas estas “hazañas” financieras de “fondos B” en repartos y divisiones, para justificar su inocencia de tales prácticas, son realmente “razones de pie de banco” por no ser convincentes, por haberse dado tarde, (lo que no es normal cuando alguien ataca al honor y a la moralidad de uno, o de una entidad con honor), y por resultar demasiado escuetas, pobres, y sin levantar ampollas de a metro, y disparatadamente pobres, de parte de los presuntos, para tanta “grandeza” acusatoria de falsedad de documento, testimonio e intención perversa…

“Razones de pie de banco”, porque, siendo tremendamente damnables los hechos tanto para la “salud” de los presuntos, para su partido político, y asimismo para la nación entera, se ha dejado ir la cosa por un cierto tiempo, (de meses, lo que es inexplicable y sospechoso, por ello) sin atajar de base rápidamente tales barullos tiznantes del honor y la decencia; “razones de pie de banco” porque las explicaciones se hicieron sin urgencia y calmosamente durante estos tres largos meses; “razones de pie de banco” porque las justificaciones fueron siempre pobres y “mansas” , como sin argumentos, sin ganas, sin una defensa enérgica del honor y la decencia; “razones de pie de banco” porque habiendo en algunos de los implicados extrañas conjunciones al caso Gurtel, el trato social y laboral, (y sus prestaciones económicas) de alguna manera siguieron durante un tiempo entre ellos y su partido, lo que incrementó aquello que dice el DRAE de que son razones “conocidamente disparatadas o inaplicables al caso”; “razones de pie de banco", porque, otro “presunto” culpable, (y ya no presunto del caso Gurtel), Jesús Sepúlveda, el ex marido de Ana Mato, ministra de Sanidad, se descubrió que era, todavía desde el tiempo en que estos hechos de implicación en el caso Gurtel salieron a luz, un “endoparásito” del partido del Gobierno, que cobraba en nómina, tenía despacho propio, coche oficial y secretaria particular, y sólo “trabajaba en su casa”…¡para el Partido, se supone, claro!... Porque sería ya el colmo que lo mandaran a casa, y cobrara sin trabajar… Y esto desde entonces, hasta hoy, o hasta hace muy poquísimos días, porque, de Jesús Sepúlveda, de repente, hoy, día 11 de febrero de 2013, (día de sorpresas porque también el Papa Ratzinger anuncia su próxima dimisión) van y nos dicen “eufemísticamente” que lo han despedido; es decir, según han dicho en plan suave y delicado, con mucho filis: “ya no trabaja en esta casa”… …¡¡Menuda prenda, y menuda prebenda esa que ha tenido hasta ahora!!...

En fin: Las razones que dio el Gobierno, o se dieron desde el Gobierno, fueron siempre “razones de pie de banco”, porque eran, como expresa el DRAE, “disparatadas y no aplicables al caso”, sabiendo de las presuntas conexiones gurtelianas que, bien por endopropulsión (propulsión desde el interior) o exopropulsión, (propulsión desde el exterior), alguien se había preocupado de hacer saber y conocer… Y, ¿alguien intentó descubrir la fuente del chivatazo? ¿Quién dio el cañutazo padre y madre, que pone en entredicho al Gobierno, y que parece que no hay demasiada prisa en saber quién es?... ¿Quién, sabiendo tales cosas incurrió en el delito de alcahuete y compinche al callárselas, y nadie le busca con urgencia para que dé cuenta de ello?... ¿Qué más cosas sabe el “invisible”? ¿No se le busca precisamente por ser invisible, a todas luces, o por la de cosas comprometidas que sabe y la de documentos que podría aportar? Porque lo que sabe y podría aportar, en información comprometida, pondría en peligro algo tan importante, como cargos, rangos fandangos, mangos (agarraderas por donde se tienen las sartenes) y desmangos, y los demás “gos” de categoría que tendrían que enfrentarse a consecuencias no deseadas... ¡¡Podría ser terrible!!...

Y claro, tales justificaciones o “razones de pie de banco”, que desde el Gobierno se dieron para justificarse y decirse todos ellos inocentes del asunto, nadie en el pueblo español se las ha creído, a pesar de que somos medio tontos. (No tontos completos, que no es lo mismo, como se creyó desde el Gobierno, tratando de convencernos de la no existencia de las presuntas “cuentas B” por no aparecer en la declaración de la renta del Presidente). Y nadie se ha creído estas razones, por lo “conocidamente disparatadas e inaplicables al caso” desde la perspectiva en que lo hicieron desde la tardanza, la amenaza también tardía y la cortedad del discurso justificativo; sin datos objetivos creíbles, ni al parecer mucha convicción defensiva para contraír de manera conspicua y tenaz, tales “presuntas” acusaciones y hechos delictivos… Y con menos prisa, todavía, en desenmascarar al posible y “apócrifo” autor de tales “desonzadas” listas… Porque, despercudir lo manchado, lo ensuciado, sólo TODA la verdad, lo podría hacer… Y. ¿quién sabe TODA la verdad, excepto el percudidor de turno, de este caso concreto?... ¿Quién es el tal? ¿Qué más sabe que puede repercudir, remanchar, reensuciar, acaso, si se descubre? ¿Se sabrá alguna vez?... ¡¡¿…?!!

Y para terminar, ya, pues vamos algo largos de tema, daremos las otras “razones” que el DRAE define en la relación con el idioma y su aplicación significativa, para que el lector las tenga todas a mano, por lo que pudiere necesitar en cuestión de razones, por razón de alguna cosa que necesitare razón para ser razonable. Estas son:

Razón natural. f. Potencia discursiva del hombre, desnuda de todo matiz científico que la ilustre.

Este tipo de razón, sin ir más lejos, es aquella que han esgrimido para defenderse los “encausados” en la presunción de los hechos por el “apócrifo” escritor de las listas incriminatorias en “extras” crematísticos de presuntas “cuentas B”: Han dado razones “naturales”, y con total naturaleza de carácter, sin alteraciones, sin enfados convincentes, sin rabia facial, ni gestual, ni otra cosa semejante, y, además, como bien se ha visto, sin matiz científico alguno que ilustrara convenientemente tales explicaciones “expiatorias” de presuntos pecados pecuniarios en deceptorias listas de negros renglones con nombres, apellidos y “piadosas”, (si acaso) cifras numéricas con cantidades escritas, y, además “com-putadas”… (Que lo de computadas, quiere decir, contadas ao calculadas, mediante números, pues, de números se trata la cosa…)


Razón trigonométrica. f. Mat. Relación entre los lados de un triángulo rectángulo; por ej., seno, coseno, secante y tangente.

“La razón trigonométrica” es una razón complicada en razón mismo de serlo por tener un triángulo tres lados, y tres ángulos (por lo que, por el total, es un “hexapluro”, (o un plural de seis “cosas”) y ofrecer por ello también tres perspectivas o puntos de vista “lineales”, (según la línea política) y tres puntos de vista “angulares” (según que “esconce” se tenga, también político) , razones estas con razón también para complicar la razón de la cosa, como se dijo en principio. En razón de las razones de esta complicada “razón trigonométrica”, tenemos que analizar el asunto por partes, para poder entender la razón de tal razón, y en razón de qué razón. Y ello nos lleva a saber qué:

1)- Hay un seno; es decir, una teta. Y donde hay una teta, se puede chupar, por ejemplo, para extraer alimento; leche fresca; alible sustancia que no sólo gusta a los niños, sino también a los mayores por muy formales y maduros que sean, ya que las cosas “seniles” nunca están reñidas con las cosas de comer, infantiles… ¡Y ya que de los senos se come!, ¡¿quién no desea “tirar” de la teta?!…

2)- Hay un coseno, que es un seno al lado de otro seno (en este caso, el primero), lo que significan, en su total, dos tetas. Dos tetas que son “envases” alimenticios termoregulables y sin necesidad de cuidados criogénicos (no de crío, o niño, en este caso, entiéndase) por lo cual y a excelente temperatura para el “paladar”, se puede chupar el doble, o incluso alternar del seno al coseno, y viceversa, para no aburrirse en la cuestión de alimentarse de tales atributos, sin empalagarse nunca, por aquello ya conocido y archiconocido de que “en la variación va el gusto”….

3)- Hay un, o una secante, que bien podría ser una bayeta, para enjugar, o un pañal para empapar, o una esponja para absorber, o cosa alguna que también “chupe”, (si justo de otra manera bien distinta de chupar) “sobre” todo aquello otro que se caiga o se derrame “limpiamente”… Por supuesto, (y “sobre” esta misma razón) lo de “enjugar”, “empapar” o “absorber”, sería una labor “hecha a mano”, (o “sobre”-mano, como también podría decirse) y no con la boca, como las otras primeras formas de hacerlo…

4)- Hay, al menos, una tangente, la cual, como bien se sabe, es una ubicua salida que siempre está disponible para poder salirse por ella en cualquier caso de necesidad, urgencia o apremio de alguna contingencia que surja de relance, y pesque a quien sea, de manera impróvida, como puede serlo, por ejemplo, cualquier escopetazo inopinado o cosa artillada desde frentes difusos e incluso metafísicos… Posibles ataques estos que necesitan de la tangente para salir de tales lances. Por supuesto, en lo de “salir por la tangente”, también hay varias formas: Una es la forma sub, o baja; es decir salir por debajo de la tangente. A veces es una forma oculta de hacerlo, y se sabe muy poco de ella, en términos “logísticos” La otra forma de “salirse por la tangente”, es la forma “sobre”, normalmente la más usada, y mucho menos conocida, porque deviene a ser lo que se llama una “salida de altos vuelos tangenciales”… Por supuesto, estas son “salidas de emergencia” todas ellas, y para salirse también de ellas, tienen asimismo otras “salidas por la tangente” que se conocen como “salidas por la tangente de la tangente” resultando, en realidad, subsalidas, (como todo lo sub- que pueda haber en la Administración, como ya es de saber, en aquello de sub-contratas, sub-sobres, etc.) y que sería muy difícil de explicar, al inexperto, en qué consiste la cosa, y por eso lo dejamos sin exponer…

Pues bien todas estas relaciones halladlas justo en la “razón trigonométrica”, son razón de que ésta lo sea por pura idiosincrasia; de suyo; por atavismo “congénito” de ser tal cual tal razón, y no de otra forma o razón cualquiera de ser distinta, disímil y desemejante… Las relaciones de razón, de la “razón trigonométrica”, llevadas a la vida real, son claras, tajantes e innegables, y son razones de peso, en razón de su gravedad. (La gravedad, ya sabemos que es la que causa mayor o menor peso en todas las cosas). Y en razón de ser así la razón ésta, y no de otra forma cualquiera, la “razón trigonométrica es una razón que puede dar muchas razones, incluso para comer, en razón de que lleva, en su “cuerpo”, como empiece de lo de “trigonométrica”, a la palabra “trigo”, que ya sabemos bien todos nosotros que es comida de la cual hay en abundancia en todos los países, y también en España, por supuesto…

Y llevada la “razón trigo-nométrica” a la relación de lo que “presuntamente” ha pasado en la España política durante los últimos tiempos, (de unos veinte más o menos, años acá), resulta que, además de lo del “trigo” (con el cual también se ha alimentado a la vaca, pero poco) se ha “tirado de la teta” de la también “presunta” vaca española (antes se decía “la piel de toro”; pero eso fue antes; ahora tal expresión ni el DRAE la recoge) hasta dejarla exhausta y “enjuta”, al punto de no poder recuperarse si no se le da un tiempo de descanso oportuno y cuidadoso, cuando sea, que esperamos que sea ahora, precisamente… Porque claro, en estos casi (o sin casi) veinte últimos años, según parece deducirse de las presuntas listas de cuentas y otros “presuntos” factores mamandúrricos, no ha habido posología “extractora” científicamente calculada para no exhaustar a la vaca nacional, aunque si, hubo, (al parecer, y siempre presuntamente) “posología aritmético-numeraria”, que fue en poco o mucho grado (y más bien mucho) “correctamente” administrada, como “sobre”-alimentación”, según también se deduce de lo que “presuntamente” se sabe de la cosa…

Y que el uso de la “razón trigonométrica” fue muy extendidamente usada en España, da de ello rendida “cuenta” la de razones que, en función de la línea lateral del “triángulo” español político (es decir el Gobierno en dos divisiones de intereses internos insinuadamente insinuados con claridad, y la oposición, cual sea de las dos, según toque a gobernar), han hablado del caso desde también sus diferentes puntos de vista, laterales todos ellos con respecto a los otros, y con angulaciones que pueden ser simétricas (aunque no convergentes) o asimétricas, dependiendo de si el triángulo es, en unos casos rectángulo, isósceles o escaleno, y, por lo tanto, también disímiles en la visión “trigonométrica” del asunto… Y las salidas “por la tangente”, han estado a la orden del día como corresponden a sucesos tan enormemente “sobre”-valorados” en la versión de unos, y en la “sub- sobre-valoración” que indicaban los otros, todo en grado de “presunción”, claro… Porque, de acabar sabiéndose cierto que hubo “sobre”-valoración” flagrante, entonces habría que tener en cuenta también aquello de investigar si era la cosa, con “franqueo”, o sin “franqueo”, lo cual, en función de esto, podría ser también más o menos grave, porque habría que investigar si en el “franqueo” se han evadido impuestos, o no; es decir, si había “franqueo en A”, o había “franqueo, en B”…

Y, siguiendo con las razones, la siguiente razón a considerar, es la razón de “estar a razón” o “estar a razones”, de lo cual el DRAE nos dice lo que sigue:

Estar a razón o a razones. frs. Raciocinar, discurrir o platicar sobre un punto.

En efecto, “estar a razón” de algo, usando la cosa en singular, (pero sabiendo que uno puede pluralizar la cosa, con el permiso implícito del DRAE, que así lo manifiesta) es simplemente, raciocinar; es decir, reflexionar, discurrir o platicar sobre un punto, donde “punto” aquí, es un asunto, una cosa o un argumento, pongamos por caso, aunque aún pueden ser más cosas, incluidos los mismo puntos geométricos y los aritméticos también. (Que son aquellos que separan cantidades matemáticas rotundamente diferenciadas…) Pero, en el asunto que nos ocupa de la política actual de la nación, se ha discurrido desde muchos frentes (atacantes y atacados) y se ha platicado o hablado sobre uno y otro punto de todos los puntos que se han dado como motivo de discurso político en el asunto de las listas “negras” con rayas amarillas, que repetidamente hemos visto en periódicos y telediarios, además de otras temáticas sobre el tema como derivaciones de anteriores tramas de crematísticas cuentas “presuntas” en parte y en parte no… Unos y otros, los que han “estado en razón” de platicar de la cosa, platicar, han platicado, y discurrir han discurrido. Pero aún nos falta por saber, en razón de las circunstancias y de todo lo “presunto” del asunto, por ahora, si han o no raciocinado, en efecto, para que se pudiere cumplir la razón de esta razón de “estar a razón” del asunto de esta razón de estarlo… Queda pues, pendiente esta razón, en razón de no haber razón contundente que, en razón de ella, se pueda aplicar con razón de serlo, en razón de serlo, en efecto…

Y ya la última razón que vamos a exponer, en razón de razonar sobre ella, es la siguiente, que el DRAE expone así, con tres acepciones:

Razón de Estado. f. Política y regla con que se dirige y gobierna lo perteneciente al interés y utilidad de la república. 2. Consideración de interés superior que se invoca en un Estado para hacer algo contrario a la ley o al derecho. 3. Miramiento, consideración que nos mueve a portarnos de cierto modo en la sociedad civil, por lo que podrán juzgar o pensar quienes lo sepan.

Analizada por partes, esta definición de la “razón de Estado”, aunque a muchos les fastidie, (que lo hace, seguramente) la primera acepción no es la “razón de Estado” que el Estado ha estado defendiendo, por medio del Gobierno, sabiendo que, un rey, a menos que sea un “rey republicano”, (como decía una vez la madre de mi amigo Ricardo Alcalde”) no puede defender, apoyar, ni congratularse siquiera, con una republica en su país, ni defender “razones de Estado” cuando el Estado es una republica. Por lo cual, los técnicos del lenguaje, los señores Académicos que elaboraron lingüísticamente esta acepción primera de la “razón de Estado”, o estaban “colocados” (en una república, por ejemplo), o “colocados” por el vino (o ya de resaca, también) o “colocados” por algún tipo de estupefaciente, sabiendo que nos “estupecfarían” a los lectores cuando diéramos con ello leyendo el DRAE… Con todo, la lectura en el DRAE de esta definición, nos hace ver que, o tal definición es ya del tiempo de la República, o está ya puesta para el tiempo de la próxima supuesta “cuarta República”, cuando quiera que sea, o bien los tales Académicos no reconocen, bajo supuesto alguno lingüístico, que la nación española (es decir, España) sea un reino democrático, establecido, consolidado, y mantenido, en base a los requisitos de serlo, como Reino… Porque, esta primera definición de “razón de Estado” del DRAE, debiera de haberse redactado con más exactitud y precisión “previsora” de eventos o contingencias posibles, y más o menos debería haber sido expresada así:

Razón de Estado. f. Política y regla con que se dirige y gobierna lo perteneciente al interés y utilidad de la república. (O del reino, si fuere el caso…)

Al menos, en este caso, también, (digo “también”, porque ambas cosas son casos; sólo que en un caso es caso de una república y en el otro caso, es caso de un reino…) de haber metido en medio la mención de un reino, la cosa hubiera quedado disimulada sin tener que recurrir al “eufemismo” de un posible “reino republicano” (que podría haberlo según la visión futurista de la madre de mi amigo Ricardo Alcalde), y así no resultaría chocante, y hasta aberrante en la actualidad de nuestro país, que las “razones de Estado” sólo puedan estar ligadas a las repúblicas y no a los reinos… Por eso, si la cosa es lingüísticamente correcta tal como el DRAE lo pone, entonces tenemos que entender, asumir y hasta presumir, (si se diere la ocasión) que en España no hay “razones de Estado” de ninguna clase, porque España es un Reino, (según se nos dice desde todos los lados, ángulos y esconces posibles, del país) y no una República. Y como consecuencia de ello, si desde el Gobierno u otra entidad nacional se nos insta a entender que sí, que España tiene “razones de Estado”, entonces se sobreentiende, leyendo el DRAE en esta acepción, que España es una República, y no un Reino, y que el rey está “compinchado” en este sentir, y es connivente en el “eufemismo” de ocultar una República encubierta, como parece ser que somos (según el DRAE, repito, que es quien entiende de significados lingüísticos) bajo la apariencia hipócrita y connivente de un Reino…

Y desde luego, ni moral, ni deontológicamente, ni de otra manera digna y honorable, un rey no puede hacer tal cosa, de “connivir” ni desde el Estado, ni desde el Gobierno, ni desde cualquier otro punto de mirar la cosa, con la confabulación de defender una República, en su país, a menos que la Republica lo quiera coronar libre y solemnemente, como “rey republicano”, lo cual sería, precisamente, la mayor aportación gloriosa y magna, por supuesto, a la verdadera y única democracia demostrable que pudiera existir como tal, sobre la Tierra pues el resto de lo que se llama democracia sólo son paparruchas, mentiras en forma de embolismos y cancamusas, y eufemismos seductivos que sigue amparando la poderosa máquina entitativa del Estado, o desde la engañifa moral, o desde la “celestialidad” promisoria, como es más normal, siendo a la vez, lo mismo ambas cosas, aunque sí, “eufemísticamente” mostrado así el asunto al pueblo… ¡Nos tratan que ni que fuéramos moros aspirando al Paraíso de las hurís!.. (Porque, si no hay hurís, parece que tampoco importa ya el que haya Paraíso!...)

Teniendo, pues, en cuenta la gravedad del asunto encontrado en el Libro Nacional del Idioma (a entender, el DRAE) acerca de la primera acepción de la frase “razón de Estado”, propugno, desde este artículo, “desfacer tal entuerto” , por parte de la Academia, rápidamente, y de una vez por todas, y dejar a su través (a través de la definición de “razón de Estado”) sentado el hecho de dejar completamente aclarado el asunto patrio de si España es un Reino, una República encubierta, o un “eufemismo” que se pueda entender, de todo ello, como que en realidad somos un “reino republicano”, que es lo que, al parecer, parecemos ser, por el parecido que con ello parece dejar patente la susodicha “clarificación” que la definición “razón de Estado”, muestra a través del DRAE sobre el tema… Y ahí dejo la cosa, para que los reales (¿o republicanos?) académicos del idioma, tomen cartas en el asunto, o no las tomen, si acaso la cosa es, en realidad, aquello que aquí se ha presentado, o no…

Y dejada ya la cuestión de esta primera acepción de la descripción (tres “ión”, seguidos, como vemos, en este renglón solamente) de la “razón de Estado”, y pasando a comentar la segunda de ellas, resulta que, en razón de una razón “de interés superior” (sin explicar qué tipo de “interés” es este) el Estado puede “invocar una consideración para hacer algo contrario a la ley o al derecho”… Es decir, un Estado, cuando le “salga de las narices”, se hallen o no de acuerdo sus “consideraciones” con las promesas y voluntad, “democráticas”, de sus habitantes que votaron a tales promesas, puede pasárselas por el forro, y hacer algo contrario a la ley y el derecho, simplemente en razón de la “razón de Estado” de considerarlo así, en razón de la razón de así ser la “razón de Estado” y no de otro modo cualquiera, según reza tal acepción, en razón de ser, simplemente “razón de Estado” para serlo… ¡¡Pues vaya con eso de la democracia democrática!!.. ¿Y no se dan cuenta ustedes, señores ciudadanos españoles, que esto mismo es lo que ha sucedido, al menos, en esta legislatura que estamos viviendo, en este año 2013? ¿Y qué nueva “razón de Estado” podemos esperar en razón de la razón de lo que se está cayendo, políticamente en recortes de todo tipo, subidas de impuestos, congelaciones salariales, menoscabo de las pensiones de los jubilados y otras muchas traiciones y trapacerías o fraudes a las promesas electorales, como razón de otras razones que no conocemos ni en razón de qué?...

Y por último, yendo a la tercera acepción de la “razón de Estado”, nos da esta razón, razón de serlo, en la razón de que es, a decir del DRAE, el “miramiento, consideración que nos mueve a portarnos de cierto modo en la sociedad civil, por lo que podrán juzgar o pensar quienes lo sepan”

Pues bien: Yo no veo que esto sea una razón de Estado. A menos no, escrito Estado, con mayúscula. .. Porque lo que sí parece es una “razón de estar”, o una “razón de ser”. Pero, razón de Estado, ¿en qué, si no tenemos razones que el Estado acepte para dejar de darle a las tijeras recortando de todo lo bueno, de todo lo útil, de todo lo sano y de todo lo moral, honorable y deontológico?... En esto, simplemente, creo que los “reales Académicos” se andaban, o bien “por la ramas”, como los monos ancestrales (por el atavismo genético mitocondrial, del ADN, por ejemplo) o bien se andaban “por la nubes”, como las bruxas gallegas, etéreas y “elevadas” ellas… ¡Y yo que siempre creí que los “técnicos de la lengua” tenían los pies en el suelo y eran bien, bien, asentados todos ellos!... ¡Pero no; parece que no, que lo que son es “bien sentados en sus poltronas de la Real Academia, donde se deben de echar cada siesta!... ¡¡Vaya que sí; vaya que sí!!...

Y, para acabar ya, diré también que, en esto de la política nacional, al igual que en la Mercante, se suele decir aquello de que, “el pabellón cubre la mercancía”, lo cual, según lo aclara el DRAE en la segunda acepción, significa o “denota que una autoridad o persona respetable ampara cosas ilícitas o viciosas”....

También es bueno recordar otra expresión popular que dice aquello de “pregonar vino y vender vinagre” que también el DRAE define como: “Tener buenas palabras y ruines obras”, que es lo que ha hecho el Gobierno español de sus promesas electorales, que hizo repromisiones sin cuento (con mucho cuento, claro) por las que el pueblo les votó, y que luego suprimieron todas traicionando todo cuanto sus promesas, por las que ganaron las elecciones, decían…

Además, debemos de darnos cuenta que, en esta actualidad dosmiltreceañera, de ahora mismo, de hecho, España parece una trisarquía, (gobierno de tres poderes) porque, en realidad estamos gobernados por tres mandos “políticos”, ahora mismo impepinables e ineludibles: La cosa gobernada desde Bruselas, y por la Merkel, sobre todo; el Gobierno Rajoy, y el “gobierno” Bárcenas, donde, el primero y el último de estos tres poderes, mandan a todas luces, sobre el segundo de ellos, uno de cada también por cada esquina… Nunca una cosa tan “esquinada” vio apretado su “centro” por la “izquierda lateral”, (la de “al lado”; la más próxima a la ídem) ni por la esquina de la derecha bruseleña, para que las cosas no vayan torcidas al compensar así tales presiones laterales… Al Gobierno Rajoy, le aprietan los… ¡lo que sea!, desde los laterales mismos de izquierdas, y de derechas… y él como sucedía con el conductor beodo de un autobús, en mi pueblo natal, también el Presidente español conduce, “por el medio”, a la nación, si no estando “chispo”, seguramente sí, echando chispas…

Y para acabar, la historia de este conductor vecino y borrachín, es como sigue, y ello es verdad, puedo asegurarlo: Conducía un autobús de pasajeros, y, a pesar de su manifiesta beodez, nadie dudaba de su pericia como conductor, y los viajeros iban incluso tranquilos en el autobús, y nunca tuvo un accidente a pesar de conducir durante muchos años ese autobús de pasajeros en la empresa. Esto sucedía hace ya muchos años, siendo yo joven, cuando ls carreteras no estaban tan pobladas de coches y cuando no había apenas controles de la policía. Este conductor, ya murió hace al menos unos 25 años, pero aún se le recuerda, además de con cariño, por sus salidas chuscas e ingeniosas ante preguntas comprometidas.

Cuando alguien le preguntaba como conseguía conducir derecho el autobús (y se lo preguntaban, y no es mentira la cosa, puedo dar fe de ello) él siempre respondía lo mismo. Respuesta esta que hizo de ella, por ingeniosa y “certera” un refrán popular que aún hay se repite muchas veces en el vecindario, cuando en algún tema viene al caso el citar como ejemplo el asunto.

La cosa era así:

-"¿Cómo haces para conducir derecho en la carretera, estando borracho como siempre estás?", le preguntaban.

-"La cosa es fácil" (respondía): "Bebo lo suficiente para ver tres carreteras, y luego siempre voy por la del medio"…


Aquí dejo pues la cosa de todo lo comentado, pues creo que ya no podría añadir más…




Xosé Gago.

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