Venero, venatorio y venático. (De salir, cazar, y hacerse el loco...) 28 enero 2014,

Reflexiones profundas sobre atavismos nacionales y ascentrales convicciones...


Entre otras cosas, "venero", (palabra que deriva de vena, conducto, cauce) es un manantial de agua. Es el lugar donde nace y brota la misma; el origen del rio o de la fuente; el punto de nacimiento de algo y de donde ese algo procede, emana y mana con abundancia, o, al menos, con suficiencia… Venero, pues, por extensión, puede ser cualquier cosa de donde procedan otras de forma más o menos continua, con una cierta asiduidad y perseverancia, e incluso, con monotonía, pues siendo ello una cosa repetitiva, es posible que acabe por inmiscuirse de esta última y redundante invariabilidad del conllevar aburrimiento en su "veneración"… (Cosa, esta, la de la "veneración", que también ocurre cuando alguien venera y venera a los santos y a las vírgenes, siempre con las mismas clases de velas, rosarios y demás rezos, letanías y retahílas oratorias… ¡Es lo malo de redundar!...).

Venero, pues, en la extensión figurada o metafísica de la palabra, puede ser cualquier fuente de inspiración psíquica o intelectual que haga fluir de la mente ideas y conceptos que, por ejemplo, luego o a la vez, se puedan plasmar como lo hace el poeta con sus versos, el pintor con sus dibujos y el literato con sus novelas o relatos, y de donde se van sacando, con treguas o sin ellas, concepciones con las que llevar a cabo su obra los unos y los otros, gracias a ese brotar de la imaginación "veneraria", (y "venerante", si fuera el caso) que redunda en dar ideas y derivados y que permite a muchos, y sobre todo a los poetas, "calzar el coturno" para pisar en firme como venerandos, cuando sucede…

Lo de "venatorio", (del latín venatorĭus) no deviene, sin embargo, de vena ni de venero, a pesar de su parecido fonético, sino que su raíz acaece en ser una cuestión derivada del latín venātus, caza, de donde también lo de "venador", palabra con que se conoce de igual forma, al cazador, ya que es lo que significa esta última palabra como derivado latino de venātus, y de donde también proviene la palabra femenina "venadriz" (del lat. venātrix, -īcis) con la que igualmente se conoce a la mujer cazadora.

Lo de aquesta; es decir, la venadriz, la mujer cazadora, y bajo esta definición, ello era el nombre común con el que se le daba empaque y catadura moral a la fémina que iba de caza, para "honrarla" entre los hombres en democrática igualdad de condiciones, con un altisonante y sugestivo epíteto de categoría casi poética; pues, así, mocosuena, su terminación fonética recuerda mucho a la terminación de emperatriz, y eso le daba, al asunto, categoría mayúscula y una cierta aureola de dignidad y nobleza; consideración esta que bien sabía, también agradecer la venadriz, luego, con sonrisas, mohines y "otras cosas"… Y lo de usar y decir la forma semipoética, "aquesta", (la venadriz) antes, al principio del párrafo, en vez de decir "esta", palabra más moderna y correspondiente a aquella, la cosa también fue por situar el asunto en un ambiente más de su tiempo aquel. Tiempo aquel, precisamente, en que así se decía la cosa descriptiva del caballeroso definir a la fémina cazadora con la semipoética condición oral de hacerlo con fina sutileza, con elegancia, con fililí literario, con noble desinencia de asemejarla a la emperatriz que conquista y embelesa, a la vez…

Por suerte, la desinencia, no sé porqué, de esta palabra concreta, venadriz, recuerda siempre, en todos los casos, y lleva a la idea concreta, de emperatriz, y nunca, sin embargo, a pesar de su más parecida forma final, a dominatriz, (del latín dominātrix,-īcis) que debería ser más natural de asociar a ella, y que significa mujer dominadora, más propio incluso de la emperatriz, que lo otro… ¡¡Pues no!!: ¡Venadriz siempre suena a emperatriz; "emperatriz de la caza", y a nada más!!... ¡¿Qué tendrá la palabra esa, semipoética ella, como virtud fonética de convertir los sentimientos al convencimiento mental de tan noble, real e insigne asociar?!... ¡¡Venadriz!!... ¡¡Qué bien suena, ¿verdad?!!!

No cabe duda, también de que el nombre del venado, (o ciervo) animal este de los llamados de caza mayor, (por ser de tamaño superior al de conejo, la liebre y las palomas y perdices, por ejemplo, considerados de caza menor) y al que hubo gran afición en tiempos pasados en donde prendió literariamente el concepto de caza (al principio se llamaba venado a cualquier pieza de caza mayor, fuese ciervo, oso, lobo o jabalí, por ejemplo) para derivar en esta palabra concreta, "venatorio", que estamos a ofrecer como motivo de reflexión culta sobre su uso y abuso (de la caza) y demás paradigmas derivados, como aquello de, por ejemplo, llamar al cazador profesional como "escopeta negra", sin que ello sea sinónimo de luto, ni de pena o dolor, precisamente, por causa de la muerte de los cazados animales, sino que lo de negro deviene por otras causas más oscuras que no podemos aquí definir, por falta de luz, ciertamente, para ello…

Y, yendo ahora a lo de venático, nos hallamos con que esta palabra deriva de vena; pero no de vena de venero, sino de vena, pero de loco… Por lo tanto, un "venático", no es un venero ni una persona que tiene un venero, no; si no que es una persona que esta "venada"; que está ida; que esta chalada, loca, chiflada, sonlocada… Sin embargo, el significado completo de venático, loco, chiflado y todo lo demás que comprende esta definición, por ser derivado de vena, lleva y conlleva en sí también aquello otro de ser igualmente un venero, si bien, con el uso normal e irreflexivo de la palabra, usada por el vulgo muy poco científicamente en su completitud de significar, parece haber perdido ella parte de sus sintácticas virtudes de representar esas otras cosas que sigue significando pese a todo, y pese sobre todo, a ese “olvido” inconsecuente y alocado, a la vez, (quizás por las prisas de la vida y los compulsivos ataques de la agresividad social y comercial que nos llevan a considerar "venados" a los que no obran convencionalmente) que casi hemos dado en olvidar por haber confiscado parte del contexto de su aplicación significante…

Porque, en efecto, la palabra "venático", mantiene en sí su raíz etimológica de vena, y, por lo tanto, de venero, de manantial, manantío de algo, lo que sea, en donde aquí, "lo que sea", con respecto a esta palabra venático, a considerar, es aquello de que el venático no es ni más ni menos que "un venero de locura", de sinrazón, de enajenación, de sonlocación y de otros muchos “on” y de no de menos de chaladura, de chifladura y de alguna que otra posible “ura” que por ahí se ande esperando turno de salir a luz de tal venero venático, según se tercie, coincida y se efectúe el asunto…

Y, de todo esto lo ya dicho, apuntado y "tomado nota", (lo que se supone, esto último, si es que se ha apuntado la cosa y no es un envite falso o farol, el asunto) debemos también entender y comprender,(porque, a veces, hay quien entiende, pero no comprende lo que entendió, lo que también parece ello cuestión venática impepinable) que el mundo entero, con sus bosques, sus valles, sus pastizales, sus arbustos y sus todos los demás ambientes propicios para la caza, por ejemplo, el mundo, repito, es un hermoso y deseable lugar para ir de caza, y sobre todo, habiendo tanto y tanto donde escoger para lucirse como venador o venadriz, si fuere el caso. Y, en nuestro mismo país, esta España cuyo nombre, a decir de unos historiadores deriva de "saphan", supuesta o teórica palabra hebrea que dicen que quiere decir, (si dice) "tierra, o país de conejos", según una etimología supuesta y muy primitiva del nombre de nuestra nación, y donde la exuberante existencia de tales animales parece que se puede confirmar en antiquísimos documentos que de ello afirman y dan testimonio…

Entre nuestros ancestros, con seguridad, hemos tenido toda suerte de venadores y de venadrices, y en nuestros ya más contemporáneos tiempos hemos gozado de la fama de grandísimos cazadores y sobre todo, "pescadores" de grandes piezas marinas, tal como lo ha demostrado para todo tipo de prensa, documentales, el NODO, y otros medios, el insigne y singular Caudillo, si no ya de todas las Españas, como otros, si de toda la España nacional y patria que le tocó a gobernar, dirigir, legislar, y militarizar, además de precisamente, cazar y pescar, y todos, todos, los demás “ar” que, como, además, buen militar, tuvo a bien tener, teniéndolos o habiéndolos tenido, pues si no, no los hubiera tenido, aunque los hubiera querido tener…

Y, ya, ya mas luego de eso; ahora, más ahora, en la más rabiosa actualidad del estrenado siglo XXI, nuestro "gran cazador nacional", (si bien como "gran pescador" no se nos ha dicho mucho de ello) nuestro gran venador patrio, nuestro insigne y noble venador real, el rey D. Juan Carlos I, nos ha dado ejemplo "más que sobrado" de que en la actual España todavía seguimos en la racha de ser, los españoles, (o, al menos, algunos) venadores de categoría internacional, como lo han dejado sentado (al menos, también) las incursiones venatorias de nuestro amado rey en las salvajes y profundas selvas tropicales del África, allá en los "morenos" territorios de Botsuana, cazando elefantes a derroche, según han dicho todos los periódicos y televisiones del mundo…

Y, además del rey, tenemos en España, los españoles, (y los extranjeros que nos visitan) "semi escopetas negras" nacionales de todas clases: De los Presidentes del Gobierno, como reconocido venador, tenemos a Felipe González. También contamos con grandes y expertos banqueros, como Miguel Blesa, del cual hay cantidad de fotografías cazando en diversos países y latitudes, en periódicos, revistas y en Internet… También, entre los jueces españoles se hallan como venadores nacionales, Baltasar Garzón, por ejemplo. Entre los políticos, nadie desconoce las cacerías de D. Manuel Fraga Iribarne, el cual siendo Presidente de la Xunta de Galicia, estaba de caza con uno de sus conselleiros, (José Cuiña) por las tierras de Toledo y Aranjuez, mientras el Prestige, se hundía sin haber control alguno, del Gobierno, sobre la espantosa situación de la crisis de lo que fue un desbastador vertido de petróleo… También cazador, es el ex ministro de justicia Mariano Fernández Bermejo; asimismo, Luis Bárcenas, reconocidísimo ex tesorero del Partido Popular (PP); igualmente Cayo Lara Moya, Coordinador federal de Izquierda Unida (IU)… Y, aunque menos, también hay importantes venadrices nacionales, como, por ejemplo, según se dice, la actriz "superabundante", Norma Duval… ¡¡Tradición cinegética española, si que la hay, sí, sin duda alguna!!...

Pues bien, luego de todo ese estudiar para saber; de todo ese comentar anterior para informar; de todo ese repaso reflexivo sobre cada uno de los vocablos de esta nuestra "ración de palabras" de este artículo, para enlazar, hallar relaciones, obtener criterios, y al fin hallar conclusiones, llegamos a las ídem de que muestro país, España, es un autentico "venero" del que manan a raudales venadores y venadrices nacionales, con "venatorios" impulsos compulsivos y de gran vena cinegética, hasta tal punto que ello, al parecer, por un atavismo ancestral incontenible, nos hace ver y comprender que el venador español típico es, además, "venático" de suyo; venático por idiosincrasia nacional y patria, quizá por haber sido la patria, antiguamente, (que ahora casi no lo es) "tierra de conejos", para cazar, si aquello propuesto como que la Península en remotos y casi olvidados tiempos se llamó "Saphan"… ¡Que, eso!: ¡¡Que era "tierra de conejos"!!…

Así que, aquello de: "(De salir, cazar, y hacerse el loco...)", que se colocó en el encabezado de este artículo, y que tiene una misión informativa subliminal y metafísica para expertos e inteligentes lectores como vosotros, que seguramente ya lo habías captado y entendido en su resumir de qué iba la cosa, ya justo antes de leer el artículo, ahora, tras todas las explicaciones y aclaraciones dadas, queda también en disposición y talante de ser entendido, incluso, por aquellas otras mentes menos claras y preclaras que antes no lo pudieron captar, y para los cuales es precisamente para quienes se escribe este párrafo de aclaración y conclusión, que vosotros, amigos lectores inteligentes habituales no habrías necesitado… Pero, para que no queden dudas, para ellos, la cosa ahora se la explico seguidamente, y lo entenderán entonces tan bien y completamente como vosotros. La cosa, pues, es la siguiente en el significar subliminal y metafísico de la tal frase entre paréntesis del encabezado y que de nuevo ha sido arriba citada:

"De salir", (brotar, manar, surgir del venero español) "cazar", (venatorio, perteneciente a la caza) "y hacerse el loco"… (lo venático del asunto, cosa que parece que es cada español, de suyo) donde esto último, lo "de hacerse el loco" tiene que ver con la vena de locos que tenemos los españoles todos, de donde lo de "venático" del asunto…

Así, no es extraño, que, por ejemplo, durante los primeros días del desastre del Prestige (por poner sólo un ejemplo) D. Manuel Fraga Iribarne, Presidente de la Xunta de Galicia, y su conselleiro José Cuiña y el Gobierno Nacional todo, se hayan "hecho el loco", a ver en que quedaba la cosa… ¿Y en qué quedó? Pues, como correspondiendo, precisamente, a nuestra idiosincrasia nacional explicada en esta última frase del "entreparéntesis", "(De salir, cazar y hacerse el loco…)" ¡¡Todo quedó en un desastre!!: ¡¡En el desastre del Prestige!!...

¡¡Y así nos va, todavía!!...


Xosé Gago.

Derechos reservados.


VOLVER