Cualidades de los negativos de baja, media y alta densidad (Julio 2012)

Ficha de trabajo. Apuntes para los alumnos de las clases de química fotográfica




Negativos de baja densidad
Son negativos de baja densidad, todos aquellos cuya cantidad de plata negra de revelado es de tipo superficial, y no se ha empleado todo el grueso de la capa de haluro para producir la imagen en las zonas de mayor iluminación, sino un porcentaje superficial determinado por las características de formulación del revelador, el cual porcentaje estará en función de la capacidad reductora especial que haya tenido el revelador empleado para decodificar la imagen, y en el tiempo de revelado suficiente para llevar el revelado hasta el límite máximo en que el negativo complete sus totalitarias gradaciones, sin sobrepasar ese mismo tiempo idóneo de reducción química.

Normalmente, los negativos de baja densidad se logran mediante dos tipos de reveladores con bajo potencial de revelado: 1)- Reveladores con bajo contenido en sustancias reveladoras, pero que poseen una acción química impulsada por altas cantidades de agente acelerador alcalino para que el revelado no se detenga por exaustación, ya que es la tendencia general de este tipo de formulaciones. 2)- Reveladores con alta cantidad de agentes reveladores, pero de bajo contenido en acelerador alcalino, cuya actividad química queda restringida por esta causa y proporcionan negativos en los que la imagen esta constituida por una capa de plata superficial cuyas densidades máximas no alcanzan nunca a bloquear las zonas más reveladas, toda vez que la energía reveladora está contenida y amortiguada por la poca cantidad de acelerador alcalino que no puede impulsar la acción reveladora más allá de un cierto punto. Punto, por supuesto, condicionado por la formulación del revelador, por la temperatura de uso, por la cantidad de agitación, y por la perfecta medición fotométrica de la exposición, aunque suelen ser reveladores muy compensadores que permiten tener ciertos pequeños errores de exposición sin problemas.

La imagen de los negativos revelados a baja densidad, habiendo revelado por el tiempo correcto, se halla completa en gradaciones, y los contrastes estarán en consonancia con el inherente a las imágenes originales, y que siempre se muestran como negativos de contraste muy equilibrado. Opticamente, estos negativos no poseen zonas realmente opacas sino de una opacidad limitada, y resultan bastante regulares en sus distribuciones de plata atómica (o metálica) de revelado. Se observan tales negativos como bastante o muy transparentes, pero completos y ricos en detalles de información de imagen.

Realmente, los negativos de baja densidad no son nunca negativos débiles por falta de revelado, ya que muestran imagen completa en sombras y luces, por lo cual, aunque cabe calificarlos como de baja densidad por la poca cantidad de plata revelada en profundidad, no son nunca negativos faltos de gradaciones o de detalle fino, sino simplemente negativos revelados en superficie y no en todo el grosor de la capa de haluro disponible. Un negativo de revelado escaso, aunque puede tener baja densidad, no es propiamente un negativo de baja densidad, sino un negativo falto de revelado, simplemente, y no otra cosa. Negativos débiles son aquellos faltos de exposición o de revelado, o ambas cosas a la vez, que presentan zonas exentas de detalles, faltando información pormenorizada tanto en las sombras como en las luces y no alcanzan a poseer una densidad mínima correcta para un positivado sin problemas.

Los negativos de baja densidad proporcionan copias de igualmente baja densidad (aunque puede subirse esta mediante papeles de gradación más dura, o reveladores de positivos para alta densidad, o ambas cosas a la vez), que muestran detalles abundantes dentro de las zonas de sombras y penumbras, así como una gama tonal intermedia de múltiples gradaciones, con blancos bien matizados y cargados de información. Por supuesto, requieren una especial forma de positivarlos, pero si se sabe hacer dan imágenes detalladísimas en luces y sombras y con una información gradacional de muy, muy amplia escala.

Los negativos de baja densidad son útiles para fotografías de gran detalle, capaces de discernir y mostrar las más finas cadencias de gradaciones y sutiles filigranas de las superficies de los objetos fotografiados. También son útiles para fotografiar a contraluz, ya que por su gran poder de compensación evitan el bloqueo excesivo de las zonas extremas de la imagen (los blancos y los negros máximos), manteniendo una buena armonía gradacional. También resultan muy útiles para sujetos de mucho contraste, cuando las luces son laterales y muy fuertes, creando sombras profundas que tapan todo detalle, y altas luces deslumbrantes, con una escala de exposiciones que difícilmente podrá soportar sin bloqueos, otro tipo de revelador, pues con este tipo de reductores de baja densidad de plata revelada, las sombras proporcionan más detalles que con reveladores normalizados, simplemente por revelar en superficie y no en profundidad, donde se bloquearían los pocos datos habidos en las zonas de negros profundos y en las más altas luces difusas por bloqueo de las más finas gradaciones.

Los reveladores de baja densidad casi siempre necesitan tiempos de revelado algo largos para compensar su exiguo poder revelador y alcanzar la densidad mínima con imagen totalmente completa para un positivado perfecto. Los tiempos medios son de aproximadamente 10-15 minutos, pero pueden alcanzar con muchas formulaciones los 30 ó 45 para desarrollar completamente la imagen. Con todo hay que saber que, muchos reveladores dados por modernos gurús de la imagen, no cumplen el requisito de ser reveladores de baja densidad por cómo están formulados, o por los excesivos tiempos de revelado que se aconsejan para tales formulaciones. Para usar este tipo de reveladores hay que saber lo suficiente de fotografía, y no solo jugar con las palabras técnicas creyendo que ello da garantía de lograr el resultado que tales químicos de baja densidad pueden dar si están bien formulados.

Los negativos de baja densidad se pueden llevar a media-baja densidad a la hora del revelado, si se revela por un 25 ó un 50 % más de tiempo (según las características del revelador), sin apenas pérdida de finura del grano, resultando así más fácil el positivado consiguiente sobre los papeles de copia. Pero esto solo es posible con buenas prestaciones, si verdaderamente el revelador empleado es de baja densidad; es decir, que revela solo en superficie el haluro de plata expuesto, y no profundiza en el revelado más allá de un cierto punto específico. Si el revelador es incapaz de cumplir este criterio, no ofrecerá nunca las bondades y perfecciones del verdadero revelador de baja densidad de plata revelada o de revelado verdaderamente superficial.

Por otro lado, los negativos de baja densidad, por solo revelar en superficie, no suelen aglomerar los granos finos en una capa fuerte, sino débil, lo que hace que el grano, aun siendo pequeño (no mayor que el que tiene en origen el cristal de haluro de la película o emulsión) acabe por hacerse notablemente visible en las copias cuando estas se amplían un tanto, pues no hay otros granos finos profundos que puedan enmascarar a los superficiales. Sin embargo, en estos revelados, el grano que se forma suele ser muy regular y de hermosa apariencia física, lo que normalmente ayuda o contribuye a dar una peculiar belleza, precisamente por esto, a las copias realizadas con ellos cuando se amplían lo suficiente. Con todo, estos reveladores están considerados de grano fino, porque no aumentan el tamaño del grano, sino que lo mantienen al mismo tamaño del cristal original, o simplemente algo más pequeño, aunque no mucho. Tan solo haciendo los revelados con reveladores de grano ultrafino, pero superficiales, o de baja densidad, el grano se puede disminuir bastante, o mucho, aunque estos reveladores requieren más cuidados pues cualquier variación sobre la norma dispara también el tamaño del grano.


Negativos de media densidad.
Los negativos de media densidad, son negativos, por supuesto, con imágenes de mayor densidad que aquellos otros antes considerados, pero cuya relación de granos de plata revelada en superficie y en profundidad, es de bastante mayor cuantía que en los reveladores de baja densidad de plata revelada antes considerados. Los reveladores de media densidad, como su mismo nombre indica, obtienen un mayor depósito de plata metálica en toda la extensión física del fotograma y en la misma profundidad de la capa de haluro, sin llegar a pasar de un cierto límite. Son los resultados físicos de estos revelados sobre las películas, simplemente, algo más densos que los que proporcionan los negativos de baja densidad, pero no mucho más, aunque suficiente para proporcionar copias más vigorosas, con un mayor aporte de calidad de negro en las sombras, manteniendo así mismo amplias gradaciones de medios tonos y altas luces matizadas.

Posiblemente, los negativos de media densidad no proporcionen aquella gama de detalle fino tan abundante en las sombras como los negativos de baja densidad, pero serán más fáciles de positivar en papeles de gradación normal, y la cantidad de posibles detalles perdidos en las sombras con relación a los negativos de densidad baja, pueda ser admitida sin ningún tipo de problema, excepto tal vez, en casos muy especiales en donde realmente ese tipo de información es imprescindible para una imagen correcta, caso que puede soslayarse casi siempre si exceptuamos, por ejemplo, cierto tipo de fotografía científica o de tipo jurídico, policial, o de investigación en metalografía de superficie, etc. Porque, los negativos de media densidad, nunca pueden dar la belleza “informativa” en cantidad de datos de imagen que pueden dar los negativos de baja densidad correctamente positivados, aunque sí pueden dar mayor fuerza plástica a las imágenes, en cierto sentido, al promover negros más vigorosos que realzan más las diferencias visuales entre sombras y luces, cuando el contenido pormenorizado de la información de la imagen no es lo importante en ella, sino su visión “artística”. Eso sí, posiblemente requiera más trabajo hacer una imagen que merezca a nivel artístico, que a nivel científico o de información de datos, como en el caso de la baja densidad de plata revelada.

Los negativos de media densidad, reciben un revelado parcial, (revelado de superficie) a bajo contraste, pero de mayor energía conversora del haluro de plata a plata metal, que cuando se revela a baja densidad, donde solo se actúa sobre la capa más tenue de la superficie de las emulsiones, como ya se ha dicho. Por esta causa, el grano de los negativos revelados a media densidad, dan partículas metálicas algo más grandes que cuando son revelados con reveladores de baja densidad, pero este aumento del grano es tan insignificante, que tan solo con instrumentos ópticos de gran aumento se podría observar, ó realizando ampliaciones muy grandes. Por otro lado, la aglomeración de granos finos profundos puede disimular bastante el grano, y, no pasándose de exposición ni de revelado, el grano siempre será pequeño y comedido y solo en muy grandes ampliaciones se hará visible. Un mal revelado, sin embargo, puede hacer el grano bastante más visible que con un revelado correcto.

Por lo tanto, los reveladores de media densidad están considerados, al igual que los de baja densidad, como reveladores de grano fino, proporcionando gran nitidez de copia, alta resolución de líneas, y contraste bien equilibrado con abundancia de información en sombras bajas y luces altas, además de generar una inmensa riqueza de gradaciones intermedias. Eso si, la estética de las imágenes reveladas con negativos de media densidad, dará copias más luminosas por la mayor diferencia entre negros y blancos, sin que decaiga aparentemente la información totalitaria que puedan aportar los motivos fotografiados. Con todo, la estética visual de las imágenes, entre los negativos de baja densidad y los de media, es completamente distinta en todo.

El tiempo que requieren las películas que se revelen a media densidad en reveladores de este tipo, ronda casi siempre de 7 a 10 minutos, aunque pueden llegar fácilmente a los 15 con algunas fórmulas intermedias. Con todo, las ventajas de todos estos tipos de negativos, dependen también luego de qué método de positivado se le apliquen, y si con ampliadoras de condensadores, de difusores, o de luz fría, por lo que hay que tomar con tiento todas las indicaciones “normalizadas” que aquí se dan sobre el asunto.

Las ventajas del revelado de negativos a media densidad, comparado con aquellos otros negativos revelados a baja densidad, casi siempre está en que es más fácil manipular las imágenes en opciones creativas de laboratorio. En efecto, a mayor densidad del negativo, mayor tiempo de control para tapados (viñetas, reservas, etc.), mayor aceptación de papeles de diferentes grados de contraste, y mayor control ante diferentes reveladores de papeles que pueden ofertar nuevas presentaciones de imágenes, cosa difícil de lograr para negativos de baja densidad sin recurrir a complicadas técnicas que restan agilidad y añaden cansancio y hastío. Con todo, la personalidad inherente a la baja densidad, no es de desdeñar, si bien requiere de más saber y de un mejor obrar en el laboratorio.

A la hora del revelado, se puede subir la densidad de los negativos normalizadas de media densidad para convertirlos en imágenes de media-alta densidad, revelando por un 25-50 % más de tiempo que lo recomendado en las instrucciones del fabricante. Pero ene ste caso, hay que ver primero si el revelador es compatible con este parámetro y respeta las altas luces del negativo (las sombras que serán de la copia) sin bloquearlas, ya que no todas las fórmulas lo permiten. De esta manera, el positivado será más fácil, las imágenes más vigorosas, y la plenitud de las mismas no resultará inferior, en ningún caso, sino simplemente distintas a las de baja densidad, ya que el grano casi no muestra cambio de tamaño si se mantienen la agitación espaciada y se cuida de que la temperatura no sea superior a la recomendada.

Con todo, permítaseme una advertencia en esto de los negativos de media densidad, que tal vez convenga saber. Los negativos de media densidad, son los negativos considerados a nivel internacional como negativos “normalizados” o estándar. Esto también quiere decir que tales negativos son lo habitual; es decir lo estadístico. Y lo estadístico, todos sabemos que es la media de algo o de alguna cosa. Por otro lado, todos sabemos también que la media, es la medianía, lo vulgar, lo mediocre, lo que todos pueden hacer, unos mejor y otros peor, pero factible de hacer… Trabajar con negativos de baja densidad, es de especialistas, porque, primero, hay que saber cuando un negativo es realmente de baja densidad; luego, hay que saber trabajarlo, positivarlo, y ello requiere ciencia, saber y experiencia. De esto se deduce que luego hay que resolver cuestiones de trabajo importantes antes de dominar la técnica y que sea realmente distinta en resultados a lo estándar o normalizado; porque, la baja densidad mal trabajada, sin saber si lo es realmente o no, y si los negativos lo son o no y si el positivado se hace de manera correcta o no, los resultados pueden no diferenciarse en absoluto de los normalizados, con lo cual se estaría de nuevo entre lo vulgar y mediocre, pero presumiendo de otra cosa… Eso no quiere decir que, con el “modelo” estándar o normalizado no se puedan hacer maravillosas copias, no, sino que, de un ciento y su madre, tan solo una de cada vez será una copia maestra, y el resto del montón, como las de cada hijo de vecino que ayer mismo hizo un curso de ayuntamiento o de agrupación fotográfica local sin tener idea anteriormente de la cosa… Pero sigamos con el asunto:


Negativos de alta densidad.
Los negativos de alta densidad, son, posiblemente, aquellos que más dificultad presentan para obtenerse con éxito, ya que se necesita un revelador cuya calidad sea tal, que pueda proporcionar esas altas densidades de plata negra de revelado sin que llegue nunca a bloquear las altas luces ni las sombras profundas, respetando igualmente toda la totalidad de los medios tonos en un abanico completo de gradaciones escalonadas con la misma perfección y delicadeza que pedimos para los reveladores de baja o media densidad.

Comercialmente no se fabrican reveladores específicos para alta densidad, ya que requieren parametrias especiales de formulación para que su actividad reductora sea de índole tal, que puedan proporcionar gradaciones de alta cota escalar en microcontrastes de sucesiva línea de equidensidades crecientes sin que éstas lleguen a empastarse en ningún caso a pesar del poder generador de alta densidad que tales reductores presentan inherentemente. Cierto que algunos reveladores comerciales de media-alta densidad, como el D-76 pueden llegar a generar negativos de alta densidad si se sobreexponen o si se sobrerrevelan por un 25 % más del tiempo recomendado, aproximadamente; pero en este caso lo más normal es que se lleguen a bloquear las altas luces, perdiéndose las gradaciones que puedan contener las porciones así bloqueadas, y que además el grano aumente mucho, si bien poco se notará la cosa si se amplía poco.

La confección de un revelador de alta densidad no es cosa fácil, ya que, como antes se ha especificado, debe de conservar necesariamente toda la información gradacional que exista en todas las zonas generales de los motivos, y de manera más particular en las zonas de las altas luces extremas y las sombras profundas, que son aquellas que más risego ofrecen de perderse por bloqueo en forma de empaste o “soldadura” de unas gradaciones sobre las otras por proximidad excesiva entre todas ellas, y que son las que poseen el microcontraste más delicado y exquisito.

Como su descripción indica, un revelador de alta densidad de plata revelada, revela el haluro en una profundidad muchísimo mayor que los reveladores de media o de media-alta densidad, que son los normalizados, o estándar. De todas formas la capa de haluro revelada con estos reveladores de alta densidad, puede no ser mucho más profunda que la de los reveladores normalizados si el revelado se hace al mínimo tiempo posible. Y aunque la densidad óptica a simple vista pudiera ser la misma en tales casos, sin embargo la densidad real será mayor siempre con estos reveladores de alta densidad, no por la cantidad de plata revelada, sino simplemente por cómo está revelada. En efecto, los reveladores de alta densidad lo que hacen químicamente es revelar los filamentos en “espirales” más prietas y pequeñas que los normalizados, con lo cual, a nivel microscópico, cada “mata” de plata revelada (que son algo parecidas a grupos de algas o a estropajos metálicos de cocina, pero microscópicos), acaban, por ello en forma más prieta y compacta que los filamentos normales, siendo así menos porosa la plata y más eficiente deteniendo luz, lo cual favorece luego a la formación de la imagen en las copias, durante el positivado. Por otro lado, estos filamentos más compactos, muestran, por compactos, precisamente, un tamaño de grano menor que los normalizados

Un “ejemplo” de lo que sucede allá en las ultramicroscópicas regiones de un negativo al revelarse a alta densidad, se puede hacer cogiendo un estropajo de cocina y poniéndolo en contra de la luz, ver cuanta luz se “cuela” por él. Seguidamente, sin cambiarlo de posición, se aprieta el mismo estropajo todo lo que se pueda. Se verá que, sin cambiar la cantidad de filamentos metálicos que hay en el estropajo, al comprimirlo, la luz que antes le atravesaba en cierta cantidad, ahora no lo atraviesa tanto, o no lo hace en absoluto. Pues bien, aunque a muy groso modo, esto es lo que hace un revelador de alta densidad en el haluro, comparado con un revelador normalizado. El ejemplo puede ser muy burdo, pero sirve perfectamente como fin didáctico de comprender la dinámica de un revelador de alta densidad de plata revelada: No cambia la cantidad de plata revelada, (si no se revela por tiempo mayor del necesario) pero sí cambia la forma en que se aglomera durante el revelado y se hace más opaca a la luz. DE esto el resultado es que cualquier copia luego se hará con mejores negros, mejores blancos y una gama tonal intermedia de increíbles gradaciones microcontrastadas, precisamente por esta mayor opacidad gradacional que permitirá definir mejor, visualmente, sus microseparaciones a nivel tanto consciente, como, sobre todo al nivel subconsciente, porque, el conjunto de todas ellas, es perceptible, aunque nunca lo serían a nivel individual.

En los tiempos pasados, cuando casi todo lo hacia el fotógrafo y se trabajaba con placas de cristal, o ya bien en tiempos algo más cercanos, usando película rígida de tamaño 9x12 o superior, era normal que el fotógrafo se preparase él mismo sus propios reveladores, y adaptase las formulaciones para el uso de lograr mediante los mismos, revelados de alta densidad. Revelados necesarios para obtener copias de gran viveza, con negros vigorosos y brillantes, medias tintas de amplísima cota, y altas luces de perfecta modulación en matices delicadísimos de transición finamente escalonada en esa secuencia perfecta de microcontrastes que daban volumen visual y una muy agradecida fornitura de envolventes tonalidades de difusión gradual que se diluyen sobre el blanco purísimo de las más altas luces especulares perfectamente localizadas en puntos clave de la estética de las luminancias mejor conseguidas por un registro perfecto de sus relaciones de brillos con respecto a todas las demás gradaciones habidas. Claro que, esto, parcialmente todo era teoría, pues aquellas primitivas películas daban unos contrastes y densidades terribles, y, además, no había aparatos de medida, como los fotómetros y se trabajaba a ojo de buen cubero, quemando ampliamente unas veces, quedándose faltos otras, y en menos veces acertando poco más o menos bien con la exposición correcta… Pero, la cosa estaba ahí, y el fotógrafo, teóricamente, hacía aquello que la experiencia le iba pidiendo en un corregir continuo, profesional…

Normalmente, los negativos de tamaños grandes, como pueden ser los de 9x12 o superior, permiten ser revelados a altas densidades incluso con reveladores de poca calidad, ya que por el tamaño, cada gradación particular queda muy separada de las siguientes en su relación escalar tanto en su alineación bajando hacia las sombras, como en su alineación subiendo hacia las altas luces. Sin embargo, en los negativos de tamaños menores, como los actuales de 6x6 y sobre todo en los de paso universal, las gradaciones quedan tan cercanas unas a otras, que cualquier revelador que pueda proporciona una densidad realmente alta, llega a bloquear fácilmente las zonas más iluminadas de los negativos, que corresponden a las altas luces difusas, con lo cual luego no aparecen gradaciones en las mismas ofreciendo así un aspecto visual plano, sin volumen, y sin atractivo físico al no separar a otras gradaciones contiguas sin solución de continuidad, quedando de esta manera el contraste excesivamente valorado y perdiendo la imagen aquellos valores estéticos y plásticos que le debían de conferir sus cualidades óptimas de visualización agradable y deseada.

Por cierto que, en los negativos de gran tamaño, muchos fotógrafos utilizaban incluso reveladores de papel para el revelado de sus placas y películas rígidas, ya que las gradaciones en estos tamaños se mantienen separadas y discernibles aún a alta densidad, sin que lleguen a empastarse por cuanto constan muy separadas unas de otras. Pero en los negativos de tamaños pequeños, como el 6x6 y el paso universal esto es imposible por completo ya que en tal caso las gradaciones se llegan a bloquear como por un efecto de soldadura por solape de unas sobre otras ante el “empuje” de la plata filamentosa que se sobrepone y enlaza para dar como una especie de “placas” por aglomeración de granos que forman bloques compactos, de total opacidad, perdiéndose así las delicadas gradaciones que pudieran haberse registrado durante la exposición.

Por lo tanto, para el tratamiento de los negativos de formato medio y paso universal, es necesario que los reveladores que puedan proporcionar alta densidad sean, en primer lugar, muy compensadores; tremendamente compensadores, diríamos, para que no puedan nunca bloquear las porciones más iluminadas de las tomas. Además, es necesario que puedan ofrecer una clara diferenciación de micromatices gradacionales mediante un mecanismo de selección escalar que respete cada equidensidad en su más perfecto valor de luminancia con relación a todas las demás habidas en el registro de la exposición. Por otro lado, también es imprescindible que tal revelador pueda proporcionar un tipo de plata específicamente calibrada en su capacidad de ser permeable a la luz en una perfecta cota de transparencia del mismo tipo escalar que cada gradación activa, para que se pueda imprimir en su exacto valor de luminancia útil en todo el conjunto de todas las que forman la imagen totalitaria para que sus valores de volumen conserven aquella verdad que hará bella y perfectamente verídica, a esa imagen cuando sea observada.

Estas características tan especificas e insoslayables, son imprescindibles para que se puedan revelar a alta o muy alta densidad, los negativos de tamaños inferiores al 9x12, y de manera totalmente incuestionable, los negativos de paso universal, que son los más propensos a sufrir esos terribles bloqueos que dejarían inservible cualquier imagen que se pretenda revelar a alta o muy alta densidad sin contar con estas parametrias específicas y singulares.

También es por este motivo el que los fabricantes no expendan comercialmente reveladores de alta o muy alta densidad, ya que las teorías de la química habitual no permiten ofertar este tipo de químicos tan específicamente imprescindibles para obtener tales valores técnicos. Y también por eso no se ofrecen comercialmente reveladores específicos para el tratamiento de copia de los negativos de alta o muy alta densidad, ya que tenderían a fomentar un contraste exageradamente alto, como sucede con los actuales si los negativos que se usen poseen, por error de medida o por sobrerrevelado, una densidad más alta de la considerada estándar o habitual, que son los de media, o media-alta densidad, como mucho, o normalizados, según los llamamos..

Sin embargo, los negativos de alta o muy alta densidad, si estuvieran revelados con reveladores formulados específicamente para los fines de alta o muy lata densidad bajo los criterios de selectividad especifica que son necesarios para obtener tales archivos sin bloqueos de las sombras y las altas luces, nos permitirían el logro de las más perfectas y vigorosas imágenes, con aquellos valores plásticos, estéticos y gráficos, de más alto impacto visual, ya que serian siempre impresiones de altísima calidad, de gran vigor en los negros, y con altas luces perfectas en matizaciones, con gradaciones intermedias de la más exquisita factura en el rango de sus perfecciones escalares exactamente diferenciadas con una exquisita progresión de modulaciones infinitas, todas ellas discernibles por el observador.

Claro que, el positivado de las copias requerirá luego también una química específicamente puesta a punto para el procesado de tales imágenes, ya que estas deben siempre ser positivadas en papeles de tipo normal para aprovechar todas las posibilidades de modulación tonal que tales papeles proporcionan, evitando siempre el tener que recurrir a papeles de tipo suave o extra suave, que comprimirían demasiado una gama tonal que debe ser expandida de manera correcta para que se alcancen aquellos valores totalitarios de la mejor factura de presentación visual, sin que esto impida el recurso de incidir, para efectos especiales de la imagen en el uso de tales papeles de gradaciones suaves o incluso duras o ultraduras, cuando se deseen cambiar los valores normales por otros de calidades gráficas diferentes, o para efectos pictóricos de factura de acabado con prestaciones de impacto especial.

Esta relación explicativa de los tres tipos de reveladores que pueden darse muy diferenciados entre sí.nos hará ver que la química fotográfica no es cuestión simple de coger fórmulas habituales y cambiar algún que otro producto de todos los que lleva para ter así un revelador “personalizado”, como he visto a lo largo de mi carrera que hacen muchos “gurús” a fin de dar a conocer su mucha “sabiduría” fotográfica, muchos de ellos siendo casi advenedizos al mundo este del cuarto oscuro, pues apenas llevan unos años de nada en el oficio, y se creen comer el mundo porque hacen sus reveladores. Realmente, yo también he empezado así, pero fui directamente en busca del conocimiento profundo del sistema, lo que me llevó casi 20 años, hasta tal punto que pude luego mantener una pequeña industria casera de químicos fotográficos que nadie en el mundo, por ahora, pudo igualar. No hablo, pues, por hablar, dado que la misma experiencia comercial lo corrobora, y, sobre todo, cuando otras empresas ya centenarias nos llevaron en su catálogo ofreciendo tales productos en competencia directa misma con los de su propia fabricación.

De todas formas, todo lo aquí expuesto, que formó parte de los apuntes que di a mis alumnos de química fotográfica en su día, y que ahora pongo en mi página electrónica por si a alguien le sirven de algo, de bien poco servirán si uno no examina lo que hace con sentimiento científico de aprender, y solo lo hace por decir cuánto sabe. Hablar simplemente de todo ello, puede hacer a uno gurú, de golpe, si sabe de ello hablar sin delatarse; pero de hecho, seguirá haciendo las cosas igual de mal que hasta ahora. Y digo lo de “igual de mal que hasta ahora” porque, en nuestro país (España, por si alguien se despista y cree que hablo de otro) hay muy buenos y notables fotógrafos con una envidiable trayectoria que, sabiendo o no estas cosas, ellos han investigado, de alguna manera, como hacer su trabajo de forma perfecta, seductora y técnicamente impecable, y sin nunca considerarse gurú, sin embargo sí lo son por ley de su trabajar y presentar su obra de manera magistral, con naturalidad y sin aspavientos ni publicidades de amiguismos y cabildeos varios. No lo hubieran hecho, si, de hecho, no hubieran, de alguna manera investigado duramente como conseguirlo.

A todos ellos; a los que así trabajaron, unos mayores que yo, otros menos, y otros poco más o menos de mi edad, mis respectos y consideraciones y, sobre todo, mi admiración ferviente por haberlo conseguido. (Y hablo con conocimiento de causa, porque yo mismo se lo que cuesta llegar a ello, en tiempo, dinero, sacrificos personales, sin disfrute de muchas horas libres y más cosas que me callo).



Xosé Gago.
Julio 2012
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