Sobre los métodos de contracción de la imagen artística, conceptual o creativa. (Julio 2012)

Datos para un buen hacer fotográfico.


Ningún método funciona sin adaptación al mismo
Los métodos de contracción que normalmente se usan para conseguir negativos armónicos y que resulten fácilmente copiables, como hemos dicho antes, no suelen dar por si mismos buenas imágenes a los usuarios que llevan poco tiempo en el mundo del medio fotográfico. La experiencia, con la consiguiente memorización de técnicas y truquillos de manipulado, hacen que el positivador se expertice en un tipo de tratamiento de imagen particularmente adaptado por él mismo a sus necesidades intrínsecas, pero que, transmitido oralmente o por escrito a otro positivador, no le funcionará correctamente hasta que este otro también adapte su medio de trabajar a esa técnica en concreto, si es que no se cansa primero y desecha la referencia o el método recomendado.

Todos sabemos, por experiencia, que lo que le funciona a uno, no suele funcionarle a otro más que parcialmente, y esto puede acabar en abandono y vuelta al método conocido, o en la búsqueda de un nuevo método si tanto el ya conocido como el recomendado no le dan a uno lo que busca. Esto nos confirma también que, en cualquier método fotográfico de creación de imágenes y positivado de copias de alta calidad, entra la experiencia de largo alcance en el tiempo. Y la experiencia no es más que la adaptación personal en la búsqueda de un método para la forma de trabajar propia que no se puede alcanzar sin memorización de muchas alternativas como técnicas de trabajo para según los casos.

El problema de toda esta experiencia que cada uno acumula, es que, en términos generales, sólo sirve para que cada cual copie sus propios negativos, y, aun de sus propios negativos, tan sólo aquellos que ofrecen unas constantes definidas de densidad aparente (que no real en el método normalizado) de contraste y de gama tonal de un cierto tipo. Si los negativos de uno no se adaptan a estas ciertas constantes definidas, posiblemente tampoco pueda hacer de ellos buenas copias, pues sus preferencias de “investigación” de como positivar, le llevarán a estandarizar el positivado de tales negativos más fáciles de trabajar, y a abandonar el resto, sin buscar para ellos alguna alternativa que le permita lograr de los mismos, imágenes de buena o pasable calidad. Sólo cuando uno se ve abocado a ganarse su pan de cada día positivando para terceros, por cuenta que le tiene aprende, aunque sea con gran esfuerzo y fastidio, a buscar métodos de positivado que le permitan no perder dinero por no poder hacer una copia decente de alguno de los negativos que le haya traído algún cliente. Esto nos dice que, un buen positivador ha aprendido a positivar lo que parece imposible; pero el esfuerzo y el tiempo dedicado a ello sólo se pone en juego cuando la cosa está en ganarse el pan de cada día, y no en simplemente positivar “porque me gusta la fotografía”… Los que lo hagan sólo por esto último, nunca serán buenos positivadores, con seguridad, porque no se pararán a estudiar métodos de trabajo complicados y lentos de aprender para logarlo, y se dedicarán solamente a positivar aquellos negativos cuyas cualidades cumplan el estándar que han adoptado por experiencia para negativos de ciertas magnitudes constantes de densidad, contraste y etc., que ya saben que de los cuales obtendrán buenas copias.


Un método fácil, pero “aburrido”
Sin embargo, los métodos de “armonización” ó “contracción” de negativos, tales como los revelados con reveladores superficiales, los revelados a dos y tres baños, los revelados curtientes, los revelados al pirogalol tipo PMK, los reveladores tipo Beutler ó Crawley, de gran definición, (y en general otros muchos métodos singulares, como el sistema de zonas, etc.), sí que resultan atractivos para conseguir un cierto tipo de copias de gran equilibrio en toda el área de imagen, mostrando sombras transparentes que dejan “translucir” detalles internos de importancia, y así mismo pueden mostrar altas luces bien separadas ofreciendo múltiple información aun en áreas de gran luminancia, que no queda empastada y puede mostrar incluso delicadas filigranas de detalle verdaderamente fino si lo hubiera en el original, además de una gran cobertura tonal en los medios tonos separada con gran precisión. Lo malo de estas copias es que pueden resultar redundantes y aburridas cuando se hace un buen número de ellas, pues todas muestran valores técnicos y estéticos totalmente similares y sólo varían en que los temas son diferentes, pero no hay otra variación que cambie el estilo visual de estas imágenes, con lo cual su finura y delicadeza, que las hacen tan elegantes en solitario o en pequeños grupos, se convierte ciertamente en su peor baza cuando se observan en gran cantidad juntas, como en una muestra o exposición, por ejemplo, pues no parece cambiar nada de una a otra, excepto en que el motivo es diferente... Porque hasta la luz, aunque sea también diferente, al no dar nunca sombras densas y contrastes violentos que enriquezcan los contenidos, son por el contrario siempre homogéneos en densidades de medios tonos, sombras y altas luces en todas y cada una de ellas, excepto pequeñas variaciones locales que también acaban por ser repetitivas estadísticamente. Esto hace que, aunque la luz sea diferente en cada una, parezca incluso la misma luz en todas por su homogeneidad estadística…

En este aspecto, aunque estas imágenes “armonizadas” son en todos los casos mejores imágenes en todo que las normalizadas, al cabo de ver muchas juntas se pierde esta cualidad de su estética y elegancia particular para masificarse estadísticamente en una misma forma de ser, anulándose así la diferencia. Al cabo, resulta más amena y atractiva, por variada, una exposición de imágenes totalmente normalizadas, si se positivan adecuadamente, aun siendo inferiores en su presentación visual de elegancia y delicadeza, porque resulta mucho más variable su presentación en cada motivo con respecto a cada uno de los demás. Lo que la imagen normalizada pierde ante la imagen “armonizada” de baja densidad, en solitario, lo gana, sin embargo, cuando hay multitud de imágenes para observar simultáneamente. Lo mismo le sucede a las imágenes “solarizadas” (efecto Sabattier), pues en solitario o en pequeño número, resultan atractivas en todos los aspectos, pero en cuanto se pone una gran cantidad de ellas ante la vista, acaban por perder ese encanto y atractivo especial que ejercen sobre el espectador y luego resultan hasta un tanto aburridas y pesadas de soportar. Aquí parece que se cumple exactamente aquello que dice el refrán popular, y que no se puede aplicar a todas las cosas, precisamente, pero que en este caso encaja a la perfección: “Lo bueno, si poco, es doblemente bueno”…


Sobre el método SLIMT
Con respecto al método de “Manipulación Selectiva de la Imagen Latente”, o SLIMT, lo considero un método lento y tedioso, además de que requiere atención y cuidado en sus pasos de manipulado. El tiempo de inmersión previa y el de blanqueo me parecen demasiado largos y engorrosos sabiendo que se pueden obtener por otros métodos buenos negativos si uno estandariza personalmente su método de revelado ordinario para el logro de negativos que le permitan adaptarse a su forma de trabajo. No cabe duda de que, si el método SLIMT resultara ciertamente fiable por lo menos al 90% ,para que el copiado de los negativos cumpliera una “norma universal”, es decir, para que pudiesen ser copiados por cualquier usuario medianamente entrenado, podría publicitarse como la panacea fotográfica del Positivado de Alta Calidad, pero dudo de que esto pueda ser así, lo que significa que al igual que en cualquiera de los métodos ya mencionados de “armonización” de contraste y densidades, debe de ser adaptado por el usuario a su “modus operandi”, lo cual resulta en un aprendizaje y adaptación al igual que los demás métodos, y que la ventaja sólo está en que el que se adapte lo podrá aprovechar al igual que el que se adapta a otro método cualquiera también lo puede aprovechar con más o menos plenitud según la dedicación y la experiencia que en el tiempo adquiera.

Ofertado como una técnica puntual para ciertos efectos de imagen, se puede admitir su ofrecimiento como técnica “especial” para un efecto concreto al igual que se ofrece como método especial el revelado con reveladores de alta acutancia que forman plata atómica de baja densidad, que ya se han mencionado antes, y cuya utilización puntual, al igual que cualquier otra técnica simplemente “creativa” permita en ciertos casos buscados cambiar la presentación estética de una determinada obra fotográfica. Pero nadie adopta estos métodos como un estándar para todos sus negativos pues los resultados estadísticos darían copias repetitivas que pueden hastiar al más paciente, como sucede cuando se ven muchas copias juntas del efecto Sabattier, o viendo muchas copias juntas que hayan sido realizadas con negativos que fueron revelados a plata de baja densidad, como ya se ha dicho antes.

Por eso que, adoptar y recomendar el sistema SLIMT como un método normalizado para obtener negativos correctos como un estándar universal (que sería lo buscado para cualquier método fotográfico correcto y óptimo), sería, (y es) una irresponsabilidad, sabiendo que esos negativos no podrían positivarse, posiblemente, con menos trabajo y esfuerzo que todos los demás otros negativos, sin adaptar la técnica operativa expresamente para sus características intrínsecas, exactamente como pasa en todos los demás métodos conocidos.

Si hay que adaptarse, cualquier método sirve
Por lo cual, si finalmente hay que adaptarse a una forma de operar concreta para cada tipo de tratamiento de revelado de negativo, finalmente tanto da, ya que sin adaptación del método personal a los requerimientos del tipo de plata atómica que cada negativo tiene en concreto (pues sólo del tipo de plata se trata, en definitiva, para que el negativo sea mejor o peor copiable), otro positivador cualquiera no podría hacerlo bien, si no es realmente un experto con larga trayectoria de positivado general, no sólo personalizado para sus propios negativos. Yo, cuando pueda haré pruebas del método SLIMT para saber en concreto sus parametrías operativas y sus cualidades intrínsecas, pero me atrevo a “profetizar” que, aunque pudiera resultar superior a alguno de los métodos existentes, será también inferior a algunos otros, con lo cual no hemos logrado nada nuevo verdaderamente, y ni siquiera útil si realmente hay que dar baños previos (1 minuto) y blanqueo de tanto tiempo (4 minutos) y requiriendo tanto cuidado, (agitación permanente durante los 4 minutos, más un minuto de enjuague), cuando otras técnicas de revelado normalizado resultan menos complicadas en sus operaciones aunque posiblemente no necesitarán menos preparación y conocimiento que el procedimiento SLIMT.


Sobre el proceso Sterry
El procedimiento Sterry, (equivalente total del prebaño de nitrato de torio para los mismos fines exactamente), aplicado al papel yo lo he usado hace ya muchos años, cuando empezaba en la fotografía. Pero aunque es efectivo con negativos de contraste extremo, es igualmente engorroso y lento, además que estropea gran cantidad del baño revelador que queda contaminado por el dicromato por mucho que se lave la copia antes de sumergirla en el baño revelador. Si se usa para trabajar con reveladores baratos, el método, no conociendo otra cosa mejor, es viable y oportuno; pero trabajando con reveladores de alta calidad y precio, es más alta la pérdida por lo que se desecha, que la ganancia del valor estético de la copia, que pude lograrse más fácilmente y con mejor calidad aún por el método de dos reveladores consecutivos de tipo complementario. Es decir, un primer revelador lento y de contraste para las sombras, y segundo revelador rápido y plano, para las medias tintas y altas luces.

De cualquier manera, el procedimiento Sterry es muy útil conocerlo, pues en casos muy concretos puede solucionar problemas puntuales de copia al no disponer en un momento dado de un tipo de papel concreto o de un revelador adecuado para el efecto buscado. Por otro lado es una técnica fotográfica que tiene su “aquel” y que gusta conocerla y aún practicarla, aunque sea para observar la extraordinaria compensación que puede proporcionar a una copia tirada desde un negativo completamente descompensado. Tiene su encanto didáctico, además, cuando uno puede realizarla ante un grupo de alumnos, ya que su efecto suele ser realmente “efectista” en la enseñanza de la fotografía.


Magisterio responsable.
De todas formas me afirmo en mi pretensión de que, los que enseñan fotografía, debemos enseñar a que se obtengan negativos correctos desde un principio, y no recomendar los medios que puedan servir como técnicas especiales, (como todos los procedimientos mencionados de revelado compensador, baño de agua, doble baño de revelado, revelado PMK, procedimiento SLIMT, etc.),como técnicas de revelado estándar para obtener buenos negativos, ya que los buenos negativos, a falta de un método universal estadístico y general de revelado, solo resultan aquellos que el fotógrafo estandariza personalmente para su propio método de trabajo, como ya se ha venido explicando

Y si un método universal de negativo óptimo pudiera estandarizarse, este sería, sin duda alguna, el de conseguir que los negativos se revelaran con reveladores que pudieran dar plata atómica de revelado de alta densidad, independientemente de que luego en tales reveladores se revelara a baja o alta densidad visual. La plata revelada sería siempre plata compacta, poco “porosa” y proporcionalmente escalonada en sus opacidades a la escala de luminancias recibidas por la exposición en la cámara, y por lo tanto inversamente proporcionales a los valores de luz que tendrán que pasar por tales densidades a través de la ampliadora. En este caso, las densidades de tales negativos serían densidades reales y no aparentes, como sucede con los revelados estándar. Pero no hay reveladores en el mercado de este tipo, y, además habría entonces que cambiar todo el modo de proceder habitual, ya que las densidades reales no se pueden tratar de la misma manera que las densidades aparentes. Pero eso sí, cualquier otro fotógrafo podría entonces copiar cada uno de estos negativos y conseguir idéntica o casi idéntica calidad de imagen…

Con todo, repito, debemos enseñar a lograr negativos normalizados de buena densidad de plata revelada, aunque sea con los reveladores habituales, ya que muchos usuarios no saben discernir lo que es un negativo con densidades correctas, (aunque sean aparentes), de otro con densidades insuficientes o demasiado altas visualmente con empastamiento de tonalidades intermedias.

Todos los métodos de armonización de negativos o de copias positivas, sean cuales sean, deben de ser “publicitados” como medios auxiliares para salvar negativos incorrectos, aunque también sirvan para tratar negativos correctos en busca de efectos gráficos o estéticos distintos a lo habitual y normalizado. Los métodos de contracción, todos ellos dejan a los negativos “en falso”, y luego el positivador tiene que adaptar, en concreto, su forma de trabajar la copia a ese método usado, si quiere hallar un resultado de imagen de gran impacto. Normalmente, el no experto en el tema de ese método en concreto, no lo logrará si su método de copiado es otro muy distinto del requerido, y aún el positivador experto, aunque lo hará perfectamente, tendrá que pasar mucho más trabajo al positivar que si el negativo no hubiera sido adaptado a método ninguno de contracción, excepto si se trata, como ya se ha dicho, de contracción mediante el revelado de la película con reveladores de tipo muy superficial. (Los susodichos Beutler, Crawley, PMK y etc.)

De esta manera, los métodos especiales de copia o manipulado, ofrezcámoslos así: como medios para conseguir otros efectos de imagen; pero nunca como métodos para conseguir buenas imágenes de negativos malos, porque no se pueden conseguir copias realmente buenas de malos negativos.

Pero sabiendo, además, que los usuarios pueden seguir haciendo negativos malos si les ofrecemos los métodos especiales como métodos normalizados de conseguir buenas copias, debemos insistir en informar que estos métodos son para lograr otras prestaciones de imagen acabada, a partir de buenos negativos. Cierto que pueden tales técnicas salvar también negativos malos, y este es el caso en que se deben recomendar, pero haciendo hincapié en que de los negativos malos nunca se podrán obtener copias con las cualidades y prestaciones visuales que califican a las grandes copias realizadas a partir de negativos realmente buenos.

Además si enseñamos a utilizar estos métodos como lo bueno, normalizado y correcto en vez de enseñar que son procedimientos auxiliares o de efectos especiales, lo más probable es que los que hagan malos negativos por no saber lo suficiente o por no buscar ya esta ciencia de intentar hacerlos bien, tampoco se preocuparán entonces de mejorar su método de revelado, sino que todo lo arreglarán con el procedimiento “especial” ¿Para qué van a perder el tiempo aprendiendo a mejorar sus negativos si los pueden salvar de esta manera? ¡Y seguirán, entonces, haciendo negativos malos, incorrectos, porque los pueden “arreglar” bastante bien…!

¡Por lo tanto, aprendamos primero, y enseñemos después, qué cada cosa es para lo que es! ¡Y punto!


Xosé Gago
Febrero de 2009


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