Notas de importancia para interesados en conservación fotográfica I (Julio 2012)

Ensayo que había de publicarse en la Revista FOTO, pero esta desapareció...


SOBRE LA PLATA DE TRANSICIÓN.
SU ENTENDIMIENTO Y SUS
DEFECTOS PARA LA CONSERVACIÓN.
DE LAS FOTOGRAFÍAS



PLATA AMALGAMADA
Dado que la transformación del haluro de plata en plata metálica durante el revelado de películas o papeles fotográficos no es un hecho instantáneo, sino que lleva un tiempo pasar de un tipo de estado al otro, (es decir, del estado de haluro de plata, o plata iónica, a plata metálica), es por esta razón que, a menos que el revelado se lleve hasta gamma infinito, (lo que significa, por otro lado hacer inservible la imagen), no toda la plata que forma la imagen será, en todo su espesor, realmente plata metálica, sino una “aleación” de plata metálica con otro tipo de estado intermedio que, ni es haluro de plata, ni tampoco totalmente plata metálica pura. Esto sólo significa que, teóricamente, excepto en las grandes luces máximas del negativo o del papel, en donde se ha revelado todo el espesor del haluro, en el resto de todas las demás gradaciones, desde la parte más oscura próxima al negro máximo, hasta la parte más clara donde haya tono, no existe ciertamente plata metálica negra de revelado en estado puro, sino en un estado de “amalgamado” compacto y estrechamente unido, formando un único cuerpo, y que consta de estas dos formas de coexistir juntos el haluro medio transformado, a ser (sin todavía serlo) plata metálica, y la plata metálica propiamente dicha.

SEMIHALURO Y SEMIPLATA,
AMBAS LAS DOS, UNA MISMA COSA
(ESTADO “HALÚRICO-PLATIMETÁLICO”)
A este estado intermedio del haluro “pegado” literalmente a la plata metálica revelada y formando cuerpo único con ella, tenemos que ponerle nombre, para poder tratar con tal sustancia y poder referirnos a ella sin equivocaciones, y tener seguridad así de que nos referimos solo a ella, y no a otra cosa; no a la plata metálica negra ya revelada, por ejemplo, ni a la plata iónica, en su estado virgen. A esta porción intermedia de haluro a medio transformarse en plata metálica, pero sin haber llegado a ello, (ya que no es realmente haluro, pero tampoco plata), podríamos, por lógica, llamarle “semihaluro de plata”, o, simplemente, “semihaluro”. Pero, por la misma lógica derivada, también podríamos llamarle “semiplata”, ya que, tanto en uno como en otro caso, está a caballo entre no ser una cosa, ni ser tampoco la otra. De todas formas, como este estado físico y químico intermedio que estamos considerando, es un estado de transición donde el haluro de plata está pasando a ser plata metálica (aunque no llega a este estado final por falta de tiempo de revelado), pero sin llegar a final de la reacción química que lo hubiera permitido, y hallándose por lo tanto a la mitad, cuarto , o tres cuartos de su camino, por decir algunas fracciones de cambio, el nombre que más adecuado ha parecido para describir tal estado “halúrico-platimetálico”, es describirlo como de “PLATA DE TRANSICIÓN”. Claro está que también daría una descripción técnicamente válida y perfecta de este mismo y particular estado, el término de “HALURO DE TRANSICIÓN”, ya que este estado intermedio de ser y estar la plata, significa mismamente estas dos cosas.

PLATA DE TRANSICIÓN.
Pero dado que el camino a seguir como “ruta química” de progresión de cambio va de ser haluro hacia ser plata negra de revelado, (aunque sin llegar al estado concreto de esta última), el termino más interesante, (aunque no más preciso, pues la precisión sería la misma), es que nos hemos decantado por definir a este estado intermedio como de PLATA DE TRANSICIÓN.

En el ensayo “El misterio del revelado” (FOTO/EXTRA Nº 277-278 En.-Feb. 2006, Revista FOTO), ya he descrito, a partir de la página 28, este curioso estado de transición del haluro que se está revelado, y allí se dice que el cambio no es instantáneo, sino progresivo; se realiza con una cierta lentitud (o rapidez, si se quiere), pero nunca es instantáneo, por lo cual, los electrones que intervienen en el cambio no se acoplan a los iones plata de forma inminente, sino que tienen que hacerlo, por fuerza, de una manera algo lenta y progresiva. De esto se deriva que, si el revelado se detiene en una cierta etapa antes de que todo el haluro se haya convertido en plata negra de revelado, tienen por fuerza que quedar muy diversas formas de estados intermedios de transición del haluro de plata virgen, hacia el estado final de plata negra de revelado, si este no se ha alcanzado en su plenitud, cosa que sabemos cierto que no se alcanza, pues las mismas gradaciones nos indican que, de todo el espesor del haluro que existe en un material fotográfico negativo o positivo, tan solo se revelan porciones equivalentes a potencias luminosas progresivas, y sabemos, además, con certeza, que tan solo en los máximos negros revelados es donde podría estar todo el grueso de la capa convertida en plata metálica negra, pero nunca en el resto de las demás gradaciones. Allí, forzosamente tiene que hallarse, coexistiendo, plata de transición, más o menos afectada (según la gradación más débil o más fuerte), con plata metálica negra en una amalgama íntima, como cuerpo único e indivisible, que perdura como tal a lo largo de toda la vida de una imagen fotográfica cualquiera.

PORCENTAJES A OJO DE BUEN CUBERO
Así pues, la plata iónica que durante el revelado no alcanza el estado puro de plata metálica negra de revelado por entero, queda en un estado intermedio entre dejar de ser plata iónica, pero sin llegar tampoco a ser plata metálica. Este estado intermedio, pues, es la PLATA DE TRANSICIÓN. Y la plata de transición de una fotografía cualquiera, negativa o positiva, forma parte integrante de la totalidad de cualquier imagen, en una proporción que, dada la extensión y la profundidad de las diversas gradaciones, podemos calcular, a ojo de buen cubero, que puede llegar a ser la mitad o más, de la totalidad de toda la materia que forma la imagen. Es decir que, una imagen fotográfica está compuesta en casi, (o sin casi) un cincuenta por ciento de plata metálica negra, y el otro cincuenta por ciento, de plata de transición. Esto al menos en la casi totalidad de los medios tonos y las altas luces, excepto en las zonas de máxima densidad si la copia se ha revelado a fondo, porque si está sin revelar a fondo, incluso las partes de máxima densidad poseerán algún porcentaje, aunque sea pequeño, de plata de transición integrada.

FACTOR A TENER EN CUENTA
Esto es importante tenerlo en cuenta, porque, a la larga, y hablando en términos de conservación al tiempo de las imágenes fotográficas, este factor hay que saber como “manejarlo” a la hora de los tratamientos químicos pertinentes que siguen al revelado, es decir, al fijado o eliminación del haluro de plata virgen (o casi virgen), que ha quedado en el negativo o en la copia positiva, y que necesita ser tratado de manera adecuada para que, con el tiempo, no se convierta en motivo de inestabilidad química, pues se corre el peligro, si se ignora este hecho, de que muchas de las imágenes se pierdan, en el futuro, por causa, no ya del haluro virgen, que se habrá podido eliminar con cierta facilidad, sino por ciertas porciones de la plata de transición en sus estados más iniciales de cambio, que sigue siendo muy reactiva ante ciertas circunstancias del medio ambiente, o simplemente, del envejecimiento de los soportes o de su misma y propia naturaleza al no haber alcanzado un estadio de plata intermedia de mayor estabilidad, como pueden serlo los estados finales de cambio de la plata de transición.

Porque la plata de transición, estado éste en que no es todavía plata totalmente, sino “semiplata”, ni tampoco es ya haluro, pues es “semihaluro”, como antes se dijo, es un estado físico inconcreto, y, además, difícil de describir en sus propiedades químicas, pues se ignora totalmente su estructura, (nadie se paró a pensar en ello ni a investigarlo), y se ignora también su reactividad residual efectiva.

Pero como quiera que sea este estado en que queda la plata a medio camino entre dejar de ser haluro y ser plata de verdad, basándonos en la lógica de que se trata de un estadio intermedio entre la gran reactividad del haluro y entre la mediana estabilidad química de la plata, también tenemos que concluir, aun sin llegar a exhaustivos análisis químicos y físicos de esta materia, (lo que realmente sea), que la estabilidad al tiempo de la misma habrá que considerarla en porcentajes diversos, según el estado de transición más bajo o más alto en que queden las porciones afectadas de una imagen cualquiera durante el revelado, comparadas con la duración en las mismas condiciones ambientales, de la plata metálica totalmente revelada a fondo de la misma copia, o de cualquier otra imagen fotográfica.

Teóricamente, si hacemos caso de la lógica, (aunque la lógica en las emulsiones fotográficas es a veces una utopía), las zonas en donde haya menor cantidad de plata, es decir, en las zonas menos densas de una imagen, debiera de haber integrada plata de transición menos “hecha”, es decir, haluro en un estadio muy incipiente de transformación en plata metálica, pero sin haber llegado a ello en absoluto, no siendo en este caso siquiera “semihaluro”, sino tal vez “cuartohaluro”, “octavohaluro” etc, etc. Por el contrario, a medida que las zonas de la imagen están más hechas, es decir, a medida que son más densas, habrá, (aun sin llegar a ser plata metálica total), porciones más importantes de plata de transición que podríamos calificar entonces como “semiplata” “trescuartosplata”, etc. Y lo expongo de esta manera tan peculiar, para que se intuya y aprecie lo que quiero significar al decir que hay una amalgama o integración VARIABLE de haluro en fase de transformación a plata, y plata ya acabada como tal, mezcladas tan íntimamente, que forman una materia única e indivisible, y que, aunque la llamamos PLATA DE TRANSICIÓN en todos los casos, en unas circunstancias, junto a la plata pura de revelado se hallan formando cuerpo con ella cantidades variables de esta sustancia o materia intermedia, dando así lugar a fracciones de plata metálica pura que tienen asociada grandes cantidades de materia de transición, y otras fracciones de plata metálica pura que tienen muy poca o poca de la misma sustancia intermedia, sea lo que fuere aquello que definimos como plata de transición.

ACCIÓN QUÍMICA DEL:
BLANQUEADOR SELECTIVO DE HALURO
BLANQUEADOR SELECTIVO DE PLATA
BLANQUEADOR MIXTO DE HALURO-PLATA
Cuando una imagen sobre una película o papel de haluros de plata se blanquea en baños que tan sólo eliminan la plata metálica pero no el haluro de plata, (baños blanqueadores al permanganato ácido, o baños de persulfato amónico, entre otros), queda bien visible, como residuo una imagen amarillenta o ligeramente parda que, en los casos de imágenes vigorosas y reveladas a fondo, no desaparece luego del todo ni en el fijador. Sin embargo, si para el blanqueo se usan baños que no solamente puedan eliminar la plata metálica, sino también el haluro de plata (por poder disolvente), de esta manera no suele quedar señal alguna de indicios de imagen coloreada, como residuo.

La significación de esto sólo puede ser que la imagen fotográfica no se halla nunca compuesta únicamente de plata metálica de revelado, sino de una mezcla de plata metálica y plata de transición, ó semihaluro, o semiplata, como queramos llamarle a ese residuo que queda cuando se usan baños de blanqueo que solamente eliminan la plata metálica pero no eliminan los haluros de plata completos, (haluros puros) o semicompletos. (Plata de transición). De ser toda la masa revelada plata metálica, el blanqueador selectivo de la plata metálica la debería blanquear toda sin dejar residuo visible alguno. Sin embargo casi siempre queda residuo en cantidad importante y que puede verse fácilmente. Este residuo que suele tener una coloración cálida, amarronada o amarillenta, según el revelador, se puede eliminar fácilmente luego si se emplea un blanqueador de haluros de plata. ¿Por qué no lo elimina el blanqueador selectivo de plata metálica y sin embargo lo hace el blanqueador selectivo de haluro argéntico?

Por otro lado tenemos también que considerar a los reveladores que intervienen en la formación de la imagen fotográfica. Reveladores que, por su poder reductor más o menos potente para transformar los iones plata en plata atómica, unos pueden dar lugar a mayores depósitos de plata metálica que otros por cuanto hay baños reveladores que pueden revelar a mayor profundidad que muchos otros, dependiendo esto de su composición química por los productos totales y sus concentraciones, así como también por el tipo de agente o agentes reveladores que intervienen en la transformación del haluro a plata metálica. De esta manera, agentes reveladores como el metol y el paraaminofenol (Rodinal), suelen tener funciones reveladoras que revelan solamente en superficie en la mayoría de los casos usando las fórmulas convencionales. También lo hace la fenidona, las parafenilendiaminas y otros muchos agentes reveladores como la pirocatequina, la glicina, etc. Sin embargo, otros agentes reveladores pueden revelar el haluro a mayor profundidad de capa y de esta manera proporcionan mayores densidades de plata metálica de revelado; y al ser mayores los depósitos de metal argéntico, teóricamente parece caer por su propio peso que el contenido de plata de transición en la masa del haluro transformado durante el periodo de revelado, debería ser menor, o mucho menor que cuando los reveladores usados sólo obran superficialmente sobre el haluro de plata. Esto teóricamente debiera ser así por cuanto la plata de transición debiera, con estos reveladores, ser revelada a mayor cantidad de plata metálica por el mayor poder reductor de tales agentes y quedar menor cantidad de plata intermedia en las porciones reveladas. Tales reveladores de profundidad son, entre otros, la hidroquinona y sus derivados clorados y bromados (cloro y bromohidroquinona), así como algunos otros derivados como la toluhidroquinona y la hidroquinona sulfonato sódico También el clorhidrato de diaminofenol, conocido como amidol si se usa en baño ácido, el cual puede revelar entonces desde el soporte hasta la superficie.

Sin embargo, en la práctica, cuando hacemos un blanqueo selectivo con un baño que tan sólo ataca y elimina la plata metálica, hallamos que, en las imágenes que se han revelado con reveladores de superficie queda muy, muy poco o incluso nada de residuo coloreado, y sin embargo cuando se blanquean imágenes reveladas con reveladores de profundidad, el residuo coloreado que permanece es bastante intenso y muy notable visualmente. Este hecho parece contradecir la lógica de que cuanta más cantidad de haluro sea revelado en profundidad, menos cuantía de plata intermedia, (lo que quiera que sea), debería aparecer tras el blanqueo selectivo de la plata metálica que conforma la imagen final…

Este hecho sólo puede tener dos explicaciones, que, si bien pueden ser antagónicas y teóricamente opuestas en sus planteamientos técnicos, tienen sin embargo también dos posibles formas de ser consideradas cada una, aunque ciertamente cual de ellas sea la verdadera y lógica explicación correcta pueda quedar en entredicho a falta de investigaciones más `profundas. A saber:

EXPLICACIÓN PRIMERA:
POSIBILIDAD A: En el caso de reveladores superficiales, la cantidad de plata iónica transformada en plata metálica pudiera ser simplemente una capa tan somera y externa que no pudiera ser entremezclada con ningún tipo de plata intermedia o de transición que se pudiera hallar mas enterrada por causa de una mayor densidad, por ejemplo, por el simple hecho de no poder formarse al actuar el revelador tan en superficie que no llega a poder incluirla en la masa revelada por cuanto, en efecto, sólo se revela plata somera a partir de haluro de muy poco espesor.

POSIBILIDAD B: Pudiera formarse, en el caso de los reveladores superficiales una capa de plata metálica somera de muy baja densidad, que, aunque incluya plata de transición, el porcentaje de esta es tan insignificante que no es capaz de formar moléculas coloreadas que pueda resolver la vista humana, y por eso no aparecen visiblemente, aunque existan. Por otro lado, esa capa de plata de transición podría hallarse en tan exiguo porcentaje y ser tan poco compacta que no sería en ningún caso capaz de resistir al baño de fijado, disolviéndose totalmente en él, o bien que, aunque pudiera resistir al baño de fijado no pudiera sin embargo resistir el poder del baño blanqueador selectivo de la plata metálica por lo que seria atacada por él y hecha desaparecer debido a su poca o nula consistencia física.

Debemos también saber, además de lo ya dicho, que, los reveladores de tipo superficial si se llevan a su tiempo máximo de poder permanecer las copias en el baño antes de la aparición de velo de revelado, mostrarán luego en el blanqueo selectivo de la plata metálica una imagen débil, pero perceptible perfectamente, de coloración amarillenta o ligeramente parda según el tipo de papel empleado. Esto indica que, si se hacen revelados largos con reveladores superficiales, se forma imagen no metálica de la posible plata de transición también en estos casos de reveladores que nunca profundizan como los otros más específicos.

EXPLICACIÓN SEGUNDA
POSIBILIDAD A: Con el uso de agentes reveladores de profundidad, la cantidad de plata revelada y transformada en metal debiera ser, sobre todo en los grandes negros, la totalidad de la masa de haluro, por lo cual no debiera aparecer residuo coloreado alguno al blanquear selectivamente el metal, ya que todo el haluro debería haber sido transformado completamente en plata metálica de revelado, no quedando ningún haluro a medio transformar. Y si todo fuera plata metálica en su espesor, no debería quedar pues residuo alguno de haluro sin haber sido reducido a metal argéntico. En el resto de las gradaciones, es lógico suponer que, al no ser todo el espesor de la capa de haluro transformado en plata metálica, allí si que tendría por fuerza que aparecer plata de transición como residuo coloreado, ya que en todas esas partes menos negras que los negros máximos debería ineludiblemente hallarse cantidades variables de plata metálica amalgamada con plata que, habiendo dejado de ser parcialmente haluro, tampoco pudo llegar al estado completo de plata metálica, así que de manera indeclinable cabe esperar hallarla en el estado de semiplata o semihaluro, como mejor quiera entenderse la cosa. Sin embargo, ¿por qué en los máximos negros siempre aparece la mayor cantidad de residuo coloreado que no puede eliminar el baño blanqueador selectivo, sabiendo que en tales zonas todo el haluro debería haberse transformado en plata metálica en todo el grosor de la capa? LA POSIBILIDAD A, en este caso, es que el haluro contenga compuestos orgánicos de plata que no puedan reducirse a plata metálica en su totalidad, y queden de esta manera amalgamados en mayor cantidad también cuanta mayor cantidad e plata reducida exista en cada zona concreta de imagen. Y esto es lo que realmente parece ser. Pero, ¿lo es? ¿…?

POSIBILIDAD B: Con los reveladores que actúan en profundidad dentro de la capa de haluros, siempre se forma, en todos los casos, plata de transición en porcentajes diversos, pero que, en el carácter de reacción química desarrollada por este tipo de agentes reveladores se añaden, a la plata metálica, en la fase de cambio, productos orgánicos de desecho que “exudan” de las sustancias orgánicas de los propios agentes reveladores y que son directamente adsorbidas a plata formando quelatos y ligandos que permanecen fuertemente entrelazados con los filamentos de plata metálica en su estado atómico o molecular. De esta manera, la plata de transición podría no ser plata en ningún estado intermedio estrictamente hablando, pero si lo sería en su funcionalidad química pues formaría una amalgama tan estrechamente unida a nivel atómico con el metal que prácticamente tiene que constar como un cuerpo único e indivisible formando parte directa a todos los niveles físicos y químicos, de la imagen fotográfica final, sea esto lo que fuere.

Tendríamos ahora que preguntarnos: ¿Puede el haluro de plata, en su trayecto de transformarse en plata metálica durante el revelado, quedar a medio camino parte de ella entre ser semihaluro o semiplata? Pueden los iones plata, de alguna misteriosa manera, quedar a medio camino sin ser lo que antes eran, y sin alcanzar a ser lo que realmente debieran ser? ¿Puede el estado “halúrico-platimetálico” existir aunque sea como teoría?
¿Podemos acaso negar la existencia de la plata de transición, cuando los blanqueadores selectivos “hablan”?

Dado que nada parece poder negar la existencia de la plata de transición, primeramente por las razones teóricas dadas en los dos primeros párrafos de este ensayo, y “segundamente” por las otras razones esgrimidas en los últimos párrafos precedentes, ahora sólo cabe preguntarnos si la plata de transición tiene alguna importancia que tener en cuenta de cara a considerar la vida útil de las copias fotográficas en relación de sus tratamientos químicos totales, es decir, su tipo de haluros de plata (emulsiones bromuro o clorobromuro, entre otras), su tipo de revelado químico (reveladores superficiales o de profundidad), sus tratamientos de cambio de estética de presentación visual o conservación (baños de virado, totales o parciales), así como otros tratamientos intermedios que a veces se hacen por muy diversos motivos, como pueden ser blanqueos totales para rerrevelados, blanqueos parciales para clarear imágenes oscuras, o blanqueos levísimos para levantar blancos insinuantes en copias de muy delicadas tintas y finísimos matices… ¿Como afecta todo esto a la imagen a lo largo del tiempo de vida que pueda tener y sus circunstancias? ¿Hay cosas a tener en cuenta en relación con todo lo que anteriormente se ha dicho sobre la constitución de las imágenes argénticas sobre papel de haluros de plata para revelado químico en vista de asegurar su permanencia al tiempo o en vistas de prevenir posibles daños por las condiciones ambientales o por el manipulado al que se ven las copias sometidas a lo largo de los años?

No cabe duda de que de todo lo anteriormente dicho se puede sacar valiosas conclusiones, pero, para la persona que no conozca a fondo todo lo importante concerniente a la base química del material fotográfico, no estará en condiciones suficientes de valuar sus dimensiones reales en cuanto a como tratar las copias fotográficas para su duración en el tiempo, y mucho menos para poder saber como tratar o conservar copias ya antiguas que requieren algún tipo de cuidado especial por poseer en si misma ya daños producidos por el tiempo, descuidos o abandono en lugares no adecuados para su conservación óptima.

No daré aquí formas de tratamiento para ningún tipo de copia antigua o contemporánea, vieja o nueva, pero si daré datos sobre su “idiosincrasia” particular en relación con el tipo de emulsión (cloruro, clorobromuro, etc.), su tipo de superficie (rugosa, lisa, texturada, brillante, mate, etc.) y su tipo de resistencia al ataque de los agentes atmosféricos polucionantes, por su tipo de estructura atómica (grano fino,, grano grueso, plata densa, plata superficial, etc.) y que efectos pueden acabar por mostrar algunas copias que han recibido tratamientos químicos posteriores al revelado, fijado y lavado, para cambiar su presentación estética `por parte del fotógrafo o experimentador fotográfico. Todo esto nos podrá servir para saber que cuidados puede llegar a necesitar una copia en concreto, si sabemos algunas cosas sobre la misma; cosas tales como aquellas que se mencionan más arriba en este mismo párrafo.



LOS PAPELES FOTOGRAFICOS.


Según sea el tipo de emulsión que conllevan los papeles fotográficos, y según también sea su superficie, hay cosas que conviene tener en cuenta a la hora de juzgar su posibilidad de aguantar más tiempo en el tiempo, ya que todo lo que tenga que ver con su estabilidad, bien sea por inercia química, por efecto de barrera física o por otras causas cualesquiera, afecta a su permanencia en el tiempo. De esta forma, algunas copias realizadas de una cierta manera, o sometidas inicialmente a un cierto tipo de manipulado directo durante la elaboración de la copia, (revelado, fijado, etc.), o indirecto, después de acabada la foto, (virado, rerrevelado, etc.),pueden tener diferentes maneras de reaccionar con el medioambiente, habiendo tratamientos que ya de entrada se sabe que habrán de ser más estables que otros ante el paso de los años, por lo cual ya se pueden también tomar desde el principio, precauciones especiales para su manejo y conservación.

Los papeles fotográficos todos son entes “vivos” en cualquier manera en que se los mire desde el punto de vista interactivo dentro de la atmósfera terrestre por la reactividad asociada a sus propios componentes intrínsecos, no solamente con el oxígeno del aire, sino también de otras especies de polución típica de nuestras ciudades y pueblos actuales, en donde abundan los óxidos de nitrógeno y los óxidos de sulfuros que se combinan con efectividad, aunque a ritmo lento, con los compuestos de plata de las copias fotográficas y, sobre todo, en donde la plata de transición puede tener una gran parte de culpa en tales reacciones químicas.

Dentro de la oferta de papeles actuales, ya no existen con la misma abundancia que antaño papeles de emulsiones muy especializadas, así como tampoco soportes especializados excepto de manera muy limitada. Antiguamente la oferta era realmente espectacular, y sólo la cantidad de presentación en soportes de diversas calidades técnicas y estéticas ya era de asombro, sin contar las variaciones de emulsiones de todo tipo que podían ser ofertadas para cualquier trabajo personalizado al máximo. En la actualidad la oferta en limitadísima en comparación, y sólo vamos a mencionar las emulsiones más abundantes que todavía se pueden hallar comercializadas.

PAPELES AL
BROMURO DE PLATA PURO.
Los papeles al bromuro de plata constan de una emulsión en donde, selectivamente, la sal de plata totalitaria es, por supuesto, el bromuro de plata. A veces puede que lleven algunas adiciones para mejorar el color, o para dar vigor y densidad extra a los negros, pero en general estas pequeñas adiciones no bastan para cambiar la denominación de “papel al bromuro”, de esas emulsiones concretas. Este tipo de emulsiones son las más altamente sensibles entre todas las emulsiones que se sirven en los papeles fotográficos, y se usan para hacer ampliaciones sobre todo de tamaños muy grandes porque requieren exposiciones relativamente cortas en comparación con cualquier otro tipo de papel fotográfico para ampliación. Por supuesto, su sensibilidad superior se debe, en primer lugar, a que son las emulsiones de mayor tamaño de grano entre todas las existentes, y, como sabemos, el grano grande es más sensible que el grano más pequeño. Por otra parte debemos también saber que la sensibilidad luego puede ser acrecentada por otros medios técnicos, pero en principio se debe sólo al tamaño mayor del grano, en origen, y el que pudiera estar dotados de una mayor sensibilidad que la natural, de origen, no cambia el tamaño del grano ni a mayor ni a menor en tales casos, por lo cual esta consideración no se tiene en cuenta con respecto a la inercia química de la capa final de imagen metálica.

Por supuesto, el tamaño del grano tiene una gran influencia en la estabilidad de la imagen a lo largo del tiempo, ya que, químicamente, las partículas grandes, de cualquier producto, son más resistentes a los cambios, que las partículas más pequeñas. Sobre este tema de la reactividad de las partículas grandes y pequeñas, ya se ha insistido en aclararlo en “El Misterio del Revelado” del FOTO/EXTRA mencionado al principio de este ensayo, en sus páginas 6 y 7 bajo el subtítulo de “Partículas reactivas”. El que quiera profundizar más en este tema puede buscarlo allí.

Las emulsiones al bromuro, pues, por su mayor tamaño inherente de grano, son también, selectivamente, las más estables al tiempo dentro de este rango de característica, ya que el grano de mayor tamaño se resiste más fuertemente a ser atacado, que el más pequeño. Por otro lado, para la estabilidad de las imágenes al tiempo hay que considerar también a los reveladores que se utilicen en la obtención de las imágenes, ya que cada tipo de revelador, por su fórmula específica, por sus agentes reductores propios, y por su forma química de actuar sobre el haluro argéntico en su fase de transformación a plata metálica, (y por consiguiente en su tipo de plata de transición), también tiene su influencia particular en la estructura final del grano, y, por lo tanto, en su estabilidad química ante el ataque de los agentes atmosféricos. Pero esto de los reveladores lo dejamos para su propio apartado, más adelante.

Los papeles al bromuro de plata, pues, debemos considerarlos, con respecto a su tipo de grano de tamaño grande, como los que mejor pueden resistir los embates de tiempo. (Aunque con reservas, ya que el revelador usado también influye finalmente sobre este parámetro, como luego veremos). Por otro lado debemos saber y tener en cuenta que los papeles al bromuro siempre dan, de manera normalizada, imágenes de colores neutros o fríos, y nunca cálidos, ya que el grano grande tiene precisamente ese tipo de coloración. Si a un papel bromuro se le quiere cambiar ese color neutro o frío por un color más cálido, hay que hacer operaciones que disminuyan el tamaño del grano (reveladores disolventes, por ejemplo), o cambien la estructura atómica de la plata, como puede ser la conversión en sulfuro de plata mediante un virado.

PAPELES AL
CLORURO DE PLATA PURO.
En el extremo opuesto de los papeles al bromuro de plata, tenemos a los papeles al cloruro de plata puro. Este tipo de papel tiene tan poca sensibilidad natural, que no se puede utilizar nunca para ampliaciones, y antiguamente se conocía como “PAPEL PARA LUZ DE GAS” porque se podía manipular a la luz de un candil o a una lámpara de gas de alumbrado sin que se velara. La exposición se hacía luego a una luz muy fuerte, o a la luz del sol, por contacto directo del negativo con el papel, por lo cual también pertenece a la línea de papeles conocidos como “PAPELES DE CONTACTO”. El cloruro de plata puro es la sal menos sensible de todas las usadas en fotografía en emulsiones de gelatina, Por supuesto esta baja sensibilidad se debe a la extremada pequeñez de sus cristales, por lo que el grano de estas emulsiones es de la más delicada finura. Pero este grano tan fino y delicado es extremadamente reactivo y dispuesto a cambiar de estado si le dan oportunidad, y siempre lo hará a un ritmo superior al de un grano de bromuro de plata puro, que puede ser hasta 10.000 o 100.000 veces mayor en tamaño. La plata en estado de gran subdivisión de sus partículas puede adquirir distintos tipos de coloraciones, por lo que las imágenes en los papeles al cloruro de plata puro pueden presentar coloraciones desde netamente azuladas, hasta muy rojizas y otros estados intermedios. En la actualidad este tipo de emulsiones no se fabrica más que en grado muy restringido, y no se puede hallar en todos los comercios sino tan sólo en tiendas especializadas.

Los papeles de luz de gas, al igual que todos los papeles históricos anteriores a las emulsiones de ampliación, (papel salado, albúmina, celoidina, etc.) eran llamados PAPELES POP (Printing Out Paper, en Ingles) por cuanto sólo se podían exponer a la luz por contacto directo con el negativo, ya que carecen de sensibilidad suficiente como para poder ser usados por ampliación en ampliadoras normalizadas. (Con ampliadoras especiales de luz solar, si se podría)

PAPELES AL
CLOROBROMURO DE PLATA RÁPIDOS
Los papeles fotográficos se pueden fabricar con diversos porcentajes de sales mixtas, en vez de hacerlo con una única sal, como sucede con el papel al bromuro o con el papel sólo al cloruro de plata. Así un papel en el que en vez de bromuro de plata solo se fabrique con el añadido de cierta cantidad de cloruro de plata, se convierte en un PAPEL AL CLOROBROMURO DE PLATA. Si predomina el bromuro de plata sobre el cloruro en grado amplio, el papel es algo más lento que el papel al bromuro de plata puro, pero no mucho, y se conoce como PAPEL AL CLOROBROMURO RÁPIDO. A medida que el porcentaje de cloruro de plata se acrecienta, la emulsión resulta menos rápida hasta que alcanza la “categoría” de poder conocerse como PAPEL AL CLOROBROMURO LENTO ya que en tales casos suele ser entre cinco o seis veces menos sensible que un papel al clorobromuro rápido, y unas diez o doce veces más lento que un papel bromuro normal.

Los papeles al clorobromuro de plata rápidos dan coloraciones con una cierta tendencia al tono cálido, pero los más rápidos entre ellos casi no resultan muy distintos de los papeles puros al bromuro excepto que en los virados adquieren una mejor y más hermosa coloración, y que en los baños de virado al selenio directo viran con mayor rapidez y adquieren un tono cálido más notable. Cuando los papeles al clorobromuro cálido tienen un porcentaje algo mayor de cloruro de plata, y ya resultan sobre unas cuatro o cinco veces más lentos que un papel al bromuro, entonces adquieren magníficas propiedades de proporcionar, ya con los reveladores al caso, imágenes de tonos cálidos muy agradables y con negros hermosos además de una amplia gama tonal. Viran de manera bastante rápida al selenio directo y sus coloraciones de virado son mucho más hermosas y agradables que las que dan los papeles al bromuro o los clorobromuros muy rápidos. Todo esto es debido a que, al aumentar la proporción de cloruro de plata con respecto a la del bromuro en el seno de la emulsión, llegan a abundar bastantes granos de tamaño pequeño que son los que dan la coloración distinta al tono neutro o frio típico de los papeles al solo bromuro de plata, y de mucha mayor calidez que la que dan los papeles al clorobromuro rápidos.

PAPELES AL
CLOROBROMURO DE PLATA LENTOS.
Como su propio nombre genérico indica, los papeles lentos al clorobromuro de plata son realmente lentos en dejarse activar a la luz para una exposición completa, (comparados con los rápidos), y resultan ser superlentos comparados con los propios papeles al bromuro. Su lentitud tiene origen en que en este caso el tamaño de los granos es muy diminuto (aunque no tanto como en los papeles sólo al cloruro de plata) y por sus pequeñas dimensiones físicas resultan muy poco sensibles a la luz. Sin embargo, por esta pequeñez extrema de sus granos mayoritarios, su coloración cálida es mucho más notable. También por la mayor pequeñez de sus granos su reactividad química ante los reveladores es muy superior a los otros papeles del mismo tipo, pero que son más rápidos (por ser de grano ligeramente más grueso) proporcionando por este motivo los clorobromuros lentos imágenes mucho más agradables en la gran mayoría de los casos y también una mejor respuesta a todos los baños de virado, tanto en rapidez de reacción como el la belleza visual de sus tonalidades cálidas.

Por otro lado, los papeles al clorobromuro lento se caracterizan de manera especial por ser muchísimo más manipulables en sus variaciones posibles de contraste, densidad y gama tonal de delicada y fina transición, que todos los demás papeles de ampliación, sean bromuros o clorobromuros rápidos. Por esta faceta de ser altamente manipulables y porque además poseen una más amplia y práctica latitud de exposición y de revelado, a los clorobromuros lentos se les ha calificado, históricamente, como PAPELES DE ARTE, dentro del campo de la fotografía general. Eran éstos, sin duda alguna, los papeles preferidos por los fotógrafos de estudio y por los todos los fotógrafos que hacían imágenes creativas o buscaban la mayor perfección estética y acabado técnico para sus imágenes por cuanto se prestaban a esto en mayor grado y calidad que todos los demás otros tipos de papeles.

Con baños reveladores basados en agentes reductores especiales como pirocatequina, glicina, hidroquinona, clorhidroquinona y algunos otros, la tonalidad de las imágenes se pueden llevar, es estos papeles, a límites de belleza indescriptible en sus coloraciones visuales y en su presentación estética. Todo esto es posible con estos papeles y estos reveladores por la armonía y finura de sus gradaciones perfectamente escalonada en microcontrastes de gran resolución óptica y sus bellos matices de modulación monocromática especialmente cálida.

Así pues, los bromuros, clorobromuros rápidos y clorobromuros lentos, son los tres tipos principales de papeles fotográficos que todavía se pueden encontrar en la actualidad en la industria fotográfica. Papeles de tipo LUZ DE GAS, o papeles al cloruro de plata, (papeles POP) también se fabrican actualmente de manera especial por ciertas casas, tales como Kentmere que tiene el CENTENNIAL, que, aunque de uso restringido en el comercio, se puede pedir expresamente a ciertos proveedores de productos minoritarios elitistas, como a Foto R3, en Asturias.

LOS BAÑOS REVELADORES
Y SU INFLUENCIA EN EL
REVELADO DE LAS IMÁGENES
FOTOGRÁFICAS POSITIVAS
La acción de los baños reveladores sobre el haluro de plata de cualquier tipo de papel fotográfico de los ya mencionados para ampliación, (en los papeles POP, pueden variar algunas cosas), originan cambios importantes en la estructura atómica de la plata metálica revelada por la manera “personalizada” de reducirla durante su actividad química sobre el haluro de plata expuesto.

Si bien la plata iónica original de cada tipo de papel posee una estructura típica que se puede “diferenciar” categóricamente por simple teoría (sin ir más allá con análisis químicos o vistas al microscopio electrónico) por el sólo hecho de saber que los papeles al bromuro poseen el mayor tamaño posible de grano entre todas los tipos de emulsiones y que le siguen porcentualmente a ser de menor tamaño primero los clorobromuros rápidos y luego los clorobromuros lentos, sin embargo la plata revelada puede variar entre muy amplios límites de tamaños de granos de plata revelada (o cobertura de los filamentos, para ser más exactos) por la acción específica de cada tipo de revelador en concreto. En ello influye de manera importante la formulación del baño revelador, pero de manera aún mucho más transcendental influye el tipo de agentes reveladores que conlleve la fórmula, incluidos; es decir, qué tipo de agente o agentes reductores se incluyan como agentes específicos de revelado, en una solución reveladora.

REVELADORES
SUPERFICIALES PARA PAPEL
Los reveladores de tipo rápido y/o superficiales, como el Metol (el más común de los agentes reveladores, junto con la hidroquinona), y el p-aminofenol (Rodinal, o Rodinol), por ejemplo, generalmente comienzan a revelar a los pocos instantes de estar en contacto directo con la emulsión, sin que les dé tiempo a penetrar en las capas internas de la misma. Este tipo de reveladores, en tiempos normales de revelado suelen proporcionar plata poco compacta, esponjosa, de filamentos poco apretados entre si y no suelen revelar plata profunda sino que su acción normalizada es revelar sólo en superficie ya que no han penetrado lo suficiente en la capa antes de empezar su labor reductora.. Cierto que los grandes negros de las imágenes pueden ser a la vista tan negros y oscuros (o densos) como los de otros reveladores que actúan a mayor profundidad de capa, pero esto es sólo porque la vista humana no puede penetrar a través de la densidad formada para saber cuanto es, en materialidad, el grosor real de la capa de plata metálica revelada. Dado que este tipo de reveladores es de alta rapidez, pero de baja energía reductora en profundidad, (cuando han revelado una cierta cantidad de plata superficial son incapaces de revelar más, excepto a un ritmo muy, muy lento), la cantidad de plata revelada en profundidad es poca en general, aunque haya mucha plata revelada en superficie y parezca muy opaca a la vista..

Por otro lado este tipo de reveladores no tienen capacidad de revelado profundo, y en cuanto el haluro medio revelado (ya en estado de plata de transición) adquiere una cierta resistencia (porque el haluro “fácil” y superficial ya ha sido revelado), el potencial de oxido reducción crece y el potencial de revelado decrece, por lo cual, a partir de entonces la cantidad de haluro en estado de transición que puede pasar a plata metálica es de pequeñísima cuantía y sólo se puede acrecentar de manera muy leve a base de tiempos largos de permanencia en el baño revelador. Permanencia ésta que nunca se puede llevar a cabo en la práctica porque las copias adquieren entonces velo químico, decayendo su contraste por mancharse las altas luces y medios tonos de la imagen. Los reveladores superficiales, por esta causa, tienen normalmente un tope máximo y bien definido de exposición y un tope máximo y bien definido de tiempo de revelado que no se puede sobrepasar sin riesgos de estropear la copia.

El grano, de la emulsión, con este tipo de reveladores no suele ser mayor que el que puede proporcionar el propio tamaño del cristal del que se forma y que le sirve de molde. Cierto que, si se sobrerrevela por muy largo tiempo, como ya se ha dicho, el grano puede salirse ligeramente del molde del cristal y alcanzar unas dimensiones mayores así como una mayor profundidad de capa revelada, pero en comparación con otros reveladores de diferente índole, nunca alcanzan siquiera a acercarse a la acción química de densidad de capa revelada en profundidad y en tamaño de grano final que esos otros reveladores pueden proporcionar sin riesgos para la imagen.

En la categoría de reveladores de tipo superficial también podemos hallar agentes reveladores medio-lentos como la pirocatequina en baño alcalinizado con carbonatos, o reveladores verdaderamente lentos, como la glicina fotográfica (p-hidroxifenilglicina, (no confundir con el aminoácido glicina, llamado también glicocola) que aunque tiene tiempo sobrado para poder penetrar en la capa de haluro en profundidad, su poder reductor sólo está limitado a las capas superficiales del haluro, de menor resistencia química al poder reductor de este compuesto específico. Eso si, en fórmulas adecuadas da preciosas coloraciones cálidas en los papeles al clorobromuro, rápidos y lentos, lo que indica que produce plata metálica, o de extremada finura, (lo que no parece ser el caso de manera total) o bien forma plata metálica en una disposición atómica de distinta configuración a la que dan el resto de reveladores de tonalidades cálidas y de acción algo más rápida.


REVELADORES DE PROFUNDIDAD
Algunos agentes reductores de acción lenta incluidos en baños de revelado, tienen la facultad de revelar el haluro de plata en profundidad por dos razones complementarias: Una, que al no poder comenzar el revelado de manera inmediata tienen tiempo suficiente para empapar a fondo la emulsión, y cuando se produce su activación química, (bien por rotura de la barrera de carga, o por cualquier otro efecto similar, el que sea), comienzan su tarea reveladora desde dentro de la capa de haluro, a una cierta profundidad de la superficie, y no en la superficie misma de la capa de haluros. La otra razón complementaria es que este tipo de reveladores normalmente posee una gran energía de revelado a pesar de su lentitud de acción operativa, en base a sus propios desechos de descomposición química que regeneran en ciertos casos a los propios agentes reveladores, y se renueva así su potencia reductora de manera simultánea y consecutiva a la perdida de ella (por lo que su poder revelador es casi constante), y en otros casos debido a que los desechos mismos no regenerados son propiamente agentes reveladores secundarios de gran poder reductor, con lo cual es este último tipo de reveladores, la acción reductora en vez de decrecer e ir a menos, por el contrario cada vez es más rápida y enérgica hasta el punto de que podrían llegar a reducir incluso casi toda o toda la plata iónica no iluminada por la luz de exposición, a plata metálica, si se les deja obrar por tiempo suficiente. En este último caso, los reveladores no regeneradores de sus propios productos de desecho proporcionan una imagen teñida, o “imagen mancha”, como se llama en argot a la misma, y de una coloración parda o castaña característica. De todas formas, muchos reveladores que dan imagen mancha son sólo de tipo superficial, y no pueden entrar en esta categoría concreta.

Dada esta facultad “explosiva” de poder reducir plata en gran profundidad de capa y de producir plata metálica de gran densidad, o espesor, estos reveladores “de profundidad” dan plata atómica mucho más compacta que los reveladores de actividad simplemente superficial, lo cual creo que es fácil de entender. Pero también por su mayor capacidad de energía reductora que puede no debilitarse (por autoregeneración de los reveladores oxidados en la reducción) sino que incluso puede crecer por poder formarse en algunos casos reveladores secundarios de alta energía, también resulta fácil de entender que los filamentos de plata metálica, si el tiempo de revelado es suficientemente largo, pueden alcanzar a salirse del propio tamaño del “molde” que representaba el cristal iónico original. De esta manera una copia así revelada constaría de plata atómica de mayor grosor y largura de filamentos metálicos que otra revelada por un tiempo igual pero con revelador de tipo simplemente superficial. La importancia, para bien o para mal de este hecho, se comentará luego, más adelante.

Entre los reveladores de tipo lento pero de gran energía, que pueden revelar plata profunda y proporcionar altas densidades de plata atómica revelada y filamentos metálicos más gruesos y largos, se hallan la hidroquinona, (el más común de los agentes reveladores, junto con el metol), sus derivados clor y bromohidroqinona, (y otros), y también el amidol (clorhidrato de diaminofenol), en baño ácido. Este último agente revelador puede, en este caso, (en baño ácido), revelar mismo desde la propia base del soporte hasta la superficie, siendo el único revelador conocido que lo hace precisamente de esta manera tan peculiar, ya que los demás reveladores todos comienzan a revelar a una cierta profundidad, (unos más que otros), pero nunca desde el mismo nivel del soporte.

Cierto también que, algunos reveladores superficiales, como la pirocatequina, (que ya hemos mencionado anteriormente en el grupo de los reveladores superficiales), puede revelar plata a mayor vigor de densidad y en capa profunda. Pero para que se dé este caso hay que alcalinizar los baños reveladores con álcalis cáusticos. Esto es necesario para al menos poder saturar uno de sus grupos OH (tiene dos) para que pueda proporcionar un monofenolato, de enérgica acción reveladora. En este caso puede formar plata metálica a mayor profundidad de capa y de tipo atómico más compacta (mas opaca, por lo tanto), y filamentos más gruesos y largos que cuando actúa en baños carbonatados que no pueden saturar ninguno de sus grupos hidroxilo. Si se añade suficiente hidróxido sódico al baño revelador como para poder saturar los dos grupos OH que posee, entonces la función reveladora es tan enérgica y poderosa que se hace prácticamente incontrolable como para poder proporcionar resultados predecibles al positivar.

Alguno dirá que la hidroquinona en presencia de hidróxido sódico y por el mismo mecanismo de saturar uno o sus dos grupos hidroxilo puede dar todavía plata más densa y a mayor profundidad de capa que con los carbonatos alcalinos; pero la diferencia radica fundamentalmente en que la hidroquinona siempre da plata atómica profunda y de gran densidad, incluso en baños básicos de carbonato, cuando no puede hacerlo nunca la pirocatequina en tales circunstancias…


CONSIDERACIONES, PREGUNTAS
Y ELUCUBRACIONES FILOSÓFICAS
ANTES DE ENTRAR EN MATERIA
Si tenemos en cuenta todas las consideraciones hasta aquí vertidas en este ensayo sobre la constitución físico-química de los papeles fotográficos, y de la acción de los agentes reveladores sobre la formación de la plata metálica que deviene en formar las imágenes reveladas en superficie o en profundidad, y con una estructura atómica de diversa densidad, tamaño de grano y compactación de la plata formada, nos daremos cuenta con cierta lucidez que forzosamente esto tiene que influir sobre la resistencia física y química de las imágenes al paso inexorable del tiempo. Pero, ¿en qué grado afecta todo esto en la realidad de la cosa? ¿Es realmente tan importante tener en cuenta todas estas consideraciones como algo que deba recordarse por alguna causa de especial transcendencia?

Y el tener en cuenta, además todo lo ya asentado primeramente sobre la plata intermedia, o plata de transición sumado a esto otro acabado de transmitir sobre los papeles y reveladores, ¿puede servirnos de manera especialmente útil para entender mejor los mecanismos de conservación al tiempo u otras importantes ideas sobre estrategias de conservación y archivo para la obra fotográfica que poseemos? ¿Puede servirle todo este conocimiento al fotógrafo que revela y hace su propia obra para una mejor labor de prevención de males futuros sobre su obra o su archivo de negativos y copias, suyas o ajenas? ¿Puede ayudar todo esto a los conservadores de museos e Instituciones que archivan, restauran y guardan para la posteridad, obra fotográfica? ¿Puede acaso ayudar a juzgar mejor la obra y labor fotográfica de los diversos autores de cara a la venta de su obra como arte o inversión, en salones, subastas y demás actividades del campo fotográfico, comercial y museístico? ¿Le puede servir de algo a los tratantes de arte, a los historiadores del medio, y a los usuarios en general de la fotografía como documento, como técnica de autor, o simplemente como cultura general del medio o conocimiento específico físico-químico de los mecanismos de prevención y “curación” de imágenes fotográficas?

Todo lo vertido en las páginas anteriores, desde el comienzo de este ensayo tiene su importancia calculada en riesgos y ventajas para el material fotográfico, sea negativo o positivo de cara a la conservación, a la estética singular de las imágenes, y a la calidad técnica de factura de acabado. Nada de todo lo dicho deja de ser importante, pero ninguna de las cuestiones que se han presentado en este ensayo sirve totalmente por si sola para evaluar los verdaderos factores conjuntos de cada obra acabada: Belleza estética, acabado técnico, durabilidad al tiempo, prevención de males físicos y químicos en la emulsión, degradación posible de la imagen según qué circunstancias y otros muchos factores, están incluidos siempre, de manera totalmente directa, aunque no lo parezca, en todas las consideraciones que se han realizado en las páginas anteriores.

Los factores que se pueden dilucidar de manera directa sin el conocimiento profundo de todas estas materias tocadas anteriormente, son realmente pocos, muy pocos, aunque no menos importantes, ya que los descuidos o la dejadez del fotógrafo o el laborista pueden dejar sentenciada a muerte cualquier obra, simplemente por no haber fijado o lavado bien un negativo o una copia. Sin embargo los factores que hacen a una obra realmente duradera para ser capaz de poder agotar su verdadero tiempo de permanencia en esta atmósfera terrestre suficientemente agresiva para con el material fotográfico actual (no sabemos lo que podrá dar de si el futuro) no solo dependen eficazmente de un buen fijado y un buen lavado final, sino de muchas más cosas, algunas muy pequeñas en su capacidad de poder ser apreciadas, pero no menos importantes, en caso alguno, que aquellas más grandes y ya conocidas que se suelen tener en cuenta más habitualmente por ser las más estridentes y manejadas.

Vamos ahora pues, a hablar algo de la asociación de todas las materias que se han tratado anteriormente aplicando las consecuencias pertinentes, buenas o malas, a todas ellas en conjunto de las unas con las otras, ya que todas hay que considerarlas en una sola y única forma de contribución a la estabilidad mayor o menor de las obras fotográficas acabadas:


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