Apuntes para un principiante a la fotografía Parte I (Empezado el 29 de junio 2013)

A fin de ayudar a los que no pueden saber de otra manera. (Va por tí, Fernando)



PARTE I.

APUNTES PARA UN PRINCIPIANTE.


La cosa de la relación de los ingredientes de un revelador fotográfico para poder entender la acción de cada uno en función de todos los demás, es crítica para el desarrollo de este tipo de productos en busca de aquellas cualidades básicas que uno necesita para procesar sus negativos conforme a todo lo demás que posea para la copia de los tales, pues todo va en función del todo, y el todo, en este caso, es más importante qie la suma de las partes, porque las partes no pueden existir sin adaptarse al todo si se quieren obtener los resultados correctos para lo que uno buca realmente por necesidad.

Me explico: Si uno tiene una ampliadora de condensadores, este tipo de aparato proporciona una luz mucho más dura que la ampliadora de luz asemidifusa o difusa, y, por lo tanto, los negativos que han de ser empleados en ella necesitan ser más suaves y de menores densidades de plata revelada que los otros tipos citados de ampliadora, para que los resultados queden en aquello que es una copia bien diferenciada en tonalidades, con atmósfera abundante y con un contraste normal, que es lo que también normalmente, se pide que tengan las copias, en términos generales.

Por otro lado, una ampliadora de condensadores dará resultados más normalizados usando papeles de grado normal o incluso ligeramente suave, y hasta los reveladores que se empleen para revelar copias realizadas con ampliadoras de condensadores deberán ser de tipo algo más suave. Todo esto, en comparación de lo que se requiere para trabajar con ampliadoras de luz difusa, quedando las de luz semidifusa, como su denominación indica, en la media de ambos tipos. Así, para obtener resultados similares a los que proporciona una ampliadora e condensadores, trabajando en una ampliadora de luz difusa, se necesita un negativo ligeramente más denso, papeles ligeramente más duros, e incluso reveladores de algo más de contraste para que el resultado pueda ser similar en ambos casos. De otra manera, nunca lo será aunque las copias de ambos tipos de ampliadora pudieran ser hermosas a la vista. Pero tendrían parámetros visuales muy distintos, y sobre todo, si se usa en cada una de ellas un mismo negativo y no se cambian los demás factores, como el tipo de papel y de revelador.

En estas breves notas no vamos a tratar sobre este aspecto tan amplio de cosas y posibilidades generales que incluyen desde el negativo en su tipo de densidades, contrastes y tipo de plata atómica revelada (lo que también influye en lo que se puede obtener de los tales) sino que tan solo vamos a tratar de que se entienda un poco como influyen en el negativo los ingredientes de un revelador en regular sus densidades y sus contrastes, y con ello todos los demás factores, como la superficialidad del revelado, o su profundidad, lo cual repercute sobre los factores ya dichos de la densidad y el contraste, pero donde ambos factores pueden ser conseguidos, en su control, de distintas formas según este variar los ingredientes, bien sea en sus cantidades, o bien sea suprimiendo alguno, añadiendo algún otro, o bien modificando alguna cantidad en cualquiera de los habidos.

En principio, quiero desmentir un falso decir y conocer que deviene en muchos libros de fotografía más bien escritos por recopiladores de datos que por verdaderos investigadores de la cosa, aunque sea por tiempo de experiencia en la necesidad de hallar solución a sus problemas y no por profesionalidad química. Este falso decir y conocer referido, es aquello de indicar que el metol es un agente revelador de bajo contraste, y la hidroquinona es un agente revelador de alto contraste. Esta afirmación, casi dada como una sentencia o un aforismo, y convertida en axioma de manera general, no es en nada cierta en la totalidad de la cosa, si bien la idea está quitada de la manera en que ambos tipos de revelador se usan en la práctica basándose en las interacciones químicas que tienen lugar en condiciones forzadas por cómo son las formulas de los reveladores y sus tiempos de revelado:

En efecto: El metol, revelador que se dice popularmente que es “suave”, puede dar tanto a más contraste que la hidroquinona (revelador considerado de contraste) si se le permite revelar por largo tiempo a una película cualquiera. De la misma manera, la hidroquinona (revelador dado como de contraste) puede revelar tanto o más suave que el metol, si se le permite revelar en cortos tiempos de revelado. La diferencia entre ambos tipos de reductores, está en que, para igual grado de alcalinidad de un baño revelador, el metol es de acción rápida y superficial, y la hidroquinona es lenta y algo menos superficial; es decir revela a ligeramente a más profundidad, en la capa de haluro.

Y esta diferencia es porque, el metol al ser rápido de acción, revela nada más sumergir en al baño revelador la película, sin necesidad de penetración profunda, por eso revela en superficie. Por el contrario, la hidroquinona, al ser más lenta en revelar, antes de comenzar a hacerlo ha tenido tiempo de empapar a fondo la película, por eso cuando empieza a revelar ya revela desde cierta profundidad porque la película está empapada desde algún tiempo antes. La diferencia pues, no es otra. Si a un revelador de metol se le añade una cantidad de retardador de revelado (bromuro potásico, benzotriazol u otros) para que le dé tiempo a empapar la película, también empezará a revelar a cierta profundidad, como la hidroquinona, y puede dar tanto contraste como ella, e incluso su tipo de plata será visualmente más brillante que la que produce la hidroquinona, porque se forma químicamente de manera distinta. La hidroquinona produce, casi siempre, un tipo de plata algo más mate, en general, aunque puede acabar por ser tan brillante como la del metol, pero hay que hacer que el revelador adquiera unas condiciones de revelado que lo permita.

Por lo tanto, la supuesta “suavidad” del metol en comparación con la hidroquinona, no es más que una condición de la fórmula del revelador. Dada la química tradicional, que se ha desarrollado de una cierta manera en los primeros tiempos, cuando apenas se sabía nada de todo esto, y se ha seguido en esa misma línea, sin cambios, ese aserto “de andar por casa” de la mayor “suavidad” del metol con respecto a la hidroquinona, parece cosa lógica y bien establecida. Pero, en realidad, no es así por naturaleza, y ambos agentes reveladores pueden dar densidades y contrastes prácticamente iguales si se hacen las formulaciones adecuadas al caso.

En estas notas, por supuesto, no vamos a contemplar estas posibilidades, pues solo se trata de dar pequeñas indicaciones que permitan al principiante guiarse un poco en su tejemaneje personal y particular cuando es él mismo quien hace sus propios químicos de manera artesanal para su servicio, lo cual tiene su parte de “sabor” sensual en la intimidad del quehacer artístico de cada uno en su todo valerse en el laboratorio, y también permite ese sentirse independiente y libre hasta donde sea el caso, de la industria automatizada y poco humanizada del gran comercio en general..


Bueno, vamos allá:

Entre los reveladores de fórmula que se hallan en libros y manuales, uno de los más normalizados y suaves para la mayor parte de los trabajos y situaciones de alto contraste de luces, o para aquel tipo de fotografías que necesiten mostrar detalle abundante por en todas sus gradaciones, está el Beutler (del fotoquímico alemán Willie Beutler) que es un revelador a base de metol, como único reductor, y que usa una cantidad mínima de este (0,5 gramos, por litro de solución de trabajo, contra los 2 gr. del D-76) para que su acción pueda ser lenta por escasez del mismo, y también por escasez del conservador (sulfito sódico) que es, a la vez un ligero agente alcalino o acelerador del revelado, para lo cual su cantidad se ha reducido a la mínima posible para evitar un aumento de rapidez.

Por otra parte, el verdadero agente acelerador alcalino, que es el carbonato sódico anhidro, también se ha llevado a la mínima expresión, para que la lentitud del revelado fuera así efectiva del todo, y permitiera que la plata revelada se hiciera lentamente a efectos de no empastar las gradaciones más sutiles (como ocurriría de ser más rápido el revelado) y el resultado final fuera una escala de gradaciones de amplio rango, con muchísimos detalles visibles incluso dentro de las sombras más oscuras, cosa que se perdería sin duda, en un tipo de revelador de mayor rapidez de revelado, o incluso de la misma lentitud, (añadiéndoles retardadores) si su fórmula contuviera mayores cantidades de los productos que los habidos en ella. Con mayores cantidades de solo metol, de solo sulfito (por ejemplo 100 gramos, como lleva el D-76) o solo de carbonato sódico, cambiarían por completo las características del revelador y su tipo de plata revelada, al cambiar también su velocidad de revelado

En otro orden de cosas, este revelador Beutler, aunque está calificado como revelador de alta acutancia, o alta definición, no es, sin embargo, en ningún caso, un revelador de grano fino, y, ampliando negativos de paso universal en tamaños de 30x40 en adelante, es grano es bastante visible, si bien es muy regular y de hermosa apariencia física y estética en las copias, pues se “añade”, a sí mismo, como una integración particular de imagen por lo bien que se “acopla”, digamos, al todo, estéticamente…

El que el revelador Beutler no sea un revelador de grano fino, viene dado por la necesidad de rebajar al máximo el sulfito sódico de la fórmula (2,5 gramos por litro, contra los 100 del D-76) con el fin de lograr esas características preciosas de detallar todas las gradaciones con delicadísima factura de transiciones de matices en amplitud de separación en microcontrastes capaces de ser discernidos por el ojo humano, que es lo que al fin lo concreta y puntualiza como revelador de alta definición.

La fórmula básica del revelador Beutler, es la siguiente:

Agua, a unos 50 grados 750 ml.
Metol 0,5 gr
Sulfito sódico anhidro 2,5 gr
Carbonato sódico anhidro 2,5 gr
Agua, hasta hacer 1 litro.

Para el revelado de películas de 100 y 400 ISO, tiradas con un punto de sobreexposición el tiempo de revelado a 20 ºC es de 8-10 minutos, según las densidades que se necesiten, para cada tipo de marca de película, en función de qué ampliadora se use. Y si se tira a sensibilidad nominal, los tiempos rondarán los 15-20 minutos, por lo general. Con todo, el que desee trabajar con él, deberá primero hacer las pruebas oportunas por si necesita adaptar el tiempo para obtener los mejores negativos…

El Beutler, con menores cantidades de las que contiene, no daría las calidades mínimas para buenas copias en todos los sentidos generales. (Grano, latitud de revelado, regularidad de las gradaciones, etc). Y con mayores cantidades de solo alguno de los componentes, perdería alguna de sus virtudes generales, también, y se convertiría en un revelador distinto que no tendría por qué ser menos bueno, si bien respondería a las necesidades de otros criterios fotográficos para los negativos. Por ejemplo, añadiéndole más sulfito (entre 80-100 gramos en vez de los 2,5 que lleva) podría convertirse en un revelador de grano fino parecido al D-76 en algunos aspectos, como el tamaño del grano y con una gama tonal intermedia en compensación y contraste, entre ambos reveladores, y también en un tiempo algo menor e revelado. Cuanto menor tiempo, debe hallarse mediante pruebas. El sulfito, como antes se dijo, es un disolvente del haluro de plata y tiende, por encima de los 80 gramos por litro de solución de trabajo, a disolver parte del cristal halógeno de la emulsión antes de que se revele. Normalmente esto sucede en las partes menos iluminadas de los mismos cristales, lo que hace que, cuando el revelador quiera alcanzar estas partes débilmente iluminadas, ese haluro ya estará disuelto, y, por lo tanto, no será revelable en el negativo. Esto, el que se disuelva esa parte del haluro menos iluminada, también hace que el contraste aumente al quedar zonas más amplias desprovistas de plata revelada, efecto que se debe de tener en cuenta a la hora de las necesidades de corregir cualquier revelador para obtener resultados concretos, cuando se necesitan….

En general, la mayoría de los reveladores necesitan cinco productos químicos para completar su acción reveladora dentro de unos parámetros que el fotógrafo busca para obtener aquellos resultados concretos que su tipo de imagen necesita para la estética particular que le quiera imponer como sello a su trabajo de autor. Con todo, hay unas normas generales de lo que es una buena imagen fotográfica. Pero, dentro de estas normas (que cualquiera se las puede saltar, por supuesto) está luego la cuestión de hacer fotografías en tonalidades más claras, más oscuras, más amplias en tonalidades, o menos llenas de ellas y aún otras muchas que, a veces, las pide más bien el tipo mismo de imagen, que el propio criterio del estilo del fotógrafo, pues no todas las imágenes se prestan a tener las mismas connotaciones artísticas o de interpretación, que otras por su tipo de luces, el motivo, o la impronta estética que se le quiera imprimir por algún motivo dado.

Los cinco productos básicos pues, que un revelador necesita, son los siguientes, por lo general: (No contamos el agua, sino los ingredientes químicos)

1)- Un agente conservador (El más popular y barato, el sulfito sódico)

2)- Un agente revelador. (Metol, hidroquinona, fenidona, glicina, pirocatequina, pirogalol, etc.)

3)- Un segundo agente revelador para dar o acentuar algunas características del baño químico revelador. (Las combinaciones más frecuentes son metol-hidroquinona, y fenidona-hidroquinona)

4)- Un acelerador alcalino para hacer que el agente revelador revele y lo haga a cierta velocidad concreta. Normalmente, los agentes reveladores no revelan en medio neutro, excepto el amidol, agente revelador que incluso lo puede hacer en medio ácido. (Los aceleradores alcalinos más usuales, son, por orden de energía creciente, bórax, metaborato sódico, y carbonato sódico o potásico)

5)- Un retardador o antivelo. Este producto se usa como retardador en los casos en que el tiempo de revelado deba de ser retrasado con algún fin concreto para obtener un determinado tipo de densidad de plata revelada, o un contraste específico buscado por cualquier razón general. El mismo producto se usa como antivelo, cuando el revelador, por su composición, pueda generar velo de revelado. También se usa como antivelo cuando se trabaja con material caducado que adquirió velo por este hecho, o por mala conservación. El producto es el mismo, y el que se llame retardador, o antivelo, solamente depende del por qué se usa en el revelador. Una gran cantidad de reveladores de negativos, no suelen llevarlo. En los de papel, casi siempre se añade una pequeña cantidad por cuestiones técnicas que devienen de contrarrestar la inercia que el bromuro que se libera de las emulsiones al descomponerse el haluro de plata en el revelado, no afecte negativamente al rendimiento del revelador. (El agente retardador o antivelo más usado es el bromuro potásico, entre los inorgánicos, y el benzotriazol, entre los orgánicos. Este último tiene tendencia a dar tonalidades frías en los reveladores de papeles).

En el orden en que se dan en esta lista los productos, es como normalmente debe de hacerse la mezcla, en agua a unos 50 grados. Este orden se varia cuando el revelador lleva metol como primer agente revelador, y en tal caso, este se añade al agua el primero. La razón es que el metol se descompones en los baños de sulfito y se libera su base libre, lo que da un precipitado que puede no volver a redisolverse y el baño en tal caso no sirve. En todos los casos en que el metol no forme parte de una fórmula, el orden debe de mantenerse, si bien esto se hace sólo por consideraciones puramente “filosóficas” en parte. Por ejemplo, los agentes reveladores tiendenn a oxidarse en el agua, dada que esta contiene oxigeno (por esto en muchos manuales se manda hervir el agua para quitarle parte del mismo, aunque no es cantidad significativa) y esta oxidación se evita si el conservador ya está previamente disuelto antes de añadir el agente revelador. Los agentes alcalinos, que también son oxidantes, se añaden, por lo común, después, ya que así tardarán unos instantes antes de sumarse al afecto oxidativo general (nada importante, por otro lado, en tan corto espacio de tiempo como es la preparación de un revelador en casa. Por otro lado, algunos agentes reveladores como la fenidona, se disuelven mal en soluciones neutras o poco alcalinas, por lo cual cuando este producto forma parte de un revelador, normalmente se añade primero el conservador, luego el acelerador alcalino y luego la fenidona. De todas forma, este orden es de muy poca importancia, pero en el caso del metol sí que es importante, y, sobre todo, cuando la cantidad de metol es grande.

Y siguiendo con la cosa. el ya nombrado revelador Beutler, solamente lleva tres componentes químicos en su fórmula, pues, por su baja energía, no tiene propensión alguna a dar velo en materiales sin caducar. También, el Beutler, por tratarse de una fórmula de solo metol, como agente revelador, no conlleva en su fórmula ningún otro agente revelador auxiliar. Se trata de uno de los reveladores de negativos más sencillos y baratos de todos cuantos reveladores hay, si bien sus virtudes son las de proporcionar un tipo de negativos muy especial, que, si se sabe trabajar con ellos, darán copias de una calidad superior en estética visual y en detallar los motivos hasta el máximo posible.

El siguiente revelador del que vamos a partir para seguir ampliando estas notas, es el D-76, el cual ya lleva cuatro componentes químicos porque consta de un segundo agente revelador que es la hidroquinona. Primero dejamos sentada su fórmula, y luego seguimos con los detalles y las apreciaciones sobre sus cualidades fotográficas todas.



Revelador D-76

Agua, a unos 50 grados 750 ml.
Metol 2 gr.
Sulfito sódico anhidro 100 gr
Hidroquinona 5 gr
Borax 2 gr
Agua hasta hacer 1 litro.


Este revelador, que en su tiempo fue usado como “patrón de reveladores de grano fino”, revela todo tipo de películas entre los 6-8 minutos, a 20 grados, según qué densidades y contraste se deseen.

Si se modifica la fórmula, reduciendo los componentes a tres, puede quedar algo parecido al Beutler a vista de ojos, pero se modificarán de manera importante sus propiedades reveladoras. La hidroquinona, en este caso, se prescindirá de ella, y el acelerador alcalino se mantendrá en la misma cantidad, pero cambiando el bórax por el carbonato sódico. El revelador podría llamarse “Mesulca”, por la combinación de las iniciales de MEtol, SULfito y CArbonato, y la modificación podría quedar así:

Revelador “Mesulca”
Agua a 50 grados 750 ml.
Metol, 2 gr
Sulfito sódico anhidro 100 gr
Carbonato sódico anhidro 2 gr.
Agua hasta hacer 1 litro

La mayor cantidad del sulfito, al ser un álcali débil, dará una mayor velocidad de revelado, al Mesulca, que la que por sí tiene el Beutler. Pero, además, aún siendo la cantidad de carbonato sódico, la misma, como es un álcali mucho más poderoso que el bórax contribuirá a que esta velocidad se incremente bastante, y el revelado sea también bastante más breve porque ejercerá una mayor acción reductora sobre el metol. La estructura atómica de la plata revelada también será distinta, y este tipo de negativos será adecuado para ciertas formas de trabajar en el laboratorio dado que proporcionará otras cualidades físicas a los negativos en su contenido de plata negra de revelado y en su distribución gradacional, aunque a la vista puedan parecerse en algunos aspectos. Pero nunca se parecerán en todo. Porque, este tipo de revelador, puede dar negativos más compensados que el D-76, y en tiempos menores de revelado, que podrían rondar los 5-6 minutos a 20 ºC.

Si a esta misma fórmula se le añade un gramo de bromuro potásico, como este producto tiende a retrasar el revelado, permitirá entonces revelar, al Mesulca, por unos 8-10 minutos, en vez de los 5-6 teorizados. Esto hará que, las partes más iluminadas de los negativos no sufran apenas retraso en su revelado, pero sí las partes menos iluminadas, por lo cual, estos cuatro minutos extra, más o menos, que se le da al revelado, incrementará la densidad de las altas luces (los negros máximos del negativo) y, a la vez, restringirá levemente la gama tonal en las zonas de menor iluminación, con lo cual se incrementarán las “distancias” entre las gradaciones, dándose así un ligero aumento de contraste, lo que producirá imágenes más separadas en sus tonalidades, y, además producirá copias con negros más fuertes y brillantes con altas luces bien destacadas, aunque con matices suficientes si uno expone correctamente y adapta el revelado al tipo de ampliadora disponible, cosa que, como anteriormente se ha dicho, conviene tener en cuenta a la hora de preparar los reveladores, tanto de películas, como de papeles.

Por otro lado, si a la fórmula D-76, se le añade sin otras modificaciones un gramo de bromuro potásico, también este revelador tendrá un retraso en su acción reductora sobre el haluro de plata de la película, y habrá que compensar tal retraso revelando por un tiempo mayor. Este tiempo mayor, cuanto sea, incrementará igualmente las densidades de las partes más iluminadas del negativo, y revelará algo menos las zonas de menores iluminaciones, con lo cual se incrementará ligeramente el contraste. El efecto general será que en las copias se hallarán mejores negros para las sombras, que darán más vigor a la imagen, y una gama tonal ligerísimamente más restringida en las altas luces, por lo cual se podrán impedir que se empasten tales zonas. Sobre todo, en días de iluminación muy difusa, como en días de niebla, etc. El tiempo de revelado puede requerir unos 10 minutos en este caso.

La fórmula, que podríamos denominar D-76Br. Para podernos referir a ella, y entendernos, quedaría pues, así establecida:

Revelador D-76Br.
Agua a unos 50 grados 750 ml.
Metol 2 gr.
Sulfito sódico anhidro 100 gr.
Hidroquinona 5 gr.
Bórax 2 gr.
Bromuro potásico 1 gr.
Agua fría hasta hacer 1 litro.

La diferencia que el bromuro potásico puede introducir en esta fórmula D-76Br, viene dada en la forma de estructurarse la plata atómica; es decir la forma de formarse la plata filamentosa de la imagen, ya que el D-76, modificado con un gramo de bromuro, por contener hidroquinona, proporcionará filamentos de plata más densos y más opacos, por lo tanto, y el contraste será mayor en este caso que con el uso del Mesulca, que no lleva hidroquinona. Con todo, en muchos casos las diferencias, pueden no ser demasiado drásticas, según se usen ampliadoras de condensadores, o de luz difusa para hacer las copias, pero se notará claramente al observar los negativos. Esta fórmula sigue perteneciendo al grupo de reveladores de grano fino que tipifica el D-76, si bien proporciona negativos más limpios y contrastados que aquel.

Si al D-76 se le hace un cambio todavía más drástico en su fórmula, por supuesto, se cambiará el tipo de grupo al que pertenece este revelador, y dará negativos de otras cualidades físicas en su estructuración de la plata revelada; y también sus gradaciones sufrirán cambios, y así mismo los sufrirán sus contrastes y también el tipo de granularidad del negativo, si bien esta última cualidad puede ser poco notable a menos que se amplíe mucho para poder apreciarla. Este cambio podría proponerse en que la cantidad de metol fuese incrementada a tres gramos, en vez de dos, y la hidroquinona rebajarla también a tres gramos, sin cambiar nada más. La fórmula, pues, quedaría así, y la podríamos llamar, para diferenciarla, como Mesulhibox, valiéndonos de la misma manera de hacer que se llevó a cabo para renombrar el Mesulca. Así:

Revelador Mesulhibox:
Agua a 50 grados 750 ml.
Metol 3 gr.
Sulfito sódico anhidro 100 gr
Hidroquinona 3 gr
Bórax 2 gr
Agua fría hasta 1 litro


Este cambio, aún llevando esta fórmula la misma cantidad de agente acelerador alcalino (2 gramos de bórax) incrementaría ligeramente la velocidad de revelado, (por el incremento del metol) con lo cual podría rebajarse uno o dos minutos el tiempo de revelado requerido para la fórmula original, dando en este caso una mejor compensación por estar menos tiempo la película sometida a la acción reductora, que, si bien está ligeramente incrementada, (a causa de llevar más metol) el haluro se revela más bien en la superficie que en profundidad, a falta de tiempo para llevar el revelado a esa mayor hondura. Por otro lado, la menor cantidad de hidroquinona tiene poca influencia, porque la hidroquinona necesita mayor tiempo que el metol para revelar, y este mayor tiempo no se da en este caso, con lo cual incluso no se obtiene la tan alta densidad que podría dar la hidroquinona de darse más tiempo de revelado. Por esta razón este revelador Mesulhibox, modificado a partir del D-76 dará plata revelada más esponjosa y ligeramente más “transparente” en su estructura química, si bien a la vista esta diferencia podrá no ser apreciada. Pero con seguridad, la luz de la ampliadora se transmitirá mejor a través de este tipo de plata revelada, durante el copiado.

Este cambio que se propone, debiera proporcionar negativos también algo más compensados en sus contrastes. Por otro lado, de mantener el tiempo normal de revelado (7-8 minutos, en vez de los posibles 5-6 necesarios como mínimo) el negativo adquiriría mayores gradaciones y también mayores densidades, lo que podría venir bien para trabajar con ampliadoras de condensadores o de luz difusa, adaptando los tipos de papeles y de reveladores de positivos, para obtener imágenes algo más completas en gama tonal y con contrastes bien equilibrados en cada caso. El grano, caso de revelar por menor tiempo (los 5-6 minutos teorizados) podría ser ligeramente menor que revelando por el tiempo estándar del D-76 original (7-8 minutos) pero sólo en grandes ampliaciones podría verse esta pequeña ventaja, si es que existe, pues sólo está basada, teóricamente, en que se reduce por unos dos minutos la acción reveladora sobre los filamentos de plata ya formados, cosa que, dando esos otros dos minutos más, podría incrementar su grosor, aunque de manera leve.

Por otro lado, si al D-76 original se le rebaja la hidroquinona a solamente dos gramos, sin cambiar nada más, el resultado podrá no ser demasiado notable, pero esa falta de tres gramos de hidroquinona influirá en la densidad de los filamentos de la plata revelada, y estos deberían ser ligeramente más finos y, por lo tanto, también ligeramente más esponjosos, si bien esto podría ser en grado mínimo dado que el bórax, como agente alcalino de acelerado, no tiene gran poder de acción sobre la hidroquinona como para hacerla demasiado activa en tiempos cortos de revelado, Por este motivo, incluso con los cinco gramos que lleva la fórmula original, el trabajo que hace la hidroquinona es pequeño, aunque se nota si se lleva el tiempo de revelado a los 10 minutos, donde la resta de esos tres gramos que decimos, entonces sí que sería notable al comparar los resultados de la fórmula original y esta que se propone con solamente dos gramos de la misma.

Para que se sepa y sobre ello se puedan hacer criterios ciertos y lógicos a la hora de formular reveladores, es necesario tener en cuenta que muchas de las proporciones que se dan en formulaciones de negativos entre un primer y segundo revelador, no son muchas veces otra cosa que “equilibrios”. Equilibrios, no para obtener mejores resultados de la plata atómica revelada, y, en consecuencia mejores negativos a la hora de positivar con grandes calidades. ¡No! La cosa viene, en multitud de veces, de la necesidad de que el producto total, como fórmula líquida de un revelador cualquiera, pueda ser estable al tiempo, sin estropearse, por una cantidad de tiempo mayor.

Por ejemplo, en el revelador D-76, el que lleve mejor cinco gramos de hidroquinona que dos o tres, (que podrían ser más beneficiosos para una acción reveladora más equilibrada en densidades y contrastes) es que los agentes reveladores metol e hidroquinona se conservan entre sí mejor, que si se emplease solamente uno de ellos, y no los dos. Por otro lado, una cantidad más baja de hidroquinona, haría al revelador más propenso a oxidarse, y por eso se mantiene en esa cantidad mínima de cinco gramos, como mejor proporción para la estabilidad en almacenaje. Como antes se dijo, usando el bórax como álcali acelerador, la hidroquinona apenas revela en ese tiempo de 7-8 minutos necesarios para la mayoría de negativos; y entre dos gramos y los cinco de hidroquinona, que lleva, la diferencia sería muy poco notable en todo caso. Pero, la conservación del producto, en almacén, conteniendo cinco gramos de hidroquinona, en vez de dos, una vez hecho el revelador líquido, se incrementa en un factor no despreciable, que puede ser el doble de vida útil durante el tiempo de almacenaje.

Es de saber pues, para tenerlo en cuenta, que las cantidades relativamente bajas de cualquier agente revelador en una fórmula, es un inconveniente para la conservación. Y si el revelador es una combinación, (metol-hidroquinona, o fenidona–hidroquinona, por ejemplo) la cosa es exactamente la misma: La conservación es deficiente. Por otro lado, las altas concentraciones de agentes reveladores tampoco son buenas en ninguna fórmula porque pueden proporcionar sobrerrevelados y empastar las gradaciones, además de hacer mucho más caros los reveladores de cara al comercio. De igual manera, el acelerador alcalino es muy importante a la hora de la conservación de un revelador, ya que, cuanta mayor cantidad haya, mayor es el poder oxidante sobre todo el producto general, y, por otro lado, cuanto mayor sea el poder alcalino de un acelerador, también mayor resulta su actividad destructora de las propiedades reveladoras, por la oxidación que conlleva la alcalinidad sobre los agentes reveladores, sobre todo.

Y en esto de la conservación, también influye, y de manera notabilísima, la cantidad de sulfito sódico que este pueda llevar en función de ciertos requerimientos fisicoquímicos de interacción. Porque el sulfito sódico tiene varias propiedades o virtudes en un liquido revelador que no se pueden explotar todas ellas juntas, y hay que hacer, por tanto, concesiones al “equilibrio” del producto terminado en busca de unas u otras propiedades que el sulfito puede introducir en la fórmula, según su cantidad relativa. Me explico:

El sulfito es un producto que tiene diversas funciones químicas en un revelador fotográfico. Una de las más importantes y sin duda, la más conocida y reconocida es su capacidad de agente antioxidante, o conservador, desviando hacia sí mismo la acción oxidativa del aire y de otras posibles forma catalíticas del mismo fenómeno de la oxidación, en el seno de la mezcla química de los productos todos. Otra de sus propiedades, es que posee una ligera acción reductora, lo que ayuda al agente revelador o al conjunto de ellos, cuando los hay, a reducir de manera más eficiente el haluro de plata a plata metálica de revelado. A esta pequeña acción reductora, también se le añade otra capacidad, aunque igualmente pequeña, de ser un agente acelerador alcalino débil. Estas dos pequeñas capacidades juntas, ayudan a que el tiempo general de revelado se reduzca cuando la cantidad de sulfito alcanza una cierta proporción de producto en el baño revelador, normalmente, entre los 50 y los 70 gramos por litro del baño de trabajo. Por ejemplo, un revelador cualquiera diluido (como el D-76 a 1+1, por ejemplo) revela mucho más rápido si, en vez de diluirlo con agua, se diluye con una cantidad igual, en volumen, de una solución de sulfito sódico al 25 o al 30 %, e incluso mejora sus prestaciones químicas y su tamaño de grano, que resulta algo más reducido en comparación a cuando se disuelve con solamente agua limpia…

Otra cualidad o virtud del sulfito sódico, es que posee el poder de eliminar las quinonas o sustancias coloreadas que la acción reductora del agente revelador ejerce sobre los subproductos de la descomposición del haluro de plata, en plata atómica, que son, por lo general sustancias llamadas quinonas o quinonoides, que acaban por oscurecer las soluciones reveladoras en ausencia de sulfito o con poco contenido del mismo. Esta acción destructora o anuladora de las quinonas, cuando la cantidad de sulfito alcanza un el mínimo necesario, mantiene el revelador activo a una velocidad casi constante durante todo el tiempo de revelado, con una progresión proporcional más o menos “controlada” de manera automática desde el mismo líquido revelador. En reveladores con alto contenido en hidroquinona, la ausencia de sulfito o las cantidades mínimas necesarias para un revelado sin que el revelador se agote antes de terminar su trabajo, hace que las quinonas no se puedan destruir, y tiñan e inutilicen el revelador en su regularidad de revelado y, por lo tanto, en la “perfección” de dar negativos correctos en gradaciones y contrastes normales.

Porque, las quinonas, que son productos subproductos de muchos agentes reveladores que se generan durante el revelado en ausencia o casi ausencia de sulfito, también son, además de sustancias muy oxidantes para los componentes activos de un revelador, enérgicos agentes reveladores, por si mismas. Las quinonas, en definitiva son agentes reveladores muy lentos en principio, cuando comienzan a formarse y a añadirse al revelador. Sin embargo, a medida que se forman, ellas mismas generan más quinonas, y esto es una interacción exponencial, por lo que el revelador que acumula quinonas acaba disparándose en su acción reductora, pero sin control alguno en su forma de hacerlo.

Por otra parte, las quinonas son reveladores lentos, en principio, pero de una energía inusual, la cual se incrementa, con la suma de las mismas en forma de reacción en cadena de manera exponencial, y por ello sin control adecuado de su propia actividad, no siendo, en realidad, en absoluto “finas”, ni “delicadas”, en su forma de producir plata de revelado químico, la cual resulta grosera en el aterronamiento de los granos de plata y en la abrupta y deforme manera de escalonar las gradaciones, estropeando cualquier tipo de negativo. Las quinonas, pues, son agentes reveladores bastante incontrolables en su actividad reveladora, y son por completo incapaces de proporcionar gradaciones finamente resueltas y detalladas, en absoluto, revelando todo lo que pueden en forma de masas negras de plata reducida sin control de ningún tipo, que, empezando siempre por las partes más iluminadas de una imagen cualquiera, acaban por dar finalmente sólo masas compactas de negro separadas por blancos totales, sin detalles delicados en ningún sitio.

Esta propiedad del sulfito de eliminar las quinonas para que esto no suceda, se aprovecha en todo tipo de reveladores de películas y de papeles para proporcionar los negativos normalizados que los reveladores comercies o caseros proporcionan como el estándar fotográfico general. Sin embargo, esta probidad del sulfito de eliminar las quinonas y evitar todos estos graves males de eliminar las gradaciones y sólo dar manchas de blanco y negro inservibles, es precisamente la cualidad que se desecha o no se aprovecha en los reveladores llamados litográficos para las imágenes de altísimo contraste, en donde la generación de quinonas es imprescindible para conseguir este tipo peculiar de imágenes litográficas, no típicas de los reveladores normalizados.

Teniendo esto en cuenta, también la cantidad de sulfito se puede calcular en los reveladores normalizados, para regular de alguna manera el contraste de los negativos. Normalmente, este (el contraste) siempre es preferible conseguirlo en base a los agentes retardadores por la facilidad de manejo que los tales dan, y porque un revelador con bajas cantidades de sulfito, (enérgico agente conservador) aguanta poco al tiempo en almacén. Pero no siempre, tampoco, por diversas cusas, una cantidad grande de sulfito es conveniente si lo que se busca es cierto tipo de negativos que puedan poseer ciertas cualidades intrínsecas un tanto especiales. Por ejemplo: El revelador Beutler, apenas lleva sulfito sódico en su fórmula. Por eso mismo, da precisamente lo que da, cosa que no puede imitar ningún otro revelador con mayor cantidad de sulfito. Por otro lado, también el revelador Beutler no es un revelador de grano fino, precisamente, aunque sea un revelador de gran definición. Y en ambas cosas tiene que ver la cantidad específica de sulfito que lleva, donde, menos cantidad de sulfito haría poco estable la solución, y más cantidad del mismo dejaría en entredicho esa definición tan alabada que siempre se le atribuye…

Pero, hay más. El revelador D.76, que lleva 100 gramos de sulfito sódico, los lleva precisamente para que se convierta, en virtud de la tan alta cantidad del mismo en el baño de trabajo, en un revelador de grano fino. El sulfito, por sus propiedades de solvente del haluro de plata, contribuye a disolver parte del grano de la emulsión, en las partes menos iluminadas mientras se revelan las partes de mayor luz han recibido. Esto da tiempo a que el grano se “lime” ligeramente en sus bordes menos iluminados, y resulte, a la postre, más pequeño de lo que en origen era. Pero esto también hace al grano menos definido a falta de bordes nítidos que lo permitan ver claramente cortado. Es precisamente la misma razón que se da para entender porqué el revelador Beutler resulte ser un revelador de alta definición, a pesar de dar un grano mayor. Pues el asunto es que, el grano del Beutler en mayor, pero de bordes más abruptos, no limados, por eso se ve, pero se ve muy nítido y bien resuelto, cosa que ya no sucede con el D-76 porque los bordes de sus granos, más pequeños por limados, también son bordes difusos y no tan nítidos en comparación…

De todo esto se concluye que, cualquier fórmula de revelador fotográfico, es un equilibrio entre todas sus partes; entre todos sus componentes generales. Es un equilibrio entre el poder revelador adecuado a la producción de plata revelada de una cierta capacidad de dar filamentos metálicos de plata de mayor o menor opacidad, (plata revelada más esponjosa, o menos en su estructura atómica) un equilibrio entre la velocidad del revelador para su mejor producción de plata en su granularidad intrínseca, y un equilibrio entre sus densidades, contrastes y gradaciones en sus coberturas y capacidad es d detallar en sombras y luces con mayor o menor eficacia, según se logre también mayor o menor “equilibrio” en las interacciones fisicoquímicas internas sobre el haluro de plata sometido a las capacidades reveladoras de estas fórmulas dadas. Y, además de esto, y por supuesto, está el equilibrio de la duración al tiempo de cualquier revelador en almacén, cosa importante, sobre todo para la venta comercial de estos productos, y, cosa esta, además, tan importante, o más, que la propia calidad que tal producto pueda dar de cara al negocio…

Y todas estas cosas se exponen y explican para que el amigo lector sepa que la bondad de un revelador comercial, a veces no es tan buena como su marca de fábrica parece indicar, pues ninguna casa comercial pasa por alto el rendimiento en almacén de sus productos, ni de lograrlos a precios lo más económicos posibles para el fabricante. de cara al comercio. Un particular, no depende de esta cuestión dineraria, y puede hacer productos reveladores muchísimo mejor que los comerciales, si sabe y conoce lo suficiente sobre la materia, aun a costa de que no sean tan duraderos al tiempo. Pero es que tampoco un particular necesita que un producto tenga que aguantar en almacén, por ejemplo, al menos dos años antes de caducar…

El revelador Beutler, se haga simple o concentrado, incluso en botellas completamente llenas y si usar, no aguanta mucho más allá de los dos o tres meses de vida útil. Y con ciertas reservas si ya tiene tres meses de almacén. El D-76, a los seis meses de almacén, luego de hecho, incluso en botellas bien cerradas y sin usar, pierde propiedades y el fabricante recomiendo desecharlo si ya tiene este tiempo. Incluso muchos reveladores comerciales que se venden en botellas completamente selladas y al vacío, pueden perder propiedades importantes con largos tiempos de almacenaje, dadas ciertas reacciones de hidrólisis y de otros tipos que se originan en el seno de las soluciones reveladoras. Reacciones destructivas que son lentas pero inexorablemente eficaces en este lento destruir. Muy pocos reveladores comerciales tienen una vida útil de al menos, dos años. Una gran mayoría, entre los mejores, alcanza, como mucho, alrededor de un año…

Dado pues, este pequeño repaso a las propiedades del equilibrio entre componente de un revelador, más bien necesarios para el tiempo de almacenamiento que para la eficiencia reveladora de los mismos, volvamos de nuevo a la cosa:

Hasta aquí hemos estado tratando con grupos de reveladores que llevan un mínimo de componentes, (unos tres, y otros cuatro) pero donde la mayoría de otros muchos llevan ese mínimo de los cinco productos dados en la lista anterior que trataba del asunto. En este nuevo concepto de fórmula, se buscan otros criterios para revelar imágenes negativas, y aquí la sabiduría sobre el asunto es necesaria a la hora de considerar qué cualidades debe de tener el revelador que se busca. Por supuesto, el lograr ese revelador buscado, es también un equilibrio de componentes para que la interacción química sea la adecuada a proporcionar el negativo ideal que uno busca en densidades, contrastes y gradaciones escalonadas, sin pérdida importante de detalles en las zonas densas ni en las altas luces, y unos medios tonos bien separados y definidos visualmente. Esto es la idealización del negativo, y también la del revelador, además de que este último pueda, como añadido, el poseer una vida de almacén lo más larga posible, si es posible…

Por supuesto, esta sabiduría es una búsqueda personal haciendo pruebas y comparando resultados a cierto tamaño de ampliación de alguna parte concreta de cada negativo revelado con una fórmula determinada que se esté usando y variando continuamente para adaptarla a estas necesidades técnicas y estéticas del usuario experimentador “fotoquímico”.

Y aquí, en estos apuntes, no se trata de dar fórmulas terminadas, sino de explicar un poco lo que hacen ciertos productos en el todo de una fórmula reveladora. Ya se ha hablado un poco sobre las relaciones entre agentes reveladores, aunque fuera superficialmente, y sobre las propiedades de estos en función de la conservación de los baños, para lo que se requieren unas cantidades mínimas aunque nos sean ellas las necesarias para un buen revelado de la plata. También se ha hablado de cómo los agentes aceleradores alcalinos influyen sobre las velocidades del revelado y sobre la formación de la plata atómica más o menos esponjosa en sus filamentos, y se ha hablado también algo sobre la incidencia del bromuro potásico en el retraso del revelado y su consiguiente acción de permitir un mayor tiempo de revelado, lo que, a la vez incide sobre las densidades y los contrastes de una fórmula cualquiera, comparando el que la fórmula lo contenga o no en sí. Se ha sugerido también la idea de que la modificación de un sólo producto influye en todos los demás de diversas maneras de lo que este impide o fomenta en el seno del baño revelador a la hora de su actividad química pertinente, de reducir el haluro de plata a plata metálica de revelado..

Y, así todo esto ya dicho, permite al amigo lector alcanzar un cierto tipo de conocimiento que le permitirá a su vez, juzgar los valores que se cruzan en el orden de las interacciones químicas que unos productos evitan o introducen en el revelador, lo que redundará en que se pueda tener un criterio a la hora de pararse a meditar, formular y modificar durante la experimentación personal, en este terreno tan vario en posibilidades y en satisfacciones personales, o en fracasos, incluso, cuando las cosas se complican y uno no da en el clavo, no hallando lo que busca…

Vamos ahora a probar un revelador de cinco componentes. Los cinco “normales” que la mayoría de reveladores llevan, por una causa o por otra, para conseguir adaptaciones personales que uno necesite para poder conseguir aquel tipo de imágenes que desea hallar para su obra particular. Por supuesto, de todo lo que ya llevamos dicho, se comprende que la influencia del revelador de negativos tiene muchísima importancia por cómo compacta de manera mayor o menor la plata filamentosa que revela, pues unos reveladores dan plata más “transparente” que otros, por el simple hecho de compactarla más o menos, a la hora de “fabricarla” durante el revelado, lo cual, por supuesto, depende de cómo sea su manera química de hacerlo, lo que depende, a su vez, de cómo sea la fórmula química en la mezcla y cantidad de sus componentes.

Y que esto acabado de decir en el párrafo anterior es muy importante para la imagen, se puede comprobar fácilmente si se compara un negativo revelado en un revelador como el Beutler, con otro negativo revelado con el D-76. La diferencia es abismal ya a la vista. Y, bajo la ampliadora, a la hora de positivar, como decía el otro, “¡te diré morena!”...

Para “construir” ahora, un revelador de los llamados de grano ultra fino, necesitaremos añadir a los tres o cuatro componentes más usuales de un revelador fotográfico, algún producto que posea una acción disolvente sobre el haluro de plata, que sea mayor que la del propio sulfito sódico, que es más bien moderada, y que sólo es notoria a partir de los 80 gramos del mismo por litro de solución de trabajo, que es la norma que se aplica a los reveladores del tipo D-76.


Xosé Gago.

(NOTA: Sigue en la PARTE II)


VOLVER