Apuntes para un principiante a la fotografía Parte II (Terminado el 7 de julio 2013)

A fin de ayudar a los que no pueden saber de otra manera. (Va por tí, Fernando)


CONTINUACIÓN, O PARTE II:

Así que, una fórmula que pueda cumplir este requisito, contendría, al menos los siguientes componentes, añadidos al agua en que se haga la solución reveladora:

Sulfito sódico anhidro.
Agente revelador. (Metol, fenidona, pirocatequina, etc.)
2º agente revelador. (Si lo lleva, que casi siempre es la hidroquinona)
Acelerador alcalino (Borax, metaborato, carbonato, etc.)
Agente retardador (Br. K o benzotriazol, por ejemplo)
Agente disolvente del haluro de plata.

Como agente que ataque y disuelva parcialmente el haluro de plata, se puede utilizar el sulfito sódico en cantidad superior a los 80 gramos litro por baño de trabajo, tal como se hace en el D-76. Pero la capacidad solvente del sulfito es baja, y no siempre se puede añadir tanta cantidad a todas las fórmulas porque puede causar la precipitación de otros productos en fórmulas más concentradas en metol, por ejemplo. Así que, de entrada, es preferible utilizar solventes del haluro mucho más enérgicos y que se puedan utilizar en pequeñas cantidades.

El más utilizado, luego del sulfito, suele ser el bisulfito sódico, o elmetabisulfito potásico. Ambos pueden sustituirse en las mismas cantidades y hacen prácticamente el mismo efecto, porque, en agua, ambos dan exactamente el mismo ión bisulfito. Se utiliza más el metabisulfito potásico, (o el bisulfito sódico) porque es más barato y eficaz, en su regulación, que el sulfocianuro, que es el otro disolvente del que hablaremos más adelante. Y el metabisulfito ayuda incluso a la conservación del baño como reserva de sulfito, pues, a medida que el sulfito se va agotando en el revelado, una parte del bisulfito pasa a sulfito para reemplazarlo. Por este motivo, también se puede hacer el baño revelador con menor cantidad de sulfito como conservador.

Luego, también tenemos el sulfocianuro sódico, también llamado sulfourea o tiocianato. Este producto es muchísimo más poderoso y activo que el metabisulfito, y, de entrada, no posee cualidades de coadyuvante a la conservación del baño, como aquel. Su actividad es muy “corrosiva” sobre el haluro y por eso hay que calcular muy bien la cantidad que se añada, pues puede proporcionar un contraste exagerado al “comerse” literalmente todos los detalles finos de la imagen si el tiempo de revelado es sobrepasado de un cierto punto, o si la cantidad está mal regulada para el tipo de fórmula que se utilice. Este disolvente del haluro de plata, se suele utilizar mucho en reveladores para inversión (para reveladores de diapositivas) precisamente para eliminar el exceso de haluro que las películas no pensadas para ello suelen llevar “de más”, y que siempre dan diapositivas veladas sin esta adicción. Para reveladores normalizados de grano fino y ultrafino se suele utilizar más el metabisulfito potásico porque es menos crítico y cumple muy bien su papel.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que, un abuso de cualquiera de estos disolventes de haluros puede proporcionar imágenes sin grano, pero de apariencia algo difusa, ligeramente faltas de definición o nitidez. Ello es debido a que al “limar” las aristas abruptas de los granos de plata, aunque estos sean demasiado pequeños para ser apreciados a la vista, sin embargo el aspecto general de la imagen, por ser “un efecto estadístico” en conjunto, el ojo puede percibirlo de manera general en cualquier imagen que se haya sobrepasado en esta acción disolvente para hacer el grano más pequeño todavía. Por eso que hay un límite que conviene saber regular, y que afecta de maneras distintas a todo el conjunto de operaciones en varias formas: En la cantidad de disolvente de haluro añadido al revelador; en la cantidad de tiempo de revelado que se dé a la película, y en la proporción que en base a estos dos anteriores parámetros sea el poder disolvente más rápido que el agente revelador en levantar imagen, o por el contrario, en cuanto más rápido sea el agente disolvente en disolver haluro antes de que el agente revelador revele:

Si el poder disolvente es mayor que el poder revelador del baño, se disolverá más haluro que se revelara plata. Esto traerá consigo negativos casi sin grano, pero con poca imagen revelada en plata negra, por lo cual el contraste será muy alto, la gama tonal escasa, y los negativos con poca densidad en las zonas claras y las medias. La falta de densidad es precisamente la falta de haluro en esas zonas, que, habiendo sido disuelta una cierta cantidad, el revelador no halla luego más plata que revelar en ellas y quedan débiles. Suele suceder en las zonas de los medios tonos, que estos son muy restringidos en comparación con cualquier otro negativo revelado sin disolvente.

Si el poder revelador es mayor que el poder disolvente en un grado bastante alto, entonces la imagen estará demasiado hecha cuando el agente disolvente quiera hacer su labor de disolución del haluro. Si ya no queda haluro que disolver, el disolvente no hará su trabajo, puesto que tales disolventes de haluro no atacan a la plata revelada, y si algo hacen, es solamente sobre aquellas porciones que todavía no están reveladas muy a fondo y les queda algo de haluro sin reducir. En estos casos, la reducción del tamaño del grano es muy poca o prácticamente nula, por lo cual el revelador no cumplió con su papel, por mal formulado en la relación de poder disolvente-poder revelador, y no por otra cosa

Por lo tanto, hay que calcular la cantidad de agente disolvente del haluro de plata en el baño revelador, para que el poder disolvente del haluro sea sólo ligeramente superior, en un determinado límite, sobre el poder revelador, para un tiempo dado de revelado, teniendo en cuenta que, luego de haberse revelado toda la plata que tenía que revelarse para dar un buen negativo en gama tonal y densidad y contrastes, luego de ello, todo tiempo superior ya no sirve para disolver ningún haluro que no hay, por estar todo revelado, pero si se puede incrementar el contraste y la densidad al revelarse las capas profundas de la emulsión, que, precisamente por estar profundas, no se habían revelado antes por no haberlas alcanzado el revelador todavía…

Hacer un revelador de grano fino o ultrafino de tipo disolvente es una labor complicada que no es muy fácil de hallar simplemente teorizando, sino que hay que también hacerlo probando y comprobando mediante ampliación pertinente de zonas escogidas de negativos que se amplíen mucho (60-70 o más) para observar a vista de ojos quien no posea otros medios de hacerlo.

Por esta razón no vamos a teorizar fórmulas posibles sobre el asunto. Pero vamos a dar las fórmulas recomendadas de algunos reveladores para que se vea como se utiliza el disolvente de haluro para confeccionar algunos reveladores de fórmula que uno puede hacer en casa. No cabe duda que, siguiendo estos conocimientos aquí vertidos sobre la teoría del asunto, uno podrá ajustar la fórmula en cantidad de agentes reveladores-disolvente, tiempo de revelado idóneo, y la media estadística entre grano fino-nitidez general de imagen para hallar incluso un revelador más preciso en todos estos parámetros que muchos reveladores comerciales de fama reconocida… ¡Pero claro, esto lleva tiempo, trabajo, y gasto, y no sé si la cosa vale la pena en términos generales, si sólo se trata de hacer fotos, sin otra pretensión! ¡Que uno mismo lo vea!

Revelador Kodak D-25:
Agua a unos 50 grados 750 ml.
Metol 7,5 gr.
Sulfito sódico anhidro 100 gr.
Metabisulfito potásico 15 gr
Agua fría hasta completar 1 litro.

Kodak recomendaba, como tiempo medio de revelado, unos 35 minutos, a 20 ºC.
De este revelador, Kodak también dice que quien no precise tan fino el grano, puede rebajar la cantidad del metabisulfito a sólo7, 5 gramos (la mitad) y revelar entonces por solamente 24 minutos a 20ºC. El grano se incrementará en una cierta proporción a esa reducción del agente disolvente del haluro, pero seguirá siendo fino, sólo que no tanto…

Se podrá observar, en este revelador en concreto, que no lleva agente acelerador alcalino. En efecto, no lleva ni siquiera bórax, el más débil de ellos fotográficamente hablando. Pero es que el sulfito sódico, que se halla en cantidad de 100 gramos, pese a su poca alcalinidad, permite revelar en grano fino, siendo en este caso el acelerador alcalino que lleva tal revelador, porque, lo que es ayudar al grano fino no ayuda, ya que el metabisulfito es quien hace aquí esa labor, precisamente… (También por eso, el tiempo de revelado es tan largo. Normalmente, al usar este tipo de reveladores disolventes, se pierde sensibilidad en la película, por lo cual estas deben de ser expuestas a la mitad de su sensibilidad nominal.


La siguiente fórmula, también de Kodak, es la D. K. 20:

Agua a unos 50 grados 750 ml.
Metol 5 gr.
Sulfito sódico anhidro 100 gr.
Metaborato sódico 2 gr.
Sulfocianuro sódico. 1 gr.
Bromuro potásico 5 gr.
Agua fría hasta hacer 1 litro.

El tiempo de revelado que se recomienda es de 6 a 12 minutos a 20 ºC según las películas.

Como se ve, este revelador lleva una cantidad de metol algo más del doble de la que lleva el D-76 (con 2 gr.) y además lleva metaborato sódico, agente acelerador algo más potente que el bórax, aunque menos que el carbonato. Esta “potencia” de revelado, aún estando dentro e la gama “baja” por la energía media baja del revelador dada por la cantidad del agente revelador (metol) y el metaborato, es necesaria para que el revelado sea lo suficientemente rápido en cierta medida que el poder disolvente del sulfocianuro, que, en cantidad de un gramo en el baño de trabajo, es muy rápido en su acción disolvente del haluro. En este caso, el bromuro potásico no debiera hacer falta en absoluto, ya que el revelador no debe de tener tendencia al velo de ninguna manera. Y menos, llevando el sulfocianuro incluido, que, por su poder disolvente, anula el velo incluso mejor que el propio bromuro potásico. Supongo que el bromuro potásico en esta fórmula sea, por su poder retardador, (que no antivelo, en este caso) un simple “regulador” del tiempo de revelado: Es decir, que retarde lo suficiente el tiempo de empezar el revelado de la plata, para darle tiempo al sulfocianuro a “limar” una cierta cantidad de los granos de plata para equilibrar la pequeñez del grano al tiempo de revelado que se requiere para que no sea ni demasiado pequeño, ni demasiado grande en ese tiempo. Tiempo que, por supuesto, puede no ser exactamente igual para cada marca de película, dada esa recomendación de “entre los 6 y los 12 minutos” a 20 ºC…

Aunque estas fórmulas dadas más arriba de reveladores de grano ultrafino no llevan hidroquinona para no favorecer las altas densidades que esta puede proporcionar, sin embargo, los reveladores que la llevan pueden ver igualmente reducido el tamaño de su grano con la adición de metabisulfito o de sulfocianuro, e grados variables. El que una fórmula pueda dar buenas densidades para positivar, sin ser excesivas o ser pobres en ellas, depende de la misma fórmula y las cantidades relativas. Cierto también que, los agentes reveladores como el carbonato pueden proporcionar granos menos finos por su mayor poder alcalino al revelar, pero también es cierto que, como todo ello es una cuestión de “equilibrio” interno entre todos los componentes, los reveladores a base de metol-hidroquinona, por ejemplo, acelerados con carbonato sódico, pueden dar baños de revelado de grano tan fino como aquellos otros que usan sólo metol y aceleradores débiles como el bórax, o medios, como el metaborato. Un ejemplo de revelador que lleva hidroquinona, y además carbonato, es el Tonal-Plus. Sin embargo, su grano es casi invisible hasta llegar a ampliaciones de muy gran tamaño…

Y aquí termino esta relación de cosas que el que desee hacer su propia química interactiva fotográfica, deberá tener en cuenta si no quiere andar perdiendo el tiempo en ensayos al azar. Cierto que, “la causalidad ayuda, y ayuda mucho”, como otras veces he dicho, pero la pérdida de tiempo y dinero puede ser considerable, y los resultados pueden no llegar nunca si la casualidad no se pone de parte de uno, precisamente…

¿Cómo llevar a la práctica todo esto, un poquito?

Pues, por ejemplo:


1)-Tirar toda una película de paso universal de 36 exposiciones, con cámara en trípode, al mismo objeto, paisaje o lo que sea. Las 36 fotos, iguales en todo, sin mover ningún control de la cámara una vez empezado el hecho. Procurar que sea un día de luz estable. Si hay algo de contraste en la imagen, mejor, porque así se podrá luego hacer una comparación entre los diversos reveladores usados para las pruebas.

2)- En la oscuridad, cortar trozos de esa misma película que puedan contener tres o cuatro fotogramas, y meterlos en tanques de revelado. Se puede cortar un trozo cada vez que se vaya a hacer una prueba, y el resto dejarlo en el chasis, hasta la siguiente prueba, en que se cortará otro trozo, y así sucesivamente.

3)- Revelar en Beutler una tira.

4)- Revelar otras tiras en los demás reveladores dados anteriormente o en otros reveladores que uno quiera usar de comparación.

5)-Una vez todas las tiras reveladas e identificadas con alguna etiqueta, se observarán sus características visuales. Luego, se procederá a positivarlas y se intentará buscar la mejor imagen en cada revelador, para lo cual se harán fichas o se harán anotaciones detrás de cada copia.

Como la imagen de cada negativo es la misma y en las mismas condiciones, sin variar nada, cada negativo mostrará visualmente sus características a la vista, pero también sobre las copias reveladas. Esto nos dará muchas variaciones que, examinadas, nos harán conocer como “funciona” cada negativo, qué “cosas” buenas o malas tiene, por ser como es, al haber sido revelado en un determinado revelador, y qué otras diferencias hay de importancia en aquello que cada revelador dio al negativo como características visuales, de gama tonal, densidades, contrastes y todo el etcétera de datos que de ellos e puede sacar.

Esto, también nos permitirá juzgar que es lo que hace cada componente en el revelador sobre las películas reveladas, y como afectan, sobre todo, a todo aquello otro que luego se puede aprovechar en el positivado como lo mejor para los gustos y métodos personales de trabajar, además de proporcionar una selección de posibilidades a escoger para diferentes tipos de imágenes finales que nos propongamos realizar, para lo cual, por ejemplo, la diferencia entre un Beutler, con su delicada transparencia y baja densidad, nos permitirá unas cosas que otros reveladores no nos podrán dar, y, por el contrario, otros reveladores nos podrán dar imágenes mucho más llenas en otras formas de contemplarlas por ser más agresivas, sugestivas o con atmósferas muchísimo más dramáticas o con otros etcéteras muy diversos en su expresividad gráfica…

Luego, de todo esto, uno es cuando puede intentar hacer modificaciones para “mejorar” un revelador que casi tiene lo que uno quiere, pero no del todo… Y así

Lo aquí propuesto, por supuesto, no es cosa fácil de llevar a cabo, porque requiere dedicación, tiempo, y atención al asunto, para que la cosa no sea en balde y se pueda aprovechar el conocimiento de todo lo trabajado con orden y anotaciones. Luego, cuando uno vaya haciendo memoria, las notas acabarán por no ser vistas y uno ya se podrá ir valiendo por sí mismo para cambiar lo cambiable, y acertar incluso a la primera. Pero esto digo, primero quiere conocimiento, una cantidad de práctica, y luego seguir en ello algún tiempo…

Que un buen piloto de aviación, no lo es por ser el primero del grupo en la academia, sino generalmente, por la cantidad de “horas de vuelo” que tenga sin ser un desastre a lo largo de su vida, que, por tratarse de aviadores, no puede ser muy larga si de verdad alguno es un desastre en su oficio…

Y aquí es conveniente saber que, un fotógrafo, al igual que un piloto de aviación, debería ser mejor cuantas también mas “horas de vuelo” tenga en esto de la profesión, aunque sea como aficionado; pero también, al contrario de un piloto de aviación, un fotógrafo puede ser un verdadero desastre y vivir muchísimos años siéndolo… Así que, a las "horas de vuelo", hay que añadirle un cierto deseo de llegar, un cierto querer llegar, y un cierto amor al arte…

Suerte pues, en ello…


Xosé Gago.

NOTA: No prometo contestar si tengo muchos lectores preguntando, porque no puedo dedicar mucho tiempo a ello; pero si alguien tiene alguna pregunta sobre todo lo aquí expuesto en este artículo, puede lanzar sus preguntas sobre el asunto, por si puedo aclarar alguna cosa que no esté bien expuesta o con suficiente claridad como para ser entendida convenientemente. Mi correo es:

jgp190@gmail.com

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